Así es como puedes lograr que alguien con depresión acuda a terapia

La depresión no se quita solo con palabras de aliento

Cuando alguien está atravesando por una depresión, su vida entera se ve hecha pedazos. Pero no se trata de un simple periodo de tristeza ni tampoco es un estado de ánimo momentáneo que se puede transformar con palabras de aliento. Sí, apoyar a la persona depresiva con palabras bonitas es parte de la ayuda pero no es suficiente.  Si bien la depresión es una enfermedad mental grave, a menudo olvidamos que requiere del apoyo de un profesional de la salud mental.

Todos nos hemos sentido tristes en algún momento pero eventualmente lo superamos y seguimos adelante lo mejor posible. Pero con la depresión, ponerse de pie y seguir se siente más como una tortura: te falta el aire, te sientes en un espiral infinito de dolor y el alma pesa tanto como un bloque de plomo. Lo peor es que a veces uno vive con una depresión oculta, es decir que puede seguir caminando, hablando y sonriendo al exterior pero al interior, está completamente roto.

Se trata de una enfermedad muy debilitante tanto para el que la padece como para el que vive cerca de alguien con ella. 

Aunque puede ser obvio para ti que alguien a quien amas necesita ayuda profesional, hay muchas razones por las cuales tu ser querido puede negarse o verse escéptico a recibir tratamiento. Algunas personas pueden no tener acceso a atención de salud mental de calidad y otras pueden evitar la terapia por temor a ser considerados "débiles" o "locos". Hay quienes incluso se niegan porque han tenido una experiencia de terapia negativa en el pasado.

Créelo, hay muchas personas en todo el mundo que buscan ayuda para tratar sus problemas de salud mental para así mejorar su calidad de vida. Si uno va al doctor cuando le duele el estómago, ¿por qué no hacerlo cuando se siente mal emocionalmente?

La Asociación Americana de Psicología describe estos síntomas como una alerta para acudir a terapia:  

-Cambios drásticos en el estado de ánimo, como irritabilidad, enojo, ansiedad o tristeza
-Disminución del rendimiento en el trabajo o la escuela
-Cambios en el peso y la apariencia, incluida la falta de higiene personal.
-Alteraciones en el sueño, ya sea quedarse dormido o insomnio
-Ausencia en actividades o interacciones sociales

Aquí hay algunos consejos para ayudar a que alguien vaya a terapia

Lo primero es entender las razones por las que alguien está evitando el tratamiento, así como normalizar los problemas de salud mental y tratamiento, en lugar de hacerlos ver como una condena.

No trates de forzarlos

Se dice fácil pero no es tan simple hacer que alguien con problemas pida ayuda. No se puede presionar a alguien para que se someta a un tratamiento pero sí puedes tratar de animarlos a ello. Una forma de hacerlo es compartiendo experiencias, si es que has acudido a una terapia. Si no lo has hecho, igual puedes hablar del tema normalizándolo, es decir, no hagas que suene como algo que a nadie más le pasa. Es difícil pero no imposible. Lo importante es quitar el estigma en torno a buscar ayuda.

Se directa

Tendemos a pensar que tenemos que ser muy delicados con quienes tienen algún problema pero en este caso es importante ir directo al punto. No tienes que hablar demasiado, pero si les recuerdas algunas de las cosas que te han estado diciendo de manera compasiva, puede ser revelador. Si esa persona alguna vez te ha dicho algo sobre su situación, hazle saber que reconoces esos sentimientos y que la terapia puede ser de gran ayuda para resolverlos.

Muestra apoyo

Tu ser querido puede ser consciente de que necesita ayuda, pero puede temer buscarla si cree que lo juzgarás o tratarás de manera diferente. Por lo tanto, es importante no usar un lenguaje estigmatizante. Es el primer paso para que quien lo padece sepa que puede abrirse. Es muy probable que no tengas idea de su lucha así que nunca subestimes, nunca juzgues el dolor ni compares tu forma de afrontar situaciones con la de los demás. Recuerda que hay corazones más frágiles que otros, y hay mentes más susceptibles que otras.

Elige un buen momento y lugar.

Evita hablar durante las reuniones familiares o cuando estén peleando. Acércate a ellos con empatía. Podrías decir algo como "Sé que esto es realmente difícil para ti, pero te estoy hablando de esto porque te amo. Si no me importaras, no tendríamos esta charla ". Prepárate para que la persona se enoje pero intenta no ponerte a la defensiva. Facilita el proceso encontrando un profesional y programando una cita por anticipado. Incluso si la persona se niega a ir, ve tú a la cita de todos modos y consulta directamente sobre cómo ayudar a tu ser querido. Te dará un poco de más claridad y alivio.

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