¿Cómo afecta tu tiempo de traslado a tu salud?

Si crees que lo único que arruina tu día es tu traslado y regreso de la oficina… podrías estar en lo cierto.

Una gran cantidad de Millennials no quiere un auto. Y más allá de los costos, quieren invertir en otras cosas, como la libertad de trasladarse como sea más fácil: sea en taxi, bicicleta, caminando, metro o camión.

También, si es posible, invertir en el tiempo de traslado al trabajo más corto que sea posible, o sea, vivir cerca de la oficina o practicar el llamado home office.

Estas decisiones parecieran no tener otra función que el determinar qué tanto tiempo tenemos para descansar y hacer nuestras vidas fuera de la oficina. Sin embargo, tienen implicaciones reales en nuestro bienestar, así como en el grado de satisfacción que sentimos con lo que hacemos. Según The Guardian:

Las personas que tienen que viajar al trabajo tienen más probabilidad de ser ansiosos, sentirse insatisfechos, y tienen la sensación de que sus actividades diarias no tienen significado, que las personas que no tienen que hacer un recorrido similar, aunque los primeros reciban una mejor paga.

Un estudio realizado para la Oficina de estadística nacional de Reino Unido se puso a medir cómo afectan los transportes diarios al bienester, midiendo cuatro variables: satisfacción en la vida, la sensación qué tanto valían la pena sus esfuerzos, su felicidad y ansiedad. Cuando los tres primeros y la ansiedad suben, el bienestar de una persona se ve afectado de forma negativa. El estudio encontró que cada minuto adicional de camino diario al trabajo puede hacerte sentir peor aunque, extrañamente, cuando el viaje diario llega a las 3 horas, este efecto desaparece.

Cómo te transportas también afecta

De acuerdo al estudio, este punto también es clave, ya que analizando diversos métodos de transporte, se encontró que los que viajan en autobús sienten menor satisfacción en la vida, mientras que los que viajan apretados en un tren pueden sufrir de mucha más ansiedad.

El tiempo es la clave

Para realizar el estudio, se dividió a los sujetos en dos: los que tardaban entre 15 y 30 minutos, y los que tardaban más de este tiempo en llegar, y se les comparaba a aquellos que hacían menos de 15 minutos al trabajo. Los resultados más interesantes fueron los siguientes:

  • Aquellos viajando al trabajo en un vehículo privado tenían niveles más bajos de felicidad y más altos de ansiedad en todos los niveles. Para todos los tiempos de viaje.
  • Las personas que se transportan en bicicleta cuyo recorrido era de entre 16 y 30 minutos tenían menor nivel de felicidad y mayor de ansiedad en promedio. Aunque este efecto negativo desaparecía cuando pasaban los 30 minutos de recorrido.
  • Los que viajaban en autobbús por más de 30 minutos tenían menor satisfacción y de que sus actividades diarias valieran la pena. Menor nivel de felicidad y mayor ansiedad.
  • El promedio de ansiedad de aquellos viajando en tren por más de 30 minutos era más alto en promedio.
  • Aquellos caminando entre 16 y 30 minutos tenían menor satisfacción y sentido de que sus actividades diarias valieran la pena, y menor felicidad en promedio. Las personas que caminaban más de 30 minutos al trabajo tenían mayores niveles de ansiedad en promedio.

¿Qué es mejor?

Hay algunas formas de transportarse que son igual de benévolas que tardar quince minutos a la oficina, o sea, no nos afectan negativamente:

  • Usar una motocicleta por hasta 30 minutos, (después de esto la felicidad se afecta de manera negativa).
  • Ir en bici por más de 30 minutos (menos de eso hay menor felicidad y mayor ansiedad).
  • Viajando en taxi (sin importar el tiempo del recorrido).
  • Usando el tren, o metro por hasta 30 minutos.

Contrario a lo que podría llegar a creerse, según los autores del estudio, una mayor paga no compensa por la frustración que puede llegar a sentirse de un tiempo de traslado prolongado. También afirman que es probable que aquellos que hacen Home Office pudieran ser los más felices de todas.

Sin mencionar que esto baja los niveles de tráfico, etc. Ojalá un día el trabajo flexible sea la norma. Mientras tanto, las opciones siguen siendo mudarse más cerca, o eligiendo mejor nuestra forma de transporte.