¡No duermas mientras escuchas música!

¿Acostumbrada a dormir al ritmo de tu canción favorita? ¡Cuidado!

Durante un tiempo, yo tenía un muy mal hábito (fuera de mi situación sentimental): dormía mientras escuchaba música.

Lo hacía muy normal, era ya un costumbre para mí; sin embargo, comencé a notar ciertos síntomas de que realmente me estaba ocasionando problemas:

  • Insomnio. Claro, es lógico: el sueño no llegaba a mí sino hasta que estuviera demasiado cansada como para ya no seguir tarareando el coro de mi canción favorita
  • Ansias. Cada que llegaba la hora de dormir, mis ojos permanecían completamente abiertos e incluso mis manos temblaban ligeramente
  • Somnolencia al escuchar música. Como buena alumna joven, escuchaba música durante clase, pero vaya sorpresa la mía al darme cuenta de que, conforme la explicación del profesor se aletargaba más, igualmente mis ojos se cerraban más

Así que durante un tiempo sufrí de la peor consecuencia de las ya mencionadas: me quedaba dormida en clase. No tomaba apuntes, no podía evitarlo todo el tiempo y no necesariamente me ocurría en mi primer clase de las 7 de la manaña. Más que nada, era el hecho de que mi cuerpo se estaba acostumbrando a tal hábito: dormir al escuchar música.

Fue mi propio doctor como chequeo general quien me informó sobre el problema. Como cada noche expones a tu cuerpo a escuchar tus canciones favoritas como “arrullo”, finalmente te vas mal acostumbrando a eso. De pronto te das cuenta de que sin escuchar música, tu cuerpo siente que algo le falta. (Por la costumbre que te formas al practicar algo en repetidas ocasiones.)

Poco a poco, opté por otras costumbres para reconciliar el sueño que, lejos de ocurrirme cotidianamente, me salvaron de reprobar. Como por ejemplo:

  1. Cenar ligero
  2. Beber un té relajante como última comida
  3. Dormir a oscuras (para que mi cuerpo entienda biológicamente que es hora de dormir)
  4. No haber tenido ninguna experiencia inquietante o eufórica en los últimos 15 minutos
  5. Respirar profundo

Conforme fue pasando el tiempo, y eché un poco de menos el escuchar mi canción favorita antes de dormir, me di cuenta de que mis hábitos de sueño iban mejorando. Y eso no sólo fue bueno para mi salud, sino también para la mala administración que le daba a mi tiempo.

Inténtenlo ustedes: no duerman mientras escuchan música.

 

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