Para muchas, la moda es un concepto que habita en las pasarelas o en las vitrinas, algo ajeno o incluso superficial. Sin embargo, para Rafaella Mora, asesora de imagen y coach, la ropa fue el lenguaje que la ayudó a reencontrarse tras una etapa de oscuridad personal.
Tras atravesar una depresión fuerte que derivó en un aumento de peso, Rafaella experimentó lo que miles de mujeres viven, el deseo de volverse invisible bajo capas de ropa “oversize”. “Empezamos a escondernos debajo de ropa enorme porque no nos reconocemos”, explica. Este acto, que parece inofensivo, es en realidad perjudicial porque nuestra autoestima baja y perdemos nuestra identidad en el proceso.

Como afirma Rafaella, la moda no es vanidad, es una herramienta de poder que te hace sentir guapa y se refleja en tu día a día. Cuando logramos vernos bien, nuestra actitud cambia; nos volvemos más sociables, seguras y capaces de “comernos el mundo”. El autoconocimiento, por tanto, no es un lujo, es una estrategia que nos permite dejar de ser personajes pasivos en nuestra propia vida.
El ADN de estilo: tu brújula en un mundo de tendencias
Uno de los errores más comunes es el intento incansable de encajar en tendencias que ignoran la diversidad de cuerpos. Rafaella enfatiza que querer encajar todo el tiempo es un error porque anula nuestra autenticidad. Al seguir ciegamente lo que dictan las modas, terminamos pareciendo un “copy-paste” de alguien más.
Para romper este ciclo, propone crear un “ADN de estilo”. Este proceso comienza preguntándote qué quieres proyectar de ahora en adelante. La clave reside en elegir tres valores que desees que la gente note al entrar en una habitación sin necesidad de hablar. Si tu ADN es, por ejemplo, “elegancia, empatía y diversión”, cada prenda debe ser un eco de esos pilares. Así, el estilo se convierte en una estrategia para controlar lo que comunicamos al mundo.

Si se te hace muy difícil definir cuál es tu ADN, Rafaella recomienda que usen ChatGPT para que nos haga una lista de adjetivos que nos ayudan a comunicar a través de la ropa, de esos, quédate con los tres que te ayuden a describir mejor tu esencia y lo que quieres proyectar.
Entender el cuerpo: proporciones sobre etiquetas
La frustración frente al espejo nace del desconocimiento de nuestra propia arquitectura. Rafaella simplifica la teoría de los tipos de cuerpo enfocándose en las proporciones entre hombros y caderas. No se trata de encasillarse, sino de entender qué nos queda mejor. Si tienes hombros y caderas con medidas similares, posees un cuerpo simétrico como el reloj de arena, y si no tienes una cintura marcada es el rectangular.
Rafaella explica que esto es más fácil de identificar cuando la forma del cuerpo es triangular. Si tus caderas son más anchas que tus hombros, tienes un cuerpo en forma de triángulo; en cambio, si ocurre lo contrario, se trata de un triángulo invertido. De todas maneras, si aún te resulta difícil reconocer tu tipo de cuerpo, Rafaella recomienda tomarte una foto de espaldas con ropa ajustada, ya que así podrás verlo con mayor claridad.
El secreto no es ocultar lo que no nos gusta, sino potenciar aquello que amamos. “La mejor manera de vestirse es que se note que hay un cuerpo debajo de la ropa”, afirma Rafaella. Esto no implica usar prendas apretadas, sino permitir que la ropa acompañe nuestra silueta. Una fórmula rápida es buscar equilibrio: si usas un pantalón suelto, opta por un top pegado para marcar la silueta.

La psicología del color y el fin del “miedo al arcoíris”
¿Por qué terminamos siempre vestidas de negro? Por el miedo a no saber qué nos queda bien o cómo combinar. Rafaella, diseñadora gráfica de profesión, utiliza la colorimetría para iluminar el rostro basándose en los rasgos naturales: ojos, piel y cabello.
Para identificar tu paleta, puedes observar el contraste de tus facciones. Las personas con “suavidad” tienen colores de ojos, piel y cabello muy similares, sin contrastes marcados. En este caso, entender si tu armonía requiere colores suaves o vibrantes facilita las compras y hace que el acto de vestirse sea mucho más fluido y divertido.
Organización inteligente: el clóset 70/30
Un armario lleno de ropa y “nada que ponerse” suele ser resultado de compras por impulso. La regla de oro para Rafaella es el 70/30: el 70% del clóset debe ser de prendas neutrales y atemporales (blancos, negros, cafés), mientras el 30% restante son piezas de acento (colores brillantes y estampados).
Si tienes demasiados básicos te aburres, pero si tienes demasiados estampados es difícil vestirse. Para evitar el caos matutino, Rafaella recomienda dedicar un día del fin de semana para armar al menos dos outfits diferentes para la semana. Ella explica que es como cocinar, puedes comer arroz con pollo a la plancha siempre, o variar y un día ponerle champiñones o almendras, para crear un plato diferente usando los mismos ingredientes.

Siete estilos universales
El estilo debe adaptarse a tu vida y no tú a las etiquetas. A través de los siete estilos universales, descubrimos si nuestra base es natural (comodidad), elegante (calidad) o clásica (atemporalidad). A esta base se le añade un estilo de acento, que puede ser romántico, creativo, seductor o dramático.
La cosa es que no se trata de disfrazarse para el trabajo, sino de que tu imagen sea coherente en todo ambiente. “La moda no es superficial, pero toma tiempo”, concluye Rafaella. Es una inversión en ti misma para conectar con tu mejor versión y mostrarla al mundo con seguridad.
Entonces ya lo sabes, no te disfraces para encajar en la oficina o el fin de semana; deja que tu estilo sea el hilo conductor de tu vida. Recuerda que el autoconocimiento es poder y que cada mañana tienes la oportunidad de jugar, experimentar y, sobre todo, ser fiel a la mujer que estás construyendo hoy.
