20 razones de por qué las relaciones ya no terminan

¿Cómo terminar algo que nunca empezó? El gran dilema de la actualidad en las relaciones.

Hay un patrón común en la estructura de las relaciones actuales, y  no sé si se deba a que la pregunta que lo formalizaba todo: “¿quieres ser mi novia?”, ha sido desplazada por la intuición y un poco la adivinanza, o los mensajes entre líneas, o la suposición, o el “si ya tuvimos sexo, somos exclusivos”, o  “si ya me presentó a sus padres, entonces ya es serio”.

¿Alguna vez has salido con alguien por meses (o años) asumiendo que todo va bien y en onda, cuando de repente, pum, desaparece? O qué tal cuando encaras el tema con el tan odiado “¿y qué somos?”, si por alguna razón había algo, esa pregunta lo ha arruinado todo.

Reconozco que el miedo a salir lastimados de una relación es cada vez más frecuente, decir “te amo” ya no es tan común y pueden pasar años para que lo hagas, incluso aún si tu relación es estable y seria. Por eso mantenerse al margen es tan necesario.

En tiempos donde el contacto físico es cada vez menor porque todo se resuelve con un emoticon y un mensaje de texto o un inbox, es cada vez más difícil interpretar las verdaderas intenciones de la gente en una relación. Y cuando nos damos cuenta de que nada es como habíamos pensado y debemos terminar… ¿cómo terminas si nunca empezó?

Y entonces hay una lista enorme de razones por las que ya no es tan sencillo romper un lazo que ni siquiera se sabe a ciencia cierta si se tuvo:

  1. Porque nunca estuvimos realmente saliendo
  2. Porque no supe la diferencia entre lo que imaginabas y era real.
  3. Porque confundí el sexo con amor.
  4. Porque me dio miedo.
  5. Porque sentí que la conexión era real.
  6. Porque no soportaría que me volvieran a romper el corazón.
  7. Porque a veces “casual” no es “casual” para los dos.
  8. Porque prefiero ser “casual” que vulnerable.
  9. Porque lejos es mejor.
  10. Porque me gusta mi libertad.
  11. Porque no me gustan los finales.
  12. Porque no me importa lo suficiente.
  13. Porque me importa demasiado.
  14. Porque me gusta tener más opciones.
  15. Porque no sé lo que quiero.
  16. Porque me da hueva que me cuestionen todo
  17. Porque empiezo a sentir celos.
  18. Porque soy demasiado cobarde para se honesta.
  19. Porque prefiero tenerlo a medias que no tenerlo.
  20. Porque no me gustan los clichés.

Lo he visto en muchos casos, incluyendo el mío, en el que las preguntas textuales se transformaron en obviedades, y muchas veces malas interpretaciones.

No sé ustedes, pero yo estoy empezando a odiar esta nueva forma de “estar en una relación”; extraño la seguridad y el hablar las cosas claras, porque pensar demasiado es sumamente desgastante y se supone que en algún momento se debe ser lo suficientemente valiente y maduro como para comprometerse con algo en la vida.

¿Será que ahora el compromiso es una manera retrógrada de pensar? ¿En serio nos sentimos tan frágiles que nos creemos incapaces de soportar el dolor y el rechazo? No se puede huir todo el tiempo.