Cómo cumplir tus metas del 2019 sin dejarlas a la mitad

Recuerda que son metas y no deseos.

Todo el mundo ha de estar preocupado en este momento haciendo sus propósitos de año nuevo. Ahora bien, puedo casi apostarte que estos propósitos se repiten año tras año y cada vez los pides con mayor fervor.

El año nuevo nos abre la puerta a revisar hacia dónde va nuestra vida, repasar nuestros logros y replantear nuestros objetivos. Sin embargo, así como muchos hacíamos nuestras listas de regalos a Santa Claus, ahora pedimos al universo que nos conceda nuestros deseos, esperando que sucedan como por arte de magia. Por otro lado, en lo que respecta a nuestros propósitos creemos que si este año logramos tener la suficiente fuerza de voluntad, lograremos aquello que nos proponemos.

El resultado: después de algunas semanas o meses nuestros propósitos quedan en un cajón y la fuerza de la rutina se apodera de nosotros de nuevo. Los doce deseos que pedimos con aquellas doce uvas ya ni siquiera ocupan espacio en nuestra memoria.

1. Todo depende de tu actitud y mente positiva. 

 

Si atraes en afirmativo y de forma positiva es más fácil que puedas lograrlo. Si tienes siempre una actitud negativa, tú misma atraerás un rechazo, se te cerrarán puertas, y atraerás tus propios fracasos.

No se trata que sonrías y mágicamente todo se cumpla. Es una mezcla de buena actitud y mucho trabajo para lograr tus metas.

metas 2019

2. Empieza a AGRADECER lo que ya tienes.

La forma más rápida y sencilla de cambiar tu vibración es quitar el foco de lo que no te gusta o lo que no tienes y empezar a agradecer todo lo que sí tienes.

Si agradeces por la felicidad que te ha dado la vida, la vida te dará más razones para ser feliz, si te lamentas porque no te gusta tu vida y le pides a la vida felicidad el universo solo escuchará lamentos, por lo que te dará más cosas por las cuales sentirte miserable.

propositos

3. Decreta, no pidas.

Imagina que eres un rey, una reina y que todas las riquezas del cielo y la tierra están disponibles para ti. Si este fuera el caso dirías "quiero un coche" o más bien "tráiganme un coche así y así". Y si fueras un mendigo, entonces estarías todo el tiempo pidiendo, ¿cierto?

Aquí va la pregunta: si un mendigo te pide $1,000 pesos, ¿se los darías? y ¿si te los pide el rey? Con esta sencilla analogía has descifrado como funciona el universo. Entre más tienes (agradecimiento) más se te dará, y entre más pides (escasez) menos se te dará.

2018

Por ejemplo:

– Este año me alegro y me siento orgullosa de mi misma cada vez que me veo al espejo.
– Me siento plena en mi relación de pareja y con mi familia.

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Información de Paola Beléndez. 

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