Madre primeriza: lo que debe saber de la depresión posparto

La depresión posparto es más normal de lo que se cree y puede padecerla cualquier mujer que acaba de dar a luz.

Las mujeres experimentan cansancio y ansiedad respecto a las exigencias que les traerá un bebé y es que su vida da un giro con su llegada, cambian las horas de sueño y apenas se cuenta con el tiempo para almorzar o para una ducha caliente. Una realidad que las nuevas madres deben enfrentar y muchas sin la ayuda de una pareja para aliviar la tarea. Es común que se presenten sensaciones de tristeza, irritabilidad, fatiga, insomnio, pérdida del apetito y hasta ansiedad.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, en 2017, la depresión posparto afectó a 1 de cada 6 mujeres que dieron a luz, siendo esta una de las enfermedades más frecuentes entre las madres, pero ¿qué es, qué la causa y cómo superarlo? Julie Lamppa, experta de Mayo Clinic, nos ayuda a dar respuesta a las preguntas más comunes de madres primerizas sobre este tema.

Lo primero a resaltar es que es una enfermedad caracterizada por síntomas como llanto fácil y sin razón aparente, se presenta dificultad para dormir o sueño excesivo, pérdida del apetito, además se siente culpa, irritabilidad, falta de energía, y la incapacidad de disfrutar de las cosas buenas, incluyendo al nuevo bebé. El vínculo entre madre e hijo puede verse afectado negativamente por esa depresión e influir en el crecimiento del recién nacido. La mujer se cuestiona el por qué tuvo a su bebé, piensa que fue un error y anhela regresar a su vida antes de su concepción.

La depresión postarto puede presentarse a partir del momento en que el bebé haya nacido hasta que cumple el primer año de vida, por eso, es importante que la madre busque ayuda lo antes posible si sospecha que sufre de esto, en especial si los síntomas no desaparecen después del primer mes de parto.

Para la experta, las mujeres con mayor riesgo de padecer este síndrome son aquellas que sufrieron de depresión durante el embarazo o que ya tienen antecedentes de depresión. Existen también otros factores que pueden aumentar el riesgo de sufrirla, como la presencia de complicaciones durante el embarazo o el parto, un resultado inesperado con el nacimiento, un bebé con muchas necesidades y tener expectativas irreales sobre la maternidad. Además, puede aumentar debido a otros problemas no directamente relacionados con el embarazo o con el parto, entre ellos, problemas con la pareja u otro familiar, dificultades económicas o falta de un sistema de apoyo social.

Las madres primerizas por lo general muestran una amplia variedad de emociones en los primeros días y semanas después del nacimiento del bebé. “Los cambios de humor, los llantos, la ansiedad y la dificultad para dormir son muy normales después de dar a luz y dichas respuestas emocionales, normalmente empiezan dentro de las primeras dos o tres semanas después del nacimiento del infante”. Cuando los síntomas sobrepasan las dos semanas, especialmente si con el tiempo empeoran en lugar de mejorar, entonces se considera que la afección es una depresión posparto” aseguró Lamppa.

Además existe el tabú de que una madre no puede expresar sentimientos negativos sobre sus hijos y la imagen social de que las embarazadas deben esperar con ansias la llegada de su bebé, lo que las lleva a reforzar su silencio y a vivir con la depresión sin demostrarla, pensando que se desaparecerá con el tiempo.

“No se ha descubierto ninguna causa clara, pero posiblemente se deba a una combinación de fluctuaciones hormonales, falta de sueño y cambios grandes en el estilo de vida que vienen con el bebé” afirma Lamppa.

Aunque es difícil determinar cuánto durará este tipo de depresión, que varía de una semana a meses, para evitar que se extienda en el tiempo los médicos recomiendan comenzar con un tratamiento desde la aparición de los síntomas, sobre todo si tiene problemas para realizar las tareas cotidianas o dificultad para crear vínculos con el recién nacido. La experta asegura que “El tratamiento por lo general implica hablar acerca de los sentimientos y las dudas con un médico obstetra o un psiquiatra o psicólogo especialista en el síndrome”. Los medicamentos antidepresivos también pueden ayudar y varios de ellos son seguros para las madres que amamantan, de modo que los fármacos no interfieren con la lactancia.

También es muy importante el recibir apoyo de la pareja. Durante el embarazo la mujer ha sido el centro de atención, una vez que el niño nace, la atención se dirige más hacia el bebé, lo que puede desordenarse con los cambios hormonales que está sufriendo. El descanso es fundamental, aquellos momentos en los cuales su bebé descansa o es cuidado por otra persona, aprovéchelos para descansar, la depresión postparto implica el gasto de mucha energía. No descarte los ejercicios de relajación y respiración, estos le permitirán liberar la mente y lograr un equilibrio.

Por último, hacer cambios en el estilo de vida también puede ayudar en la recuperación de este síndrome. Comer sano y evitar el alcohol pueden mejorar el ánimo y aliviar algunos síntomas. Además, se puede consultar con el médico de cabecera para saber si existen en la comunidad grupos de apoyo para madres primerizas o redes para padres de familia.