¿Por qué nos sentimos solos? Tips para lidiar con la soledad

La soledad nos permite entrar en contacto con nuestras emociones y crear nuestro propio mundo

Juan Carlos Botis* 

Por lo general, no sería sorprendente si llegáramos a asociar la soledad con una connotación negativa. Después de todo, nos encontramos en una época donde, como consecuencia del surgimiento y desarrollo de las redes sociales, hay un énfasis particular en las relaciones interpersonales y las expectativas que la sociedad tiene de éstas. Es así que a través de la comparación, algo que nos resulta tan inevitable como seres humanos, podríamos a llegar a sentirnos solos e inadecuados. Y es de esta manera como la soledad se puede convertir en un referente de lo que sentimos que está mal con nosotros, porque si fuera de otra manera, no nos encontraríamos en dicha situación.

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Durante la última década se han realizado varios estudios que señalan que en países occidentales entre 10 y 40% de la población experimenta sentimientos de soledad, lo cual indica que es un sentimiento con el cual muchos nos llegamos a involucrar en algún punto de nuestras vidas.

Es importante no olvidar que la soledad nos remite hacia nuestro mundo interno: estar solo en realidad es estar con uno mismo.

Esto implica dos cosas:

1. Que la manera de lidiar con la soledad depende de los recursos internos con los que cuenta cada persona (Por ejemplo, la autoestima).
2. La soledad también tiene aspectos positivos.

Puesto que la salud puede verse como un continuo entre relaciones interpersonales, el mundo interno de la persona y la experiencia derivada de la interacción con el ambiente, no resulta descabellado pensar que la manera de relacionarnos con los otros parte de la perspectiva que tenemos del mundo exterior.

Es gracias a la soledad que podemos ponernos en contacto con nosotros mismos y tener la posibilidad de ser creativos. Dicho de otra manera, la soledad nos permite entrar en contacto con nuestras emociones y crear nuestro propio mundo; hace posible que le demos una nueva visión y sentido a las cosas. Admirar un paisaje, tomarnos un momento para pensar las cosas, realizar actividades solitarias (como la pintura) o hasta leer un libro son ejemplos de cómo disfrutamos y obtenemos beneficios de la soledad.

La mente es un continuo, donde el mundo que nos creamos tiene un impacto en el cómo nos relacionamos. Es por esta razón que el sentimiento de soledad se caracteriza por ser una experiencia subjetiva, donde por lo general evaluamos nuestras relaciones existentes contra los estándares o expectativas que tenemos de éstas. Habrá personas que puedan sentirse solitarias a pesar de contar con muchas relaciones interpersonales, mientras que también puede haber quien se sienta cómodo teniendo unas cuantas.

Existen dos maneras en las que se puede lidiar con la soledad. 

1. Regulando las emociones. Algo que sucede de manera frecuente en los adultos, es que a medida que se tiene más edad se opta por buscar soluciones que afectan la sensación de bienestar de manera más inmediata (en el presente). Esto puede explicarse debido a las limitaciones de tiempo, donde se siente que al ser mayores se cuenta con menos tiempo, por lo que uno se enfoca en las metas emocionales más inmediatas. En otras palabras, uno se enfoca en la sensación de ser necesitado por otros.

2.Tomando un papel activo para cambiar las condiciones que nos provocan ansiedad/angustia. De manera opuesta, se ha observado que es más frecuente que los adultos jóvenes tomen decisiones que usualmente involucran un beneficio a futuro. El obtener nuevos conocimientos o la adquisición de nuevos contactos sociales son ejemplos de esto, pues dan la posibilidad de mejora con el paso del tiempo. Si bien decimos que el sentimiento de soledad puede provenir de una evaluación negativa de las relaciones interpersonales, una manera eficiente de cambiar las cosas es mejorando las existentes o creando nuevas.

La relación más importante a mejorar es la que se tiene con uno mismo e incorporamos la idea de que el tiempo a solas no es el momento donde somos rechazados por los otros sino el espacio donde nos aceptamos a nosotros mismos.

*Juan Carlos Botis es psicólogo e integrante de la Clínica de Asistencia de la Sociedad Psicoanalítica de México (SPM)

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