El mismo show del medio tiempo del Super Bowl 2026 de Bad Bunny encarna muchas contradicciones: es una rebeldía hecha para capitalizar. Pero lo que muchos no le perdonan al puertorriqueño es que tuvo una oportunidad grande para mostrar la moda latina y se decantó por una marca como Zara, una de las marcas más famosas de fast fashion y que apoya el genocidio de Israel hacia Palestina.
El atuendo, dos piezas en color crema, combinado con un reloj Audermars Piguet y los tenis de su colaboración de Adidas. Todo fue montado por sus estilistas habituales, Storm Pablo y Marvin Douglas Linares.

Ahora bien, quizás el mensaje era llegar a una audiencia global. Sin embargo, Lady Gaga sí vistió una marca dominicano- americana, Luar, que precisamente también resaltaba esos valores culturales que Bad Bunny también resalta en su trabajo y en todo lo que ha hecho alrededor. Por eso se le castiga, por esa incoherencia.
“Había que celebrar la artesanía de las comunidades, no fomentar el consumo sin sentido”
Este es el alegato de una de las cuentas de moda que defiende la sostenibilidad en Instagram, Ecoage. “Visibilizar las comundiades y la cultura también incluye a la gente en la cadena de valor. Esto incluye visibilizar a los artesanos que hacen parte de ella, no fomentar su explotación”, le reclamaban en alegato a Bad Bunny.
“El fast fashion no tiene lugar en la conversación sobre la comunidad y la herencia porque explota a las dos. Es la hora de mostrar a diseñadores inedpendiente y éticos que muestran cultura, comunidad y artesanía de manera auténtica”, expresaron.
Por otro lado, la revista de moda mexicana Melodrama mostraba las conexiones sionistas de Zara, donde cuentan cómo la marca fue incluida en la lista de marcas a boicotear por el Movimiento Palestino BDS debido a su vinculación con el apartheid israelí.
“No se trata de ser perfecto, se trata de ser congruente. ¿qué tan coherente es reivindicar a Latinoamérica mientras tu narrativa se construye desde alianzas y símbolos que contradicen esa misma lucha?“, se preguntan sus editoras.
Eso es lo que muchos critican del performance del puertorriqueño, que en la moda no dio esa misma coherencia narrativa.
¿Y si Zara es más accesible que un diseñador latino?
Si bien Bad Bunny ha visibilizado a creadores latinos, es probable que también Zara sea una señal de que es una marca aspiracional que ya llega a todos, pero que tiene gran historia aspiracional en varios países de Latinoamérica, como Cuba o México, donde significaba estatus.
Zara se trasladó de lo aspiracional hacia la ropa de paca, como explica Manustyling, y también muestra la democratización (a lo latino) de este tipo de ropa.
Eso sí, sin dejar de cuestionar el modelo de producción de la compañía española.
De todos modos, Bad Bunny podía haber mostrado un diseñador que realmente tuviese esos procesos sostenibles.
