Cuando la familia no ayuda en momentos difíciles

La familia no siempre es quien te levanta en la adversidad

Dicen que la familia es uno de los regalos más importantes y valiosos de nuestra vida. La palabra en sí misma es tan importante que significa sentirse seguro con las personas que nos rodean, con las que siempre podemos contar y con quienes podemos compartir nuestros problemas. Pero ¿qué pasa cuando en lugar de haber consuelo y apoyo, hay angustia y vacío?

Es difícil pensar que quienes más nos quieren, más daño nos pueden hacer. Después de todo, no todas las personas tóxicas son crueles e indiferentes, algunos de ellos nos aman profundamente y tienen buenas intenciones pero simplemente no nos hacen ningún bien.

Existen familias que se desmoronan por problemas fuertes y que sabes que no cuentas con ellos para nada. Pero hay otras que están ahí y que te demuestran cariño pero algo pasa que no ayuda en momentos difíciles.  Lo peor es que algunos de esas personas tan cercanas a ti, tienden a intensificar aún más el sufrimiento por el que estás pasando, al emitir juicios y críticas.

No importa lo que hagas o digas, te hacen sentir mal contigo misma. Su comentario no te atacará directamente, pero están destinados a hacerte sentir culpable, arrepentido, herido, avergonzado y enviarte a una espiral de depresión.

Claro, es de esperarse que mamá, papá o incluso la abuela o tío nos den lecciones de vida, según su experiencia y con el afán de no vernos sufrir. El problema está en que muchas veces esperan a que actuemos o pensemos como ellos y a través de esas críticas, juicios y regaños, nos provocan más malestar del que ya tenemos. Es un modo inconsciente de sabotear aún más nuestros recursos psicológicos a la hora de afrontar esas dificultades personales.

La adversidad llega cuando menos lo esperas y lo único que tienes seguro es tu familia. Siempre necesitamos sentir la comprensión y cercanía de los nuestrosNo obstante, hay personas dentro de la propia familia que "buscan nuestro bien" a través de su desánimo, con la proyección de la culpa, con la frialdad emocional e incluso minimizando lo que nos pasa.

¿Cómo tomar el control de algo que no está en tus manos?

Reconoce tus propios sentimientos

Tus sentimientos importan. Reconocer cómo te sientes realmente con respecto a una situación y la forma en que te tratan. Piensa en tus reacciones y acciones naturales cuando esta persona te rodea. Considera cómo te sientes antes y después de cada vez que estés con esta persona. Familiarízate con tus propios sentimientos y enfrenta la verdad sobre ellos, luego tom decisiones sobre cómo avanzar en base a esas verdades.

Establecer límites

El que sea familia no significa que te conozca o que se la indicada para que te sientas mejor. Hay ocasiones en las que tiene que establecer límites con aquellos que pensaste que nunca iría en su contra. Defenderte a ti misma es necesario para tu propia salud emocional, paz mental y seguridad. Establece límites que se ajusten a la situación con la que está tratando. El abuso físico obviamente implicaría límites severos, como la eliminación completa de esta persona de ru vida. Mientras que alguien que está causando abuso emocional durante situaciones específicas puede llevarlo a eliminarlos de esas situaciones específicas. Tienes que proteger tu corazón de aquellos que harían un daño irreparable, incluso si están en tu propia familia.

La familia es prácticamente una institución en nuestra cultura sin embargo, también es un escenario de conflictos, desavenencias, decepciones y traumas. ¿Qué podemos hacer entonces? De algún modo, sabemos con quién sí y con quién no. Hay que ser inteligentes al momento de pedir ayuda. Lo curioso con esto, es que a veces lo encontramos en personas que no pertenecen a este círculo. Y eso está bien. Porque que alguien sea familia, no significa que tenga la razón ni el poder sobre nuestra salud mental. 

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