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Cecilia Morel: “No he vetado la vida pública”

Se siente mucho más segura en el aspecto profesional, y no ha parado de trabajar desde que terminó el gobierno de Sebastián Piñera, donde asegura vivió momentos muy felices. ¿Extraña la vida política? Un poco, pero concentró sus ganas de ayudar en la Fundación Chile Vive Sano, que pretende educar sobre hábitos saludables, problema que considera urgente.

Por Carolina Palma Fuentealba.

Salió de La Moneda hace cuatro meses –tras cuatro años intensos– de la mano del ex presidente Sebastián Piñera. Como Cecilia Morel enfatiza, estuvieron totalmente marcados por el primer año post terremoto. «Es que fue empaparse de un país y de corazones destruidos, y eso me hizo volcarme a mil al terreno». recuerda.

Mientras la entrevistamos en su oficina de la Fundación Futuro, pasó a saludarla fugazmente su marido con su habitual humor, sacándole rápidamente una sonrisa. «No lo hemos visto públicamente hace un tiempo, ¿no?», le decimos. «No, pero ha escrito en un diario», contesta Cecilia.

Reconocidos por ser una familia que habitualmente va a los mundiales de fútbol, en esta oportunidad cuenta que vieron los partidos por televisión todo el clan, menos el último, cuando estaba sólo con su esposo. «Fue terrible; no, no, ¡horroroso! Yo gritaba y Sebastián me decía «¡Shh, cállate, porque no eres el arbitro! (ríe). Tenía los nervios de punta, estaba convencida que íbamos a ganar. Pero siento que, como ya lo han dicho todos, hay un cambio en el ánimo y en el modo de jugar. Chile entra a la cancha y tiene un prestigio», reflexiona entusiasmada.

Un privilegio que antes no se podía dar por los múltiples compromisos públicos. Ya tomaron sus primeras vacaciones post-gobierno: «Fuimos al Mediterráneo una semana, muy bonito. No fueron todas mis hijas, pero sí mis dos hijos y toda la familia Piñera, todos los hermanos de Sebastián».

Si recordamos su cargo de Primera Dama, se le reconoce la iniciativa
–convertida en ley– Elige Vivir Sano. La verdad es que es una experta en el tema, y le apasiona profundamente. «Los hábitos saludables tienen un relación directa con la felicidad; las personas se proponen metas, tienen mayor optimismo, mayor capacidad de compromiso, mayor gratitud. Hay estudios nuevos que muestran la directa relación entre los hábitos de vida sanos y la felicidad como concepto profundo», detalla.

¿Por qué decide continuar con una fundación dedicada a la vida sana?
Primero, porque es la misión donde estaba involucrada. Cada vez aprendo más y me doy cuenta de que es una causa de largo alcance que requiere del aporte de todos, y desde una fundación es importante también contribuir. Lo que más me motiva es que, además de ser un problema de salud, es un tema social, cultural y económico; abarca la integralidad de la persona y tiene mucho que ver con el bienestar y la felicidad, que permite hacer una vida más plena en todos los aspectos.

¿Cuáles son las funciones de la Fundación Chile Vive Sano?
Es una fundación privada sin fines de lucro, y queremos aportar en la educación, focalizándonos en los sectores más vulnerables. Por el momento, nos localizamos en la Región Metropolitana, y parte de Valparaíso y Rancagua, pero a través de las redes digitales llegamos a todas las regiones del país. Queremos hacer un trabajo con los profesores, a través de una publicación que llega a escuelas municipalizadas, y estamos con distintos programas que se acompañan con una obra de teatro dirigida especialmente a niños del primer ciclo básico. Un trabajo netamente en el área educativa. Al mismo tiempo, estamos en alianza con la Asociación de Municipalidades de Chile, ya que ellos quieren hacer una red municipios saludables, y es muy importante porque el trabajo es comunitario, incluye a la familia, a la junta de vecinos y a la comunidad en general para producir resultados.

¿Y a nivel más macro?
Tenemos en distintas comunas el programa Actívate, que motiva a que las personas practiquen deporte, que lo gocen en centro deportivos, en centros culturales, en espacios públicos y en muchos parques también.

¿Cuándo lo podremos ver?
La publicación ya está, se llama Ventanal. Estamos en convenio con Fundación Futuro, que tiene una red de colegios muy motivados para enriquecerse y trabaja con el patrimonio, entonces nosotros también queremos relacionarnos con la historia cultural. Muchas partes del programa tienen que ver con rescatar tradiciones, desde jugar «al alto», con la cuerda, el elástico, hasta las preparaciones caseras, pero fundamentalmente crearemos una cultura de vida sana, y los profesores serán nuestros principales aliados.

¿Qué opina del cambio en el programa «Elige Vivir Sano»? Finalmente el gobierno de Michelle Bachelet no lo congeló.
Lo primero es sentirme muy contenta de que se va a continuar, es un reconocimiento al tremendo aporte de Elige Vivir Sano como política pública. Esa la importancia de la noticia, que demuestra que Elige Vivir Sano vino a llenar a un vacío, caló hondo en el corazón de los chilenos. «Elige Vivir Sano» es una invitación alegre, propositiva, muy comunitaria, pero también tiene aspectos individuales, porque finalmente es la persona quien toma la decisión, pero influye mucho el entorno.

¿Qué no se debería perder? ¿La importancia de los parques o las calles cerradas los fines de semana para el ejercicio, por ejemplo?
El anuncio fue recién. Tengo tres observaciones de lo leído entre ayer en la tarde y hoy. Primero, lo que era el espíritu del «Elige Vivir Sano», que es la intersectorialidad, se involucraron distintos ministerios, las intendencias. Quizás fue de los programas más transversales, ya que llegó a todas las comunas, a todas las regiones, casi no quedó comuna sin plaza activa ni Seremis sin capacitación, fundamentalmente a través del aparato del Estado. Siempre he reconocido su rol clave e imprescindible en todo esto, por algo lo hicimos ley, es el brazo de articulación, pero necesita distintos actores. Las formas modernas de gobernar incluyen a la sociedad civil, la sociedad intermedia, a todos los estamentos, los jóvenes, universidades, sindicatos. Ese espíritu no es antojadizo, tiene que ver con la forma de enfrentar un problema que ha tenido éxito en todos los países. Mi segunda observación es que anunciaron que se enfocarán en los niños y la Tercera Edad, pero la obesidad y el sedentarismo son un problema trasversal en todos los grupo etareos, hay que trabajar con los grupos intermedios de la familia. La mujer es importante porque es la que cocina, la que decide qué se compra, entonces me focalizaría mucho en la transversalidad, y trabajar con todos.

¿Cuál es el tercer punto?
Hubo dos pilares que no nombraron, que son el contacto con la naturaleza y la vida al aire libre, porque es vital sacar a los niños del Play Station y el computador, y la vida al aire libre es un factor protector, especialmente la naturaleza. Por eso se creó el programa Elige Vivir Tu Parque, la construcción de ciclovías y las multicanchas, que apuntaban a la vida comunitaria. Estábamos atacando dos factores de riesgo, que son la obesidad y sedentarismo, y promoviendo dos factores protectores, que son la familia y la naturaleza, porque está comprobado que te motivan a llevar una vida más sana.

¿Desde la actual administración se han comunicado para hacer un cierto «traspaso de información»?
No, pero yo feliz lo haría, ningún problema. Me interesa que éste sea un tema que trascienda los gobiernos de turno, estoy convencida de su relevancia para el desarrollo del país. Por lo mismo, ahora creamos Chile Vive Sano, porque queremos seguir aportando a generar una cultura más sana en los chilenos desde el mundo privado.

Hay un punto que todos tocan, y que el gobierno quiere eliminar, que fue el rol de la empresa privada en este programa. ¿Por qué era parte de él?
Hay que recordar que partió como un programa, que no era política de Estado, y segundo, el espíritu de la ley era incluir a los distintos sectores. Las empresas tienen una gran responsabilidad en este tema, ya que influyen fuertemente en la conducta de las personas y, por lo tanto, deben ser un socio relevante en la búsqueda de soluciones. Además, la industria es inteligente y se va a tener que ir adaptando a estos nuevos requerimientos; de hecho ahora producen alimentos nuevos, con menos azúcar, menos grasa y menos sodio. Entonces era una manera de aumentar la Responsabilidad Social de estas empresas. Si nosotros estamos apuntando a un cambio cultural muy profundo, necesitamos que todos se suban a esta micro para reducir las enfermedades crónicas, a través de fomentar los factores protectores y combatir los factores de riesgo para que los chilenos tengan una vida más feliz.

MÁS SEGURA QUE NUNCA
Usted también tuvo una baja importante de peso durante el gobierno…
Hubo un momento en que bajé, pero me he estabilizado. Mi propia experiencia me sirve para darme cuenta de lo difícil que es cambiar los hábitos, es lo más difícil que hay, ¡terrible! Por lo mismo es una lucha que no se puede aflojar, no puedes detenerte ni uno ni dos días, porque el hábito es algo rutinario, y va de a poco.

La veo trabajando aquí en su oficina, feliz. ¿Algún descanso desde que salió de La Moneda?
Partí el 17 de marzo aquí, y fue bien positivo para mí porque tenía este proyecto, me motivó, me activó inmediatamente. La verdad es que lo venía pensando desde antes, porque quería continuar con esto que habíamos empezado. Me motiva mucho tener metas y propósitos en la vida, es importante también la perseverancia y disciplina, porque cuesta echar andar algo nuevo.

¿Se nota el cambio de ritmo de vida?
En cuanto a horas de trabajo es parecido, pero sí he tenido más libertad para estar con mis nietos y, por primera vez, volví a tomar un curso de inglés, que lo estoy perfeccionando. Igual sigo leyendo mucho los diarios, porque me gusta saber lo que está pasando, es muy difícil dejar de hacer algo en lo que siempre has estado interesada. También hay un cierto relajo, si lo puedo definir así. Aunque siempre comento que estuve muy feliz estos cuatros años en La Moneda. Para mí no fue una carga, un costo, ni sacrificio, ¡para nada! Fueron años inmensamente felices, fructíferos, positivos…

Sin embargo dijo no le gustaría que Sebastián Piñera se postulara de nuevo a la presidencia…
Claro. Bueno, es creo que en la vida uno tiene ciclos, etapas, entonces estamos en una edad en que están los nietos. Además uno quiere seguir desarrollándose, pero el mundo público seguirá siendo un tema de preocupación y ocupación, en el cual esperamos seguir aportando. Cuando estás en el mundo público no creo que sea positivo desvincularse totalmente, lo que no quiere decir una participación activa, sino que aportar desde el mundo privado hacia las políticas públicas.

Con lo que además se mantiene la cercanía con la gente. Eso se debe extrañar, ¿no?
Sí, mucho, ¡mucho! Recorrí todo Chile, y quizás la parte que más gustaba era el contacto con la gente.

De las habilidades propias desarrolladas en estos 4 años, ¿cuál sobresale?
Uno desarrolla más las habilidades que tenía, y trata de atenuar las limitaciones. Aprendí a coordinar un gran equipo, la parte ejecutiva, ver muchos aspectos, como legal, económico, coordinación, logística. También creo profundicé mucho la empatía con la gente, ponerme en el lugar del otro, y comprender profundamente las distintas realidades en que viven los chilenos.

¿Más segura ahora?
Creo que sí. Uno no se da cuenta, pero sí, me siento más segura. Lo que cuento siempre también es que la identidad de uno es bien fuerte en el sentido de que uno sigue con los mismos valores, las mismas amistades, la misma forma de ser, y la personalidad también. Sería terrible cambiar porque pasaste por un rol. Si estuviste en un trabajo hiciste nuevas amistades, nuevas redes, pero no vas a dejar tu forma de ser.

Claro, pero estar en la palestra involucra que haya muchas críticas, y es fuerte siempre. Entonces uno tiene que crear barreras o desarrollar «cuero de chancho», ¿no?
Sí, sí…, es fuerte. No sé si la desarrollé, ¡he tratado! (ríe). Pero la verdad es que las críticas mal intencionadas afectan, especialmente cuando no sólo se refieren al trabajo de uno, sino que al de tanta gente que se entregó con mucho compromiso para hacer de Chile un mejor país.

¿Ha vuelto a La Moneda?
No…

¿Ni pasado por afuera?
Por fuera sí…, una vez. Y se me vinieron mil imágenes y recuerdos, y tantos momentos. Hubo algunos tristes, pero la mayoría fueron bien felices.

¿Cómo cree que la recuerdan los chilenos?
No sé, habría que preguntarles a ellos, pero yo siento harto cariño de parte de la gente.. Siempre me han atraído las mujeres, pero confieso que me enamoré de las mujeres rurales, tengo mucha sintonía con ellas…, las admiro. Ellas sí que son múltiples, desde que se levantan al alba a hacer pan y sacar los animales, tienen la sabiduría de los ciclos de la vida. Muchas de ellas educan solas a sus hijos, además muchas producen, están con un micro emprendimiento. Nosotros con Prodemu e Indap hicimos mucha capacitación. Y las mujeres rurales tienen una generosidad a la antigua, a la chilena. Cuando iba a ferias rurales no me quedaba espacio para traerme los regalos; frutillas, huevos de campos, acelgas, pero también objetos en madera, piedra, telares, miel, mermelada…

Algunos opinan que le daba glamour a La Moneda, ¿de acuerdo o no?
(Se ríe) Lo que menos me imaginaba… Nunca lo había escuchado (ríe). Primera vez que escucho eso. Obviamente uno trata de representar bien a las mujeres, y como mujer soy pretenciosa, pero tampoco exagerada. Tenía que estar bien en las visitas internacionales o en las salidas a terreno.

Preocupada del tema…
Obvio que había un tema con la imagen, pero quita más tiempo (ríe). Ahora aquí (Chile Vive Sano) llego prácticamente sin maquillaje…

¿Qué es lo bueno de andar más relajada, sin tacos o menos arreglada?
Es un alivio, porque te quita mucho tiempo. Pero como te digo, no era mi objetivo. Mi mensaje no verbal era decir «aquí estamos, no los vamos a dejar solos». Además nos tocó el terremoto, los mineros y tantas situaciones que lo querías era contener a las personas y llevar alegría.

¿Qué pasa ahora con la familia? ¿Cuáles son los planes?
Estuvimos una semana fuera que fue muy rico. Antes no teníamos casi fines de semana. Este 1º de mayo fue el primer fin de semana largo, antes era un día importante, de trabajo. Para qué decir la semana de septiembre, no existía, porque son todos los actos oficiales, el Te Deum, la Parada Militar. Ahora voy a tener los feriados largos que tienen la mayoría de los chilenos. La verdad es que prácticamente trabajábamos el 80 por ciento de los fines de semana y, el primer año, por el terremoto, fue sábado y domingo sin parar. La suerte mía es que estaba en una etapa en que tengo a los niños grandes, de hecho se casaron los dos últimos estando nosotros en La Moneda. Si hubiese tenido niños chicos habría sido totalmente diferente.

Se disfrutó un poco menos a los nietos, eso sí…
Sí, pero igual ellos fueron muy amorosos. Fueron a La Moneda, llevaban a los cursos enteros. Además Sebastián los integraba mucho a las actividades de los sábados y domingos, y ellos corrían, jugaban. Por el hecho de estar con los tatas, estaban felices. Y generalmente significaba que después de las pautas o reuniones había que pasar a alguna actividad de niños.

Supimos que hace poco fueron a un crucero en familia…
Fuimos al Mediterráneo una semana, muy bonito. No fueron todas mis hijas, pero sí mis dos hijos y toda la familia Piñera, todos los hermanos de Sebastián. Pero con mis hijas habíamos llevado a todos los niños a Orlando cuatro días en abril, y fue súper lindo.

¿Le atraería volver a una posición más pública?
No he vetado la vida pública, no es algo que diga nunca más, porque además fui muy feliz. Pero distingo los roles, y creo que el rol político es un perfil de persona distinto al que yo tengo. Estar en la palestra pública, pero en un cargo público, es otra cosa. En un rol más social quizás, lo mío siempre ha sido lo social.

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