Es momento de aprender a aceptar que todo tiene un final (y que es para bien)

La felicidad, el miedo y la vida tienen un final

Sabemos que todo tiene un final pero la mayoría de las veces, nos aferramos aciertas cosas que queremos que sean eternas, como una especie de autoengaño.

Esos finales no tienen que ser negativos, pueden ocurrir porque se abren nuevas puertas o porque es una forma en que el universo nos da aviso de que merecemos algo mejor. Las personas cambian, se van y se separan y te das cuenta de que ni las amistades ni los amores son eternos. Cada quien tiene sus batallas y forman historias que no te incluyen, al igual que tú haces con ellos en cierto momento. Y sí, eventualmente todos llegamos al final de la vida.

Puede que te duela, que no entiendas y que pienses que el universo sólo busca joderte la existencia, pero no es así, los finales son una parte muy común, natural e inevitable, lo importante es aprender a aceptarlos y tomarlos como el inicio de un nuevo ciclo.

Una de las razones por las que nos cuesta tanto aceptar el final de algo es que sabemos que es algo que nunca volverá a pasar, al menos no de la misma forma.Ya sea un viaje, un romance o hasta algo como la universidad o una serie en Netflix, tiene su proceso y su forma de tocarte el corazón. Hay etapas o situaciones que desearíamos fueran eternas por lo bien que nos hacen sentir. Pero aferrarse a la comodidad no es sano cuando se trata de aprender a aceptar los finales.

Parte de la verdadera belleza de la vida es que es impredecible. Nada es permanente, todo cambia y, por supuesto, pueden suceder muchas cosas que transformarán lo que eres y tendrán un impacto en tu vida. El problema es que necesitamos cultivar la capacidad de aceptar verdaderamente lo que venga y abrazarlo. No puedes estancarte en lo que ya pasó.

Necesitamos desarrollar el hábito de mirar lo que sucede a través de una mentalidad positiva en lugar de una negativa, derrotista o temerosa.

Por supuesto, la vida traerá muchos desafíos, como la muerte de alguien a quien amamos, y no es fácil aceptarlos cuando estamos sufriendo y deseando que esas cosas nunca hubieran sucedido. Pero si empezamos a cultivar la aceptación en nuestras vidas en este momento, es probable que enfrentemos las crisis futuras de una manera diferente y las veamos desde una nueva perspectiva.

La aceptación, es la clave para convertir la felicidad momentánea en felicidad duradera. Te ayuda a pasar de sentirte feliz a ser realmente feliz. Elige no juzgar lo que te sucede. En cambio, crea que todo sucede por una razón y que siempre habrá cosas mejores.

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