Renata Lozano, democratizando el confort de la feminidad

Su nueva colección con Arkitect, de Grupo Éxito, es un éxito rotundo. Acá develamos sus claves.

Durante diez años, el Éxito, junto con su marca Arkitect, ha sido el gran democratizador de moda colombiana en el país. Sus alianzas con varios diseñadores han permitido que muchos colombianos puedan tener piezas artísticas, funcionales y de una visión única en sus guardarropas. Esta vez, para la temporada de madres, la fluidez etérea, pero práctica, y ultrafemenina de Renata Lozano piensa en aquellas mujeres que buscan prendas para múltiples ocasiones. Hablamos con la diseñadora para ver cómo construyó una colección funcional, pero con una esencia distintiva.

¿Qué fue lo que pusiste de tí para esta colección?

Estoy en el momento preciso de etapa de ser madre y al mismo tiempo, sin poder soltar mis otras funciones. Esto va muy de la mano con lo que nos pasa hoy: somos multifacéticas, las 'mujeres maravilla'. Entonces esto es mi experiencia de vida y lo que estoy gestionando. La colección nace de una sentada en una silla y ver pasar a mujeres todo el tiempo. “Esta va para una cita, esta va con el coche, esta va para una cita”. Hoy en día tenemos nosotras muchas funciones, pero no queremos dejar de ser femeninas. Hablamos de una colección inteligente para la mujer de hoy. Hablamos de que sea accesible, versátil que sea atemporal, que te permita jugar con ella. Y una de las cosas que rescato hoy es que la gente ya tiene información y no sigue exactamente lo que impone el diseñador. La gente quiere ponerle su toque a su look. Y esta colección tu mismo la conviertes en tu esencia. También pensé en todas esas prendas que necesitamos y queremos que nos duren bastante. Entonces, ¿qué necesitamos? que sea una prenda de fácil lavado, no de lavandería. Que tuviera una vejez bonita. Que durara en el tiempo y que fuera atemporal. Y, para mí, la más importante, confort y versatilidad. Las mujeres quieren estar lindas, pero cómodas.

¿A qué elementos le apuestas en particular?

Les apuesto fuerte a los tenis. Son maravillosos para mí. Ahora río más porque voy en tenis. Y ahí pongo muchos ingredientes. Por ejemplo, si hoy las mujeres se ponen muchos pantalones, pero yo quiero que sigan usando vestido, entonces pongo el vestido sobre el pantalón. Tenemos puestos los pantalones, pero no dejamos de ser femeninas, de disfrutar la moda. Otra cosa a la que le apuesto es hacia esas mujeres mayores que se cohíben de usar la moda. Me moriría de ganas de ver a una mujer de 80 años vistiendo de Arkitect y verse armónica. Lo bello es que en esta colección pueden participar todas y darles su ADN. Tenemos más criterio a la hora de vestirnos. No nos gusta que nos digan cómo ponérnoslo sino cómo nos gustaría llevarlo. Entonces quería ver cómo podemos llevar todas estas piezas. Por otro lado, tuve un bebé y me quedó el vientre flácido y me da un poco de pena el asunto. Por eso creé leggings que están en la colección y que controlan esta área de la forma más deliciosa del mundo. Pero todo fue a través de mi experiencia. Yo no estoy vendiendo algo distinto a una necesidad que yo tengo. Por ejemplo, para ir a mercar quiero estar cómoda, pero no quiero verme desarreglada y quiero llegar a un punto medio. O cómo hago que un estampado sea elegante, lindo, sofisticado y sobrio al mismo tiempo. Digamos que cada cosa en esta colección se hizo a conciencia, para buscar un equilibrio. Hay que ser una mujer que tiene todos estos roles, pero sin dejar de ser femenina, sin dejar de quererse, dejar de consentirse y que haga una compra inteligente para que diga, “¿cuántas veces me la voy a poner?”. Hay vestidos que los puedes usar en la oficina o en tierra caliente. Puedes esperar dos años y te lo puedes seguir poniendo. Es buscar ese clóset de fondo que tenemos todas en el armario.

¿Cómo hallaste ese equilibrio en esta colección, sabiendo que en Colombia tenemos distintos pisos térmicos?

Traté de fraccionarlo. Puse resort, activewear y casual. La idea es que al final, si yo pongo prenda sobre prenda o le quito , ese armario puede ir a Cartagena, Bogotá, etc. Es buscar esas piezas que sean muy versátiles. Buscamos tejidos muy agradables, con buen tacto y que tuvieran participación en distintas áreas. Tenemos unos poliéster con unos tactos espectaculares, una tecnología que lo hace mucho más ricos y esta prenda puede servir para los dos climas. Ahí está el equilibrio, en los materiales. Por ejemplo, el dénim me encanta y es exitoso, va con todo. Y lo vemos en esta colección.La idea es tener una colección que se pueda interactuar, combinar y yo me divertí mucho, basada en mi propia experiencia y se creó un clóset rico en información y versatilidad. Tuve 4-5 meses intensos en este proceso.

¿Cómo fue hacer el proceso de accesorios y los estampados?

Siempre adoro trabajar con nuevos talentos. Esto lo hice con la ilustradora Natalia Swarz, es súper talentosa y la invité al proyecto. Con el tema de los bolsos, no sé si es por el tema de maternidad, estoy sensible hacia lo social. Encontré una fundación en el Valle del Cauca que están ayudando a las madres cabeza de familia que tiene núcleo (de ellas parten las oportunidades para sus hijos) y lo más interesante es que hacen cosas que funcionan, que sea versátil, porque la gente es más consciente a la hora de comprar. Cada vez que hago una colección invito a personas que me inspiren. Cuando uno trabaja en el medio textil, es significativo ver que te levantas con una persona que crea oportunidades, gracias a su trabajo. Y veo que sí está cambiando la sociedad y para eso hay que seguirle apostando, hacer cambios sin meterse en la política.

Hablemos de inclusión, ¿cómo va el tallaje y qué es lo más valioso, aparte de los elementos de diseño?

Todas las mamás van a encontrar muchísimas prendas. Yo amo usar todo flojo, la comodidad es todo en la vida. Pensamos en telas con mucha elasticidad y elongación, que tuvieran esos ingredientes. La percepción del producto es espectacular. Lo que hace la unión: cuando eres diseñador trabajas a una escala muy chica, pero acá participan muchas personas y ves cómo comienza a fluir todo de manera económica. A hacer más rentable una producción, a ver cómo una producción de ocho mil empleados incide en el consumo de Colombia, para Colombia y hecho para colombianos. Nuestro producto se queda en casa.

Estuviste en la versión pasada de Latin Curated, en Nueva York, con varios diseñadores colombianos, ¿cómo te fue?

Fue algo bonito. Como colombianos no nos damos cuenta de la magnitud de nuestro producto. Ví a la gente cómo se sensibilizaba con nuestro producto. Vieron algo que nos diferenciaba, el amor. El amor se nota en las prendas. Hoy en día traer eso para acá es bueno: hay cosas que podemos hacer por fuera, pero podemos traerla acá y podemos ser autosuficientes. Exportar no es la última maravilla del desierto. Tenemos a la gente que nos consume y sabe qué es lo bueno. Y a eso hay que apostarle.

Número:91 referencias de ropa, cuatro de bolsos y dos de calzado. Va de las tallas   XS hasta XL

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