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Wellness 17/12/2013

Francini Amaral en el ojo del huracán: “El próximo año quiero renacer”

La bailarina brasilera enfrenta uno de los periodos más intensos de su vida y, como una manera de dejar todo atrás y “exorcizar” los malos tiempos, empieza una nueva etapa.

 

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Por Pilar Huilcaleo Mateluna. Agradecimientos a hotel Director. Fotografías: Gonzalo Muñoz. Make Up y peinados: Vanessa Souza para M.A.C.

En el ojo del huracán. Así se siente Francini desde hace poco más de un año. Todo a su alrededor ha cambiado, se ha remecido: a la estafa de su socia se sumó uno de los dolores más tremendos de su vida: la enfermedad y muerte de su padre. Luego un par de robos, choques, y finalmente la compleja situación que vivió con su ex pareja, el actor Álvaro Gómez, quien fue descubierto en plena infidelidad por los programas de farándula.

Dice que lava su ropa sucia en casa, que hoy es más desconfiada y explica cuánto le ha remecido la vida tanta convulsión. Su mejor terapia es mantenerse ocupada, invertir su tiempo en lo esencial o haciendo deporte. A sus recién estrenados 30 años, la bailarina y productora del reeditado grupo Axé Bahía saca cuentas y despide un año crucial.

Dejaste tu productora de televisión y abriste dos academias de baile. ¿Por qué te cambiaste de área?
La vida me obligó. Ahora estoy demandando a mi socia, y espero que este año se solucionen los temas en la justicia. Tuve que alejarme de eso para sanarme, porque fue un golpe muy fuerte, de dinero, de confianza… De confianza en uno mismo, porque cuando pasan estas cosas uno comienza a dudar hasta de uno mismo. Me pregunté, “¿cómo no vi? ¿Cómo dejé que esto llegara a este punto?¡Cómo tan hue…!”.

¿Qué lección te dejó?
He aprendido, hoy soy una persona más desconfiada. Era súper confiada, y veía la confianza como una virtud, hoy no. Uno puede ser buena, pero el resto alrededor no. Mucha gente ve la oportunidad, que eres una persona confiada, y se aprovecha de las situaciones. Además esta no es la primera ni la segunda vez… Espero eso sí que sea la última. Ahora todo va a ser legal, todo ante abogados, voy a pedir todos los antecedentes de la persona antes de cualquier cosa. Soy mucho de dar confianza, los brasileños tal vez somos muy de piel. Puedo conocer a alguien y contar toda mi vida y claro, hay gente que ve eso como una manera de entrar y abusar.

¿Volverías a la producción?
Quiero, pero encuentro que hay que cerrar el ciclo para volver. Para mí es muy importante eso, sanar bien. Porque además esto se juntó con muchas otras cosas de mi vida personal que han sido fuertes, por ejemplo, la muerte de mi papá… Últimamente voy así, ¡pum! ¡golpe! La Fran al piso. ¡Pum!, otro golpe. La Fran bajo el piso…

¿Qué pasó contigo tras la muerte de tu papá?
He cambiado demasiado después de que murió. Me cambió la manera de vivir, hoy no hago nada sólo por hacer, mi círculo es la gente a la que yo aporto y que me aporta. Siento que la vida es tan corta que necesito darle valor a otras cosas. Obviamente necesitas dinero, pero para mí hoy las relaciones humanas son las que quedan.

¿No tenías conciencia de eso antes?
Es que tener conciencia de eso y vivir en base a ello son dos cosas distintas. Uno puede pensarlo, pero hacerlo en tu vida es otra cosa, tomar decisiones de vida pensando “¿por quién estoy haciendo esto? ¿De veras es un aporte en mi vida, en lo que yo quiero para mi finalidad más profunda?”. Involucra todo, las relaciones entre amigos, la relación con el hombre que esté a mi lado, “¿por qué quieres estar a mi lado?,¿quieres construir una vida conmigo? ¡Construyamos juntos!”. También en la pega, este año no estoy en televisión y he tenido propuestas pero, ¿estar por estar? ¿Me aporta? Sí, aporta plata, es cierto, pagan bien, pero me digo, ¿tengo tanta necesidad ahora como para hacer algo que no me va a llenar? ¿Algo que va a malgastar mi tiempo? Antes yo era a todo sí, sí, sí.

Hace tiempo que estás fuera…
Acá en Chile siempre se cree que si uno está fuera de la televisión, no eres nadie. Estoy fuera hace dos años, y en estos dos años he tenido entrevistas, he tenido más trabajo que nunca. Me siento súper exitosa en la vida, y entiendo el éxito como estar estable y que la gente de verdad vea que tu trabajo es bueno y creíble. Que hoy alguien lleve a su hijo a mi escuela para que aprenda a bailar, que confíe en mí, eso para mí es ser exitosa. Fui famosa a los 18 años, mega-famosa. Eso ya lo viví, y no necesito subir tan alto. Mis objetivos son otros hoy, quiero ir en un camino más correcto. Porque en la desesperación por ser conocido, por tener más plata, uno puede perderse.

¿Cómo fueron los últimos tiempos con tu papá?
Mi papá fue demasiado aperrado… Los doctores le dieron seis meses y duró dos años. Aperrando, aperrando. Estuve todo ese tiempo yendo y viniendo. Me gasté la vida, pero no me importó, porque sabía que iba a morir.

Debe ser algo muy duro…
Después de los seis meses que le habían dado de vida, al resto, los médicos le llaman “sobrevida”; creo que esa sobrevida es peor para el entorno que perder a una persona de manera trágica y rápida… Porque vives la muerte en vida. Por ejemplo, era su cumpleaños y ¡era el último! Y toda la situación la vives con tanto dolor, con el dolor ya de la partida. Recuerdo cada detalle, cada gesto de su cumpleaños, como sabía que era el último lo miraba para guardar cada segundo, porque la memoria se va, uno se olvida de muchas cosas. Yo tenía una necesidad dolorosa de guardar y guardar recuerdos. Eso es peor a que alguien se vaya de pronto.

¿Ese proceso ayuda a estar preparada?
Pensé que iba a estar preparada para su muerte, pensé que vivir ese proceso ayudaba, pero no. Cuando sucedió, cuando lo vi, me quebró… Es muy heavy (silencio), y es heavy el egoísmo de uno, de ponerse a pensar en el futuro y decir “pucha, cuando tenga un hijo él no va a estar más aquí…”. Y duele. Fue todo un trabajo, y el deporte fue una de las cosas que más me levantó el ánimo, realmente. El entorno ayuda mucho, pero es un proceso tan íntimo, tan interno, que se debe afrontar. Tengo recaídas, pero estoy mucho mejor. Uno sigue vivo, tengo que seguir adelante. Eso hay que hacer. Me acuerdo que un mes después de que murió mi papá me invitaron a “Mentiras Verdaderas”, y mientras le contaba a Eduardo (Fuentes) le brillaban sus ojos… Él también perdió a su papá y a su mamá. Yo pensaba “que no llore, que no llore, porque sino, no voy a poder parar de llorar”.

Te contienes mucho…
Mi papá murió a fines de septiembre pasado. El 3 de octubre tenía un evento con una minera, tenía que animar, ¿qué hacía? Hace muchos años, no sé cómo, logro bloquearme. Lloro en mi casa, sufro en mi casa, lavo mi ropa sucia en casa. Mis amigas saben que si estoy triste, desaparezco. Y de la puerta para afuera salgo tranquila, logro bloquear lo que siento y salgo adelante. Me dicen que estoy curada de espanto, pero es que tengo cuentas que pagar, proyectos que sacar adelante, no puedo detenerme. Estoy sola en Chile, si me derrumbo no tengo nadie que me sostenga, no me puedo ir en una depresión.

¿Es esa actitud pura fortaleza?
No es que me haga la fuerte; mi gran problema es que no soy de explotar mucho. Ahora, como no exploto, me duele la guata, la cabeza, me enfermo. Siempre para adentro. Puedo verme tranquila, pero por dentro, ¡uf!

¿No es evasión?
No lo sé. Muchos me dicen que sí. Ahora, no digo que no sufro, pero cuando toca ser profesional sale eso afuera, me sostiene y hago lo que tengo que hacer. Mis viejos eran así, y yo aprendí de ellos. Así salgo adelante. No me doy tiempo para sentir. Después de lo de mi papá me hubiera quedado en cama acostada. Pero no, busqué cosas que hacer para ocupar mi tiempo, porque como dice mi mamá, “la cabeza vacía es la habitación del diablo”. Cuando uno está mucho tiempo sin hacer nada empiezas a pensar tonteras. Por eso cuando estoy muy vaga invento qué hacer: pinto, hago deporte, tejo… Una amiga me dice que tengo mal de Diógenes, porque en mi casa tengo tantas cosas…, y es porque si quiero pintar, tengo todo. Si quiero hacer joyas, si quiero enchular una polera, si quiero bordar, tengo todo para hacerlo. A veces compro cosas por si acaso, por eso me dicen que soy una acumuladora.

¡Mantenerse ocupada!
Sí. Totalmente. ¡Ah! Otra cosa que me cambió con la muerte de mi papá es que antes yo era anti-conflicto. Si tu me decías algo que me molestaba, me lo tragaba. En todos los ámbitos de la vida yo callaba. Hoy me he tornado una persona totalmente directa. Lo enfrento de inmediato. Antes no era nada impulsiva, ahora no. Ya no tengo tanta tolerancia. No soy peleadora, pero no aguanto. Es que me jodieron tanto, que dije “ya basta”.

Este año ha sido particularmente duro…
Mi frase del año es “podría haber sido peor”, porque hace poco más de un año comenzó lo de la estafa, luego la muerte de mi papá, hace como siete meses me chocaron el auto, hace mes y medio atrás me robaron la casa y bueno…, siempre pienso que si bien hay cosas dolorosas, podrían ser aún más trágicas.

¿Cómo te sientes haciendo una portada desnuda?
Por más que he bailado en Axé Bahia, con top, con mucha piel expuesta, con los años me he puesto más pudorosa. Mal. Puedo usar short, pero por ejemplo con un escote, pienso que me están mirando las tetas. ¡Terrible! Me he chilenizado mucho, y además siento que siempre he trabajado como chica sexy, la minifalda…, siempre como sex symbol, todo el rato, como perfecta. Y con el pasar de los años, chilenizándome bastante, comencé a tener un rechazo con eso. De mostrar la guata, por ejemplo…, y ahora que vuelve Axé Bahía es un tema, es un proceso heavy. Los chicos me dicen “¡ya poh’ Fran!”. En “Fiebre de Baile” salí casi a cuerpo pintado, es cierto, pero el contexto era diferente. Ahora esto es un proceso… ¡Capaz que en un año más esté en Playboy, ¿quien sabe?! (ríe).

¿No te sientes sexy?
Es que nunca me sentí como “mina”. O sea, siempre he tenido un cuerpo que trabajé, que me sacaba la mugre para tenerlo, pero llegué a un punto en que me salí de Axé Bahía, del gimnasio, y conocí otro mundo, más natural. Siento que el gimnasio me generó una enfermedad mental de nunca estar conforme con nada. Siempre luché por tener volumen, porque las brasileñas son duras y tienen tremendo trasero, piernas, muy voluptuosas, y yo soy más bien delgada naturalmente, entonces, nunca estaba conforme, nunca. Cuando dejé el gimnasio me cambiaron los gustos. Hoy no tengo calugas, soy flaca. Soy yo. Sólo bailo y me alimento sanamente, no soy de salir mucho. Mis gustos fueron cambiando, porque siento que estoy saludable. Antes podía estar casi como fisicoculturista, me miraba al espejo y quería más, sentía que no lo lograba, y eso no está bien. Hoy hago otras cosas…

¿Como qué?
Comencé a buscar otras cosas: jugué fútbol, pero como bailo sentí que era muy arriesgado por las lesiones. Luego comencé a andar en bicicleta, 5, 10 y hasta 30 kilómetros. Como son deportes outdoor son increíbles; hoy le doy mucho valor al aire libre. Un día una amiga me dijo “¿por qué no subimos la montaña?”. Y subí y me enamoré. Arriba siento que eso es lo mío. Cuando se murió mi papá y estuve al borde de la depresión, me di cuenta que si no me animaba, me iba a enfermar de verdad. Cuando salí la primera vez en bicicleta, algo cambió. Algo hizo el ejercicio que me ayudó. Con el deporte outdoor redescubrí el gustito por los olores, por escuchar la naturaleza, me encantó disfrutar del silencio. Fue descubrirme de nuevo.

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Cumpliste 30 años, ¿es un tema la edad para ti?
Un mes antes de cumplir años me sentí vieja, tenía una tranca enorme con pasar a esa edad. Pero el día mismo fue como si no pasara nada. Hasta hoy decir “30” es fuerte. Cuando tenía veintitantos miraba a los de 30 y decía “estos viejos”; ahora soy parte de ellos. Bueno, he leído harto en los blog que hablan de eso, en los reportajes y todas esas cosas; todos dicen lo mismo, “los 30 son la mejor edad”, y estoy reencantándome con eso. Ahora, siempre pensaron que yo tenía 30 en todo caso. Así que llegar a la edad ha sido como vivir la vida que siempre he aparentado. Ahora, cuando cumpla 31, ¡me suicido!
¿Hay algún cambio que hayas hecho a propósito de la edad?
Aún no siento ningún cambio físico, algo del metabolismo se ha lentificado, pero nada más. Me cuido más, por ejemplo antes las pecas eran tiernas, ahora ya no pegan, y no se van. Quedaron. Así que corté el sol y me cuido más la piel.
Has dicho que quieres tener hijos. ¿Es todavía un proyecto importante?
Obviamente quisiera tener hijos, desde siempre. Yo soy adoptada, pero mi mamá biológica me tuvo a los 16 años, por lo que la relación que yo tenía con ella era más de amistad. Y me gustaba; veía amigas que tuvieron hijos jóvenes y era total, porque se da una relación más de par. Pero bueno, la vida ha ido avanzando y pasaron personas en mi vida con las que tuve un plan, pero que nunca se concretó. Después con el tiempo uno dice “por algo fue”. Y ahora, con treinta, más que apresurarme con lo de la maternidad, comienzo a mirar a las de 40 (ríe), pienso que a esa edad está todo tan resuelto.
Se ha extendido el tiempo…
No quiero dejar la maternidad para el final, sino que quiero darme la oportunidad y no acelerarme. Porque ser madre es algo que si llega, llega. Nunca me he puesto en la situación de embarazarme sólo por ser mamá; recién cumplo 30 y no siento el apremio, pero capaz y a los 40 me pase que lo necesite y ya. O tal vez adopte. Porque sí quiero ser madre. A mí me encantan los niños, y me toca ver a mis amigas con niños pequeños, por lo que hemos pasado del carrete y los hombres a juntas para hablar sobre las guaguas. Pero no quiero apresurarme, es todo, no quiero hacer por hacer.
Tuviste un quiebre público con tu ex pareja, Álvaro Gómez. ¿Cómo estás con eso?
Tranquila; es un proceso que tengo que vivir, súper interno, muy íntimo. Y es algo que está sucediendo, que está pasando, por lo que no quiero precipitarme, no quiero decir mucho más, porque puedo pensar algo hoy y pasa un día y me arrepiento de lo que dije en el pasado.
¿Qué buscas en una pareja?
Depende de la etapa de la vida es lo que he buscado en una pareja; hay etapas que he buscado un amante, en otras un amigo…, y si hago un histórico de mis parejas anteriores, ¡ninguno tiene que ver con el otro! A veces la gente dice que hay un patrón, pero conmigo no.
¿Te cuesta estar sola?
Sí, me cuesta un poco estar sola. Por ejemplo, ahora estoy sola y bien, pero viendo mi historial siempre he estado con pololo. Y soy de pololo, no de andar pinchando, porque me aburre la primera etapa del pololeo. No le encuentro gracia a esa primera etapa de mariposas en la guata, ese momento tan teatral. A mí me gusta esa etapa en que él me conoce y que yo lo conozco, cuando sé que me ama y que yo lo amo. Ese principio de la conquista me aburre. Soy más de tierra firme. A veces mis amigos me cuentan “salí a una discoteca y pinché con una niña” y yo les pregunto “¿y qué ganaste con eso? ¿Y qué te aportó?”. Por eso no me gusta. Creo que podemos construir en compromiso, por eso mis relaciones siempre han sido duraderas.
¿Y qué aportas tú a una relación?
Soy muy protectora, preocupada. No soy la mamá de mis parejas, ¡qué lata!, no. Pero me gusta que si la persona está bien, yo estoy bien. Soy de detalles, romántica, de sorpresas. Me encanta que me sorprendan y sorprender. Y mi romanticismo está en los detalles, porque el día a día se va, se olvida, lo que quedan son esas cosas diferentes que uno guarda para sí.
¿Es importante la seducción para ti?
La seducción es la que mantiene viva la llama, y cuando uno se descuida de eso es peligroso. La seducción debe estar presente en nuestra vida pese al estrés, pero darse cuenta y volver a la conquista es tremendo. Hay una seducción natural de la mujer, que es de la mirada, de cómo se mueve, pero eso de decir “voy a seducir” no es lo mío. Tanto que los hombres que han estado conmigo ha sido porque me ven tal como soy y les gusto así. La seducción no debe forzarse, debe ser natural. No sé…, no soy una “mina”, soy natural, tal cual.
¿No crees que eres seductora?
Creo que soy muy empática, expresiva, pero cuando me ven la gente no dice “¡uy, que tipa más rica!”. No. Dicen “que niña simpática, tierna”. Por ejemplo, mis seguidores en las redes sociales, el 90% son mujeres. Lo que quiere decir que no soy seductora. Y a veces me pasa que en la calle me piden una foto para el marido o el pololo. Si tuviera un estilo sexy, nadie me pediría una foto para el pololo. Siento que soy más partner.
¿Qué vas a pedir este fin de año?
¡Quiero tantas cosas! Este año fue de aprendizaje y superación; el pasado, de dolor, muy mío. El próximo año quiero renacer. Estoy en un proceso, porque quiero cambiar. Creo en ello. Me estoy descubriendo, y me encanta. Empiezo a buscar cosas que de veras me hacen sentido, en todos los ámbitos. Me he caído tantas veces que ya aprendí. Ahora toca hacerlo bien, y para hacerlo bien tengo que aplicar lo que he aprendido. Igual siento que la vida es corta…, no me veo a los 60 años, como que tengo la sensación de que no voy a llegar hasta allá. Me imaginaba a los 30, pero no a los 60. Y no es que viva el momento, no. Tengo muy asimilado el acto-consecuencia, lo que hago ahora es para estar bien mañana.
¿Y en el amor?
Prefiero no esperar. Si llega, llega. Si no, pues no. En el amor aún tengo un proceso que terminar, y está bien. Quiero estar tranquila, quiero paz, independiente de lo que pase. Quiero volver a tener mi estabilidad de acá, del corazón.