Ovodonación en Chile: cuando usas óvulos de otra mujer para ser madre

Algunas clínicas privadas ofrecen programas de ovodonación, proceso en el cual una mujer recurre a óvulos de una donante para ser mamá. La elección de la primera se puede realizar tomado en cuenta desde el grupo sanguíneo hasta el parecido físico.

Por: Rebeca Ubilla M.

"Algunas de las explicaciones para la disminución en la tasa de fecundidad de las
mujeres chilenas son sus mayores niveles de educación, el incremento de la participación laboral femenina, el mayor acceso y mejor conocimiento de los métodos
anticonceptivos y el retraso o postergación de la primera unión, legal o consensual" (Presentación Comisión Mujer, Trabajo y Maternidad, Mariana Schkolnik, 2010).

Si bien este retraso de la maternidad ha traído múltiples beneficios para nosotras –desarrollo profesional, independencia económica, madurez emocional, estabilidad con la pareja, por nombrar algunas– el otro lado de la moneda aparece cuando se desea y busca un embarazo, y las probabilidades de concebir han disminuido considerablemente producto del famoso "reloj biológico".

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Para remediar este problema es que se buscó la solución de la criopreservación o congelamiento de óvulos, con los que después es posible realizar una fertilización in vitro. Pero hay un inconveniente. ¿Qué sucede con las mujeres que no pensaron antes en el tema, y no guardaron sus óvulos en la edad más fértil? Si ya pasaron los 40 años y desean embarazarse, la realidad biológica es que tienen una baja reserva ovárica y de mala calidad, por lo que la posibilidad de ser mamás es más difícil.

¿La solución? La ovodonación o donación de óvulos

La ovodonación es el proceso en el cual una mujer recurre a óvulos de una donante para embarazarse. Los óvulos de la donante se unen a los espermatozoides de la pareja receptora para obtener embriones, los que a su vez se transferirán a la receptora para conseguir el embarazo deseado.

Según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en los últimos años las mayores de 35 pasaron de aportar 8.288 hijos (1999) a 15.062 (2012), alza que equivale al 62%. Con estas cifras en mano, no es de extrañar que la ovodonación también sea una tendencia en aumento.

El director médico de Clínica IVI, doctor Carlos Troncoso, señala que "hace una década había un desconocimiento general del tema, tanto de médicos como de los pacientes. Hoy eso ha cambiado. El tratamiento de donación de óvulos ha aumentado un 30% anual los últimos 10 años, siendo actualmente cerca de un 35 a 40% de la actividad de IVI Santiago".

Nueva opción
La ovodonación en Chile sólo la imparten clínicas privadas, y no tiene cobertura por parte de las Isapres. Está indicada para mujeres en edad avanzada que tengan falla ovárica precoz o por menopausia, y para aquellas que han sufrido una cirugía ovárica. "También se indica para mujeres que no puedan utilizar sus propios ovocitos por mala calidad o por enfermedades hereditarias, a quienes tienen ovarios inaccesibles para la obtención de ovocitos, y quienes han sufrido abortos de repetición y alteraciones cromosómicas en la mujer o los embriones", señala el doctor Troncoso.

En términos de edad, los especialistas coinciden en que lo ideal es que quienes se someten a estos tratamientos no superen los 50 años (cuando finaliza la edad reproductiva de la mujer), ya que después se incrementan los riesgos de problemas cardiovasculares, las dificultades post parto y los riesgos perinatales como parto prematuro e hipertensión, entre otros.

Otro ejemplo es la Clínica Las Condes, que este año inició el programa de ovodonación y cuyo ingreso depende de un completo estudio de infertilidad de sus pacientes, y un diagnóstico que indique que requiere este tratamiento como única opción. El programa incluye un tratamiento para preparar el endometrio de la mujer receptora –previo a la trasferencia embrionaria– lo que proporciona al útero la capacidad para que se implante; el semen del padre, en tanto, puede ser criopreservado u obtenido el mismo día de la donación de los ovocitos. Una vez lograda la fecundación se implantan en el útero de la madre.

¿Quiénes pueden ser donantes?
Pueden ser donantes mujeres entre 18 y 30 años aproximadamente (cuando la calidad y cantidad de óvulos es mejor), sanas y sin antecedentes de enfermedades hereditarias. Ellas son sometidas a evaluación médica, sicológica y genética en donde se analizan sus cromosomas tanto en estructura como en número. Además se someten a un análisis serológico para descartar la existencia de enfermedades como hepatitis B, VIH y sífilis, entre otras. Si está todo bien, la donante ingresa al programa, que es completamente anónimo.

Según explica el doctor Troncoso, Clínica IVI trabaja exclusivamente con pacientes voluntarias. La mayoría son estudiantes del área de la salud que entienden bien los aspectos médicos del tema, y que no tienen prejuicios al respecto. Ellas reciben alrededor de $850.000, con lo cual pagan sus gastos por traslados, tiempo, etcétera, no cancelando por los exámenes a los que deben someterse.

Por otro lado, las receptoras tienen la posibilidad de elegir desde el grupo sanguíneo hasta el parecido físico de las donantes. En este centro, por ejemplo, tienen un programa biométrico que hace el "matching" para elegir a la donante. Con éste es posible buscar raza, grupo sanguíneo, talla, índice de masa corporal, color de piel y de ojos, tonalidad y textura del pelo, además de contextura física. También pueden pedir un Test de Compatibilidad Genética (TCG) para descartar más de 600 enfermedades, tales como fibrosis quística, distrofia muscular espinal y síndrome de X frágil, entre otras.

En términos legales, los especialistas coinciden en que la ovodonación es un programa seguro ya que tanto donante como receptora firman un consentimiento informado en el que se explica el procedimiento médico, y se garantiza confidencialidad. "Como en Chile por Ley la madre es quien tiene el parto, no existen mayores problemas legales por este tema", indica el doctor Troncoso.

"Mi opción es ayudar"
Marcela tiene 26 años, es enfermera y se está sometiendo a un segundo programa para donar sus óvulos. No tiene prejuicios con el tema, sólo la mueve la necesidad de ayudar a quienes no pueden concebir un hijo y anhelan formar una familia.

"Tengo una persona cercana que tuvo problemas de fertilidad, me afectó mucho, y en ese momento me plantié la opción de ayudar. Tras informarme del tema quise participar en una ovodonación".

Aunque pide mantenerse en el anonimato, dice que le ha contado lo que hace a algunas amigas, varias de las cuales no lo entienden. "No las juzgo, pero a mí no me afecta; mi opción es ayudar a otras mujeres a ser madres".