Por esto es que tus relaciones siguen fracasando aún cuando hay amor

El amor no es suficiente para hacer que las cosas funcionen

Las películas siempre nos enseñan que el amor es suficiente para mantener una relación fuerte. ¿Pero es realmente cierto?

No, el amor no asegura una relación. No es la solución a los problemas que tenemos en pareja, ni tampoco para nuestros dolores y luchas en la vida. Por eso no podemos basarnos sólo en este; hay que ser realistas y entender cómo balancearlo.

Mientras crees que “necesitas amor”, junto con él, también necesitas respeto, humildad y por supuesto compatibilidad. El paso del tiempo en una relación de hace que dejemos de esforzarnos y tratamos a nuestra pareja muy distinto a como fue al inicio y viceversa. Nos deja de emocionar lo que antes lo hacía y olvidamos refrescarnos.

Pero si hay amor y las cosas "funcionan",  ¿qué hace que tus relaciones fracasen?

Estás tomando malas decisiones.

Si la mayoría de las personas con las que saliste resultó ser una mala pareja porque abusa, te chantajea, te hace sentir mal contigo o rompe con tu confianza, entonces no has aprendido a reconocer las señales de advertencia. A veces queremos que algo funcione que ignoramos las banderas rojas que terminan siendo una condena entre dos personas. Aléjate de las personas tóxicas desde el primer instante. No hay nada que intentar ahí.

Eres demasiado buena

Una sonrisa y un poco de bondad alegra el día de cualquiera, pero todo el tiempo se vuelve sofocante. Quizá estás siendo demasiado buena persona y eso está fracturando tus relaciones. La gente necesita espacio para respirar y no es que sea malo que seas tan simpática pero a veces necesitas mostrar un poco de maldad. Es bueno que a veces dejes salir esas emociones de furia o cansancio mental. Se vale ser vulnerable y dejar que otros te muestren amor. Si no hacen su parte, entonces vuelva al punto 1.

Esperas que el otro te complete

Una relación nunca debe estar ahí para que alguien te complete, sino para tener alguien con quien compartir tu integridad. Si no tienes muchas cosas en tu vida, como amigos, pasatiempos, pasiones, actividades, planes, tu pareja se convertirá en lo ÚNICO en tu vida y eso no es sano. No esperes a que se convierte en el centro de tu mundo o tú en el suyo. La relación estará fuera de balance y terminará por romperse.

La rutina

Hacer lo mismo todos los días es algo que sucede con frecuencia en nuestras vidas y por ende, en la vida que compartimos con nuestra pareja. Esto termina provocando una ruptura que no es necesariamente el fin del amor sino de la compatibilidad. Hacer lo mismo una y otra vez se vuelve aburrido y eventualmente uno de los dos termina buscando algo nuevo.

Eres egoísta.

Es genial saber lo que quieres y lo que te gusta e ir por ello. Pero si se trata de tu camino a solas, entonces no hay muchas personas que lo tolerarán, o no por mucho tiempo. No es que los dos tengan que tener los mismos sueños e intereses, pero debe de haber un punto en el que lo puedan compartir y vivir juntos. Si sólo ves por ti, entonces no puedes esperar que funcione una vida en pareja.

Eres posesivo e irrazonablemente celoso.

Un poco de celos puede ser una buena manera de hacerle saber a tu pareja que realmente te importa. Pero si estás haciendo una rabieta porque alguien le habla a tu pareja, entonces debes analizar tu comportamiento. Si los celos te están comiendo viva, debes preguntarte por qué. Los celos son la falta de confianza y la confianza es la base de cualquier relación duradera. ¿Tienes razones reales para no confiar en tu pareja, o es tu imaginación enloquecida? Esto es algo que necesitas aprender a reconocer. Si tienes una buena razón para no confiar, entonces no es la persona adecuada para ti. Si no tienes una buena razón y aún te sientes celosa, debes encontrar de dónde viene esa inseguridad porque estará ahí hasta que lo resuelvas, y de no hacerlo, terminarás con la relación.

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