La disfunción eréctil: qué es y su impacto en la vida sexual

Existen muchos mitos acerca de la disfunción eréctil, así que aquí te decimos algunas cosas que necesitas saber sobre este padecimiento

Muchos hombres aún temen hablar de disfunción eréctil y rechazan una revisión médica por miedo o vergüenza, cuando es ésta la que puede determinar las causas y también el tratamiento que puede aliviar o reducir sus síntomas. 

La disfunción eréctil se define como la incapacidad para alcanzar o mantener una erección para consumar la penetración. Este padecimiento puede tener causas físicas y psicológicas, aunque en la mayoría de los casos se combinan ambos factores.

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Diversos expertos en salud coinciden en que todos los hombres han atravesado por episodios en los que no pueden alcanzar una erección, sin embargo, esto se convierte en un problema cuando se trata de algo que ocurre de manera frecuente.

Es muy importante que los hombres que tengan la sospecha de padecer disfunción eréctil no se automediquen y acudan con un especialista que determine las causas y el correcto tratamiento a seguir. Cuando esto ocurra, uno de los primeros pasos será realizarles una exploración física general que incluye un examen de la próstata y los genitales, así como una evaluación del estado de los nervios que llegan a los genitales, las presión arterial entre las piernas, entre otros.

Hay que resaltar que la función sexual se verá afectada si los nervios del pene no reciben un correcto flujo de sangre. Enfermedades como diabetes, hipertensión, ateroscleroris, así como concentraciones muy altas de colesterol, pueden propiciar el estrechamiento de las arterias y con ello la disfunción eréctil. El tabaquismo, el consumo de drogas o medicamentos antipsicóticos, antidepresivos, también impactan en la vida sexual.

De acuerdo con el 'Manual Merck de Información Médica para el Hogar', estos son algunos síntomas de la disfunción eréctil:

– Reducción del impulso sexual.

– Dificultades para la penetración debido a que el pene no está lo suficientemente rígido  o no puede mantener la erección.

– Ausencia de erecciones durante el sueño o al despertar.

– Alcanzar erecciones  firmes en algunas ocasiones, pero en otras ser incapaces de tenerlas.