Así es como el yoga me ayudó a vencer mis miedos

El yoga me reta en cada clase y estoy descubriendo que puedo ir más lejos de lo que imaginaba

Por Olivia O'Gam

¡Mi tercera semana haciendo yoga! Jamás lo hubiera imaginado. Definitivamente me siento diferente, aunque tengo que decirles que aún no logro hacer las posturas a la perfección. Sigo deseando ganar elasticidad, pero voy a mi ritmo. Es cierto, no logro tocar las puntas de mis pies y pierdo el equilibrio en ciertas posturas, pero cada día avanzo un poco más.

DESCUBRE MÁS

 

Esta semana pasó algo que me puso muy ansiosa. Estábamos a mitad de la clase y de pronto la profesora pidió que hiciéramos parejas para practicar los parados de cabeza. Me angustié porque siempre ocurre que, cuando se hacen equipos, parejas, hasta grupos en fiestas, oficina o con los amigos, nunca me escogen. Pensé: 'Esto no me pasará aquí'. Cuando miré a mi alrededor todo el mundo tenía pareja. La chica sentada a mi derecha ese día había llevado a su mejor amiga y estaban saltando de felicidad de practicar juntas. Y yo ahí sola, como esas bolas de plantas que pasan en el desierto. Me resigné a hacer 10 veces la postura del delfín (apoyada en los antebrazos, con las piernas en escuadra y con las caderas levantadas), pero algo en mí se rebeló y me dijo que hiciera algo diferente. Me puse de pie y llamé a la profesora: "Yo quiero intentarlo (pararme de cabeza), pero no tengo pareja". Vino en mi auxilio y…¡lo conseguí! Me siento muy orgullosa de mí misma.

Hacer un parado de cabeza no es fácil, especialmente cuando eres alguien que pasa la mayor parte de su tiempo sentada frente a una computadora. Sientes que te romperás el cuello, los brazos o toda entera. Logré hacerlo esta semana porque vencí mi miedo, mi angustia y mi pensamiento negativo. ¿Y saben qué? Eso se lo debo al yoga, que ha calmado mi mente y me ha ayudado a pensar con más claridad. La ayuda de la profesora fue muy importante, porque me guió y me dio la seguridad de que podía hacerlo y sin ningún riesgo. ¡Gracias!

El yoga me reta cada semana y no es por orgullo que tomo los desafíos de cada clase, es porque me doy cuenta que mi cuerpo y mi mente están cambiando. Sí, a veces me gustaría que alguna de mis amigas estuviera en la clase y compartiera esta aventura, pero no es así y es bueno porque me reta a relacionarme con los demás y también a entender que hay caminos que deben recorrerse en soledad. Así que, les presento a mi cómplice en las clases de yoga: el tapete verde. Creo que llegaremos lejos.

Imagen foto_00000016

En mi clase siempre hay muchas personas y no todas son 'expertas'. Si quieren empezar a hacer yoga, no se desanimen porque no aguanten elevar sus piernas por más de 2 segundos o porque no puedan hacer un parado de cabeza Yo lo intento cada día y he visto cambios. ¿Han visto esa grasita que se hace en las caderas? Pues en estas semanas de clase me he dado cuenta que ha empezado a reducirse. No es algo que yo buscara, me di cuenta mientras me vestía para mi clase. Sigo pesando lo mismo que cuando entré pero mis cuerpo se siente diferente. Mi abdomen definitivamente está menos inflamado.

En mi clase también hay personas mayores, les calculo unos 70-75 años, son muy entusiastas y nunca se dan por vencidos. Me motiva ver que no pierden el ánimo y sin duda son un ejemplo a seguir.

No olvido que les prometí investigar qué comer cuando haces yoga, estoy reuniendo todo el material que necesito. No desesperen. Lo que es un hecho que deben olvidarse de la comida chatarra, especialmente en las noches, es raro pero el cuerpo parece no aceptarla de la misma forma que antes. También es un hecho que ahora eres más consciente de lo que te hace mal.

¿Quieren practicar yoga? ¡Atrévanse al menos un día y compartan conmigo cómo les fue! Yo sigo en el #RetoEnergyFitness2017