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No te sientas culpable por poner tu felicidad primero

La sociedad nos ha enseñado a que debemos ser caritativos y poner a los demás primero pero la mejor lección de amor propio es ponerte primero

Crecimos bajo la idea de que tenemos que preocuparnos siempre por los demás antes que por nosotros, de lo contrario, seríamos unos egoístas.

Nuestros padres y abuelos nos educaron para que siempre extendamos la mano y ayudemos al prójimo, antes de que nos la demos a nosotros mismos. Y no es que esté mal, al contrario, una sociedad se fortalece cuando nos apoyamos los unos a los otros. Pero tampoco hay nada de malo en aprender a poner tu felicidad primero.

El amor propio es de valientes y ponerte primero demuestra que eres fuerte y que te cuidas., algo que en estos tiempos olvidamos.

Amas demasiado profundo. Estas características son tanto una bendición como una maldición. Porque tu corazón está compuesto de oro, pero el reflejo cegador a menudo te engaña y ciertamente te consume. Está bien poner a los demás de lado por un momento para concentrarte en ti y lo que te hace verdaderamente feliz.

Muchas personas te harán sentir culpable de sus emociones pero recuerda esto: eres responsable de mis propios sentimientos, no de los demás. Si te enfocas en las emociones de los demás, terminarás absorbiendo todo en forma de miseria, agotamiento y frustración.

Por eso, no tienes que ser responsable de los sentimientos de nadie más que los tuyos. Alimenta y riega el jardín que crece dentro de ti. Eres una obra maestra radiante y saludable.

Lo sé, hay momentos en los que te sientes obligada a cuidar y atender las necesidades de los demás. Necesitas un respiro de eso. Tus intenciones son hermosa pero a veces, olvidas cuidar de ti y sin darte cuenta, perderás de vista quién eres. Deja de invertir tu precioso tiempo y energía en otra persona y concéntrate en alimentar lo que hace feliz a tu alma.

No, el amor propio no significa que estarás abandonado a quienes quieres. Nunca te sientas culpable por hacer lo que es mejor para ti. No puedes forzarte a quedarte si no eres feliz. Es auto destructivo.  Así que libérate de esa culpa.

Cuando te sientas mal por la vida, recuerda ser amable contigo misma, que mereces recibir mucho amor y que no necesitas que nadie más te diga lo hermosa que eres más que tú misma. Cuando te sientas terrible es cuando más necesitas de tus brazos amorosos y cariñosos para llenar tu cuerpo de paz.

Es momento de que hagas un verdadero esfuerzo para vivir tu vida de la manera que quieres vivirla. Para disfrutar de los pequeños momentos y abrazarte por quien eres. Porque créeme, eres hermosa sin importar lo que digan los demás.

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