La aparición de Lady Gaga en el show de medio tiempo del Super Bowl junto a Bad Bunny no fue casualidad, capricho ni simple espectáculo. Fue una narrativa cuidadosamente construida donde la música, la moda y la identidad cultural hablaron al mismo tiempo.
Desde el primer acorde de la versión en salsa de ‘Die With a Smile’, quedó claro que lo que estaba ocurriendo en el escenario iba más allá del entretenimiento: era un mensaje con múltiples capas.
Lady Gaga y Bad Bunny bailaron juntos, fusionando universos que, a primera vista, parecían distantes. Sin embargo, el diálogo entre la cultura pop estadounidense y la herencia latina fue evidente, potente y simbólico.

¿Por qué Lady Gaga fue invitada de Bad Bunny en el Super Bowl LX?
Para muchos que se preguntaron por qué Gaga debía estar ahí, una frase que circuló con fuerza lo resumió todo: “Los que no entienden el porqué Gaga tuvo que estar en el show, Benito lo explica. América es desde Canadá hasta Argentina, el poner a alguien tan estadounidense a convivir con la cultura latina, da un mensaje claro”.
Ese mensaje también se expresó a través de la moda. Lady Gaga deslumbró con un vestido flamenco azul, con aire de “Cenicienta” contemporánea, creado a medida por Luar.
La pieza, confeccionada en tejido plisado, presentaba tirantes, escote en V y una falda de volantes asimétrica que se movía con ella al ritmo de la salsa. El diseño no solo acompañó la coreografía, sino que entendió algo esencial del Super Bowl: impacto visual sin perder claridad ni elegancia.
El emotivo significado del vestido azul que usó Lady Gaga en el Super Bowl
El azul del vestido fue clave. Absorbía la luz del estadio sin apagarse, permitiendo que Gaga destacara sin competir con la música ni con la presencia de Bad Bunny. La estructura suave, las capas fluidas y la silueta pensada para el movimiento demostraron que no hacía falta un outfit excesivo para dominar uno de los escenarios más vistos del mundo.
Pero nada estuvo elegido al azar. Gaga complementó el look con aretes de Chopard, zapatos de tacón tipo Mary Jane y acentos rojos que rompían con el monocromo: labios intensos, manicura a juego y un broche floral rojo que se convirtió en el gran protagonista.
¿Su significado? Una flor de hibisco, conocida en Puerto Rico como “Flor de Maga”, la flor nacional de la isla y un símbolo directo del hogar de Bad Bunny. Un guiño sutil, pero contundente, a la belleza tropical y a la identidad boricua.

El vestido fue diseñado por Luar, la firma fundada por Raúl López, uno de los verdaderos disruptores de la moda actual. Su filosofía se basa en la intersección entre Nueva York y República Dominicana, una visión que celebra las raíces latinas desde una mirada global.
No es casualidad que artistas como Dua Lipa, Bella Hadid, Christina Aguilera, Kylie Jenner o Rihanna hayan apostado por su trabajo. Ahora, Lady Gaga se suma a esa lista.
Para algunos fans, el look también evocó un recuerdo íntimo de la infancia de la cantante: una imagen donde una pequeña Gaga sostiene una muñeca sirena de cabellera rubia y vestido azul, mientras ella luce un body azul con un moño rojo. Coincidencia o no, el paralelismo alimentó aún más la conversación.
