Conoce las lecciones de la antropóloga Patricia May para vivir más conscientes

Mujer sabia, antropóloga destacada, conocedora de tradiciones espirituales. Su libro Ando lento invita a reencontrarnos con otros en el amor, alejarnos de creencias exitistas, vivir conscientes de lo que pasa adentro y generamos afuera. Un momento de pausa.

En su refugio, su casa, junto a frondosos árboles, cariñosos perros y pájaros cantores que habitan su jardín, aparece la destacada antropóloga Patricia May. Reconocida por sus libros, columnas, clases y charlas, desde muy joven reflexiona sobre el sentido de la vida y las tradiciones espirituales de distintas culturas.

Nació con acondroplasia, una condición que afecta la estructura de sus huesos y, como cuenta, hace más de un año que no puede caminar tras colapsar su rodilla y cadera. Por estos días se sometió a una cirugía para volver a andar sin ayuda de elementos externos.

El libro Ando lento, de Ediciones Urano, una selección de sus mejores columnas, algunas inéditas, es uno de los frutos que le entregó esa experiencia que le ha dado mayor lentitud de la habitual. “Si bien ha sido difícil, porque todo tiene que ser lento y muy consciente, todo muy presente, me ha traído regalos maravillosos. Uno de los regalos lo escribí, y es un texto que publiqué en redes sociales, que se llama Ando lento, que abre el libro”, cuenta. Esta pausa también le ha regalado la valoración de aquello que, en general, no tiene importancia, de lo nimio, de lo imperceptible, de la contemplación.

En ese mismo colorido y armónico espacio, con piedras, materiales nobles, vitrales, maderas y cuadros que evocan la naturaleza, junto a su marido, Sergio Sagüez -padre de sus tres hijos-, dirige clases y meditaciones en la Escuela del Alma. Una forma de seguir ahondando en ámbitos como las tradiciones espirituales y ciencias integrales, antropología del sentido, evolución de la conciencia humana y conciencia en la vida cotidiana.

EL DOLOR

“En mi proceso no me pregunto para qué, sino que vivo la experiencia de forma luminosa, consciente, tomando la cara que me aporta la experiencia. Este momento es de mucho dolor. Una de mis expertises es el trabajo con el dolor. Conozco técnicas distintas, me he autocreado experiencias de meditación, de visualización. Por otro lado, vivo la riqueza de la experiencia. Por difícil que sea, trae una riqueza, una potencial oportunidad, un crecimiento, una iluminación. Tengo cierta práctica para respirar profundo y decir ‘esto es lo que hay’. Parto desde ahí. Acepto esto, tomo la luz de lo que hay. Muchas veces ha sido difícil, pero relaja pensar que esto es lo que me toca”.

CONSUMISMO

“Importa el patrón de fondo que, en general, es la ansiedad. Supongamos que soy activista, reciclo y, aparentemente, cuido el planeta. Me parece fantástico, pero propongo ir más profundo: darse cuenta que aún cuando mis actitudes exteriores sean ésas, igual le doy curso a mi patrón de ansiedad, de negación, de sobre activarme para no ver. No significa no tomar estas acciones, pero planteo que, en el fondo de la emoción humana de hoy, existe una ansiedad muy grande, un patrón de ansiedad colectivo, no personal, que hace que estemos siempre inquietos. Estoy aquí contigo, pero la verdad es que estoy impaciente, pensando qué me preguntará después, en la lista de deberes. En la actualidad, es súper valorado que hagamos muchas cosas. Esa ocupación que tenemos es de mala calidad. Me daña, daña la emoción, mis vínculos, mi cuerpo, mi capacidad de conectarme”.

PARAR

“Aquí aparece la práctica interior. Sugiero darme cuenta que estoy inquieta. Lo puedo resolver diciendo ‘estoy inquieta, entonces me meto Twitter, veo una serie, llamo a alguien’. Le estoy dando curso a la inquietud, pero también puedo usar un antídoto a la inquietud. Parte por darte cuenta y aceptar que estás inquieta, y comienza a respirar. Inhala, exhala, observa que estás inquieta. Inhala, exhala, acepta que estás inquieta. Inhala, exhala, trae aire a la inquietud, te vas calmando, y vas experimentando estar completamente en este momento. Acepta este momento y, en esa práctica tan sencilla, que puede durar tres minutos, se va estabilizando otra manera de ser y estar en el mundo”.

Patricia May

REDES SOCIALES

“Tengo hijos, amigos y sobrinos jóvenes. Ellos están corporeizando uno de los grandes males de nuestro tiempo que es la inquietud. Mi esperanza es que, en la medida que maduren, aprendan a hacerse presentes sin necesidad de salir de las redes sociales. Las redes son fantásticas, pero debemos aprender a ubicarlas. Observo a mi hijo de 15 años, y lo veo menos conectado a las redes que los mayores de 30. Juega con su amigos en línea, está muy conectado, pero, cuando estamos juntos, no está todo el rato con el teléfono. Da la sensación que los chicos están captando la situación. Cada uno tiene que experimentar a su generación, y ése es el desafío de esa época. Cuando sean más adultos, caminarán hacia otros lugares. Son procesos lentos, generacionales. Sólo algunos dentro de una generación tienen la inquietud y la voluntad para salirse de ahí, de nadar contracorriente”.

COSMOS / CAOS

“En lo más profundo de todo ser humano, habita un anhelo de felicidad, de plenitud, de un mundo mejor. Hay algo muy profundo en nosotros que siento que es nuestra esencia interior, que nos llama a lo bueno, bello, armónico. Para lograr una conciencia mayor, son necesarias las contradicciones internas. Un Nobel de Química habla del valor del caos para ir generando formas y estructuras cada vez más ricas, complejas, amplias. Si todo se mantuviera estable, no veríamos movimiento. El juego del yin y el yang es necesario. Debemos aprovechar los tiempos de caos. Los tiempos armónicos son para estabilizar lo que aprendiste”.

SOLEDAD

“Estamos en el peak de individualismo, aislamiento. No me cabe duda que viene algo más confluente, porque el ser humano está enfermándose. Hay que buscar gente que quiera ir en otra línea, conectarse, estar juntos, abrirse de corazón, generando espacios de confianza. Es importante que exista algo a lo que te entregues en esta vida, que sientas que le das sentido a tu vida, que aportas, que das. Cualquier persona que tiene una vida con sentido siente que está dando en la vida, que se vincula, que celebra con otros, que se junta, que se alegra. Quizás con proyecto de familia, quizás no”.

MATERNIDAD

“Este mundo no está hecho para los ritmos de la maternidad. Hemos transitado a una sociedad tan especializada, que la mujer se ha ido alejando de una autoconfianza, del cuerpo, de los ritmos de la Luna, el Sol, la Tierra”.

HIJOS

“El hijo tiene que ser una especie de producto capaz de vivir exitosamente en este mundo. Por eso, pienso que nosotros decimos que lo que más amamos es a nuestros hijos, pero no hay nada más difícil que amarlos de verdad. Es muy difícil. En relación a ellos existe mucha ansiedad, apego, control, deseo que las cosas sean así, crear un producto para que los demás vean que mi hijo es exitoso. Hay mucha exigencia para ese ser humano. ¿Eso es amor? Amor es la integración del otro como es el otro, y lo potencio en lo que el otro es, no en lo que quiero que sea. No son de uno, son otros, son muy distintos a uno. Para mí es un éxito que tengamos hijos adultos y que no sean como nosotros, porque quiere decir que logramos escucharlos, que son lo que son”.

EL HOGAR

“Nuestra casa tiene un ritmo lento, hasta antiguo, que provoca que ellos disfruten su espacio, tardes tranquilas, que entiendan el hogar. Te llevas esa experiencia para toda la vida. Esa cosa rica de decir ‘llegué a la casa’ también la tuve con mis papás. El hogar lo encuentro importante; experimentando el hogar externo, como un espacio de refugio, de paz, donde eres lo que eres, puedes conectarte con tu hogar interno. Si el hogar es un espacio alterado, agresivo, con mucha crítica, con mucho ruido, las personas no experimentan eso en sí mismas. Puedes estar en el lugar más despelotado, pero te puedes ir a tu casa adentro, porque se te quedó adentro”.

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