El 27 de noviembre, en el histórico Teatro Bolívar, Quito conocerá a su nueva reina. Entre las candidatas destaca Nicole Andrea Castro Masache, comunicadora de 25 años y minor en diseño gráfico, una mujer que llega al certamen con una historia atravesada por el amor familiar, el servicio y la convicción de que la ciudad debe mirar de frente a la neurodiversidad.
Para ella, este camino comenzó con una pérdida profunda, ya que, hace tres meses fallecieron sus dos abuelas, quienes siempre la impulsaron a creer en su potencial. “Lo hago por ellas”, dice, con la certeza de que la corona será un homenaje a quienes marcaron su vida.
Familia: su raíz, su impulso y su sostén
Nicole habla de su familia con una ternura que abraza. Su hermano mayor, a quien llama su “fan número uno”, la anima a perseguir cada sueño. Sus padres, siempre presentes, la apoyan con entusiasmo y orgullo.
La casa está llena porque después de haber perdido a su abuelita, una de sus tías se mudó con ellos. “Tengo uno, dos y hasta tres chaperones”, cuenta entre risas. Pero ese hogar rebosante también es un refugio. Son ellos quienes la sostienen cuando el proceso se vuelve retador. “Son mi vida”, dice con una emoción que no necesita explicación.

“Diversamente Quito”: un proyecto que abraza la neurodiversidad
El corazón de Nicole late fuerte por una causa: la inclusión de personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Inspirada por su primo de 15 años, creó “Diversamente Quito”, una propuesta que busca visibilizar la neurodiversidad, ofrecer información confiable, derribar mitos y crear espacios seguros, recreativos y culturales.
Ella busca trabajar por una ciudad más humana, más comprensiva y más abierta a las diferencias. “Una ciudad diversa no se construye con silencio, sino con comprensión, amor y aceptación”, afirma con la convicción de quien ha visto de cerca los desafíos de las familias que acompañan este camino.

Más allá de una corona
Nicole tiene claro que con corona o sin corona, seguirá trabajando. Si se convierte en Reina de San Francisco de Quito, quiere impulsar una generación más empática, involucrar a su familia como voluntaria y abrir espacios permanentes para la neurodiversidad.
Si no resulta elegida, su compromiso no cambia, ella menciona que seguirá adelante, porque el servicio no depende de un título, sino más bien de la voluntad de ayudar.

El sabor que la representa y su rincón favorito de Quito
Para quienes visitan la ciudad, Nicole recomienda un buen locro de papa. Un plato que, como ella lo describe, te llena el corazón y te ayuda a enfrentar el frío quiteño.
Su lugar preferido está en Lomas de Monteserrín, donde vive. Ese punto que une la ciudad con los valles y en el que el sol y la neblina conviven como si fueran viejos amigos. Allí, Nicole se siente en casa, entre vecinos que trabajan en comunidad y un barrio que refleja calidez, cercanía y participación.

Una comunicadora que cree en el poder de las historias
Graduada de la Universidad San Francisco de Quito, Nicole encontró en la comunicación y el diseño un puente para conectar, crear y transformar.
Ama investigar, le apasionan las relaciones públicas y tiene la sensibilidad necesaria para mirar donde otros no miran. Su proyecto, su tono y su manera de ver el mundo confirman que Nicole no quiere solo contar historias, quiere cambiar realidades.
Su inspiración para soñar más alto
Mientras la capital se prepara para sus fiestas, Nicole encuentra en la alegría, la música y la tradición una motivación poderosa. Cree que Quito es una ciudad que vibra distinto, una mezcla de historia, cultura y emociones que merece ser habitada con respeto y sensibilidad.
Su sueño es que esta época festiva sea también una oportunidad para reconocer a quienes hacen de la diversidad una fortaleza y no una barrera.
