#KIMOHNO: Desconocer la cultura para crear moda

El backlash que recibió Kim Kardashian por su marca de fajas no es nuevo, pero es uno de tantos actualmente.

El kimono es una prenda milenaria que ha sido parte de la cultura japonesa y en este país se busca que esta cultura se reconocida por la Unesco como patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad. Esto lo omitió Kim Kardashian, que tuvo la original idea de ponerle así a su nueva línea de fajas, recibiendo un backlash inmediato en redes, donde miles de usuarios, no solo japoneses, la criticaron por nombrar a su marca como un elemento que igualmente es universal. #KimOhNo se llamó el hashtag para referirse a su impasse.  Incluso, que nadie más podría usar la pieza sin su permiso. Pero, ¿en verdad fue así?

“Ella solicitó, a través de su empresa KIMONO INTIMATES INC. en la Oficina de Marcas y Patentes de Estados Unidos (USPTO) el registro de nueve marcas. En los medios dijeron que le daría un poder exclusivo sobre el término. También, que los que quisieran usarlos le tendrían que pedir autorización. Esto es un error: la ley de propiedad industrial permite el registro de la marca Kimono, pero la limita al uso exclusivo de distinguir los bienes/ servicios señalados en la solicitud”, explica a Metro María Juliana Marín, abogada experta en Fashion Law y creadora del portal Fashionomista. “En este caso es para identificar prendas de control (fajas) y con la tipografía especificada en la oficina de registro. Esto quiere decir que Kim Kardashian no estaría pasando por encima de los japoneses, ni de ningún usuario o comerciante de Kimonos, ni tampoco tendría un monopolio sobre la palabra. Menos sobre su fabricación, venta y uso, ya que desde el punto de vista legal no infringe la propiedad intelectual de los japoneses”, explica la experta.

“ Puedes inspirarte con conciencia y respeto. Tomando en cuenta por qué lo que usas es importante para la comunidad y tu proceso creativo. Y darles lo justo”, Laura Beltrán- Rubio, estudiante doctoral en Estudios Americanos en la Universidad de William & Mary y MA de Fashion Studies en Parsons School of Design.

 

Todo terminó en que el gobierno japonés, en particular la alcaldía de Kioto, envió una carta conciliadora a la socialité, explicándole que al prenda hacía parte de la cultura de su país y que era patrimonio cultural. Ella tuvo que cambiar el nombre de su marca. Pero también hubo un término que volvió a sonar en redes sociales ante casos similares: apropiación cultural. ¿Qué es en realidad?

Apropiación/inspiración

View this post on Instagram

Mexico is having a moment. It’s not just the news of the border wall and the American detainment camps… motifs from their local arts and crafts seem to be popping up everywhere. Papel picado at @craig__green , serape stripes at @carolinaherrera , and Otomi embroidery at both CH and on a @louisvuitton x @rawedgesdesignstudio chair. ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ Craig Green’s papel picado motifs in his much-lauded SS20 collection this week were elevated through their construction in kite nylon, but notation of the source leaves a lot to be desired–“flags made from sails” does little to relay the cultural significance of these banners, which have were decreed a part of the cultural heritage of the State of Puebla in 1998. ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ As for Carolina Herrera, The Minister of Culture of Mexico, Alejandra Frausto, issued a letter asking why the brand felt the need to use designs with well-documented origins in the country without benefit or specific credit to the artisans. Gaining protective measures for indigenous designs is part of Frausto’s agenda and she has plans to pass legislation that would allow for Mexico's artisans to be credited and paid for the use of their intellectual property. ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ In April at the Salone del Mobile in Milan, Louis Vuitton debuted a collaboration with Raw Edges for their travel-inspired Objets Nomades home collection. The made in Italy "Doll" chair also features Otomi motifs. Also known as tenangos, the embroidered textiles are linked to the ancient history of the region, drawing from local cave and cliff paintings. In the 1960s, they were commercialized to keep the area afloat through an economic crisis and famine. ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ All these brands could take a page out of @hermes ' book. In 2011, the French luxury brand partnered with the Museo de Arte Popular in Mexico City to work with local artisans to reproduce the Otomi embroidery motifs as prints for their silk scarves. With a world of inspiration at the click of a button, designers and corporations need to exercise due diligence as their efforts can have a greater global impact than simply spurring fashion's next trend.

A post shared by Diet Prada ™ (@diet_prada) on

Si bien la moda, en su esencia, está constituida por referentes, también es cierto que hay casos donde no se han respetado o el patrimonio simbólico de una cultura entera o sus saberes ancestrales. Esto pasó por ejemplo con la última polémica de Carolina Herrera al ser acusada de tomar patrones originarios de México para su colección crucero. Ya le había pasado esto a Isabel Marant en 2015, con el mismo país y contexto. Pero ¿qué es apropiación cultural?

“El término puede ser definido muy literalmente: cuando un diseñador se apropia de algo que pertenece a una cultura que no es la propia. Es la forma más directa de explicarlo, pero es a su vez es un término muy problemático, porque algo que ha sido característico del diseño desde el principio de los tiempos ha sido la inspiración en otras cosas, sean de la misma cultura y otra. Y ahí empiezan los problemas, porque algo que se lleva haciendo desde hace mucho tiempo, siglos, es difícil definir qué es apropiación y qué no lo es. Es un término complicado. Creo que, desde mi punto de vista personal, puede haber un punto medio: se puede hacer esto. Hacerlo desde la idea de la conciencia y el respeto. Si tomas inspiración de una comunidad para tus prácticas artísticas y de diseño y lo haces con respeto y conocimiento, qué usas de esta cultura, por qué es importante para esta y para tí en tu proceso creativo. Es aún más importante también devolverle a la comunidad de la que tomas prestado. Que sea casi un intercambio. Y es difícil, porque han surgido las ideas de las industrias artesanales, porque muchos artesanos no son pagados justamente. ¿Les cambiamos la vida o les explotamos al meterlos en el sistema capitalista? Son preguntas que hay que hacerse. Por eso es un término muy problemático”, explica a Metro Laura Beltrán-Rubio, estudiante doctoral en Estudios Americanos en la Universidad de William & Mary y MA de Fashion Studies en Parsons School of Design.

“Los conocimientos tradicionales y las expresiones culturales tradicionales deben ser protegidas porque hacen parte de la cosmovisión de estas comunidades y su trabajo merece ser reconocido y respetado”, María Juliana Marín, experta en Fashion Law

En el caso de Kim Kardashian, Beltrán- Rubio explica el backlash: “Ahí precisamente es el problema: escogió el nombre porque le pareció bonito, pero no hay conocimiento de causa ni intención de honrar a la cultura de la que tomó prestado el nombre. El kimono es una prenda tradicional japonesa no solo en Japón sino a nivel global. Y ella le pone el nombre a una marca de fajas, la antítesis del concepto: el kimono es grande, estructurado y cuadrado. La faja representa el cuerpo moldeado occidental. Está ese problema, que el kimono real no tiene que ver con el kimono real y también es casi una falta de respeto, ya que usó el nombre sin saber su significado”, añade la experta. María Juliana Marín en eso coincide: “Es un uso descontextualizado de un elemento representativo de Japón. Y al asociarlo con la línea de prendas de control da un nuevo significado que se aleja de la realidad”.

Y ese es el problema: ¿cuánto respeto a nivel patrimonial, simbólico y cultural da la industria de la moda a aquellas comunidades fuera del sistema capitalista e incluso a culturas milenarias? Ese es un debate que en las redes se ha agudizado y que gracias a Kim y otros creadores de marcas hasta ahora se pluraliza.

P y R

 María Juliana Marín, experta en Fashion Law y creadora del blog Fashionomista

 ¿Qué determina qué es apropiación cultural y porqué es un tema tan problemático? Y porqué debe importar?

–No existe actualmente un concepto único de apropiación cultural, pero se entiende que se trata del uso descontextualizado de elementos, prácticas y/o tradiciones propias de un grupo minoritario. Se ha intentado proteger estos elementos a través del uso de diferentes herramientas de propiedad intelectual como derechos de autor, marcas, diseños industriales, patentes, secretos comerciales y competencia desleal, o de la protección del patrimonio cultural inmaterial. Pero aún hacen falta leyes especiales y tratados internacionales que regulen mejor el tema, para evitar que estos casos sigan ocurriendo.

Los conocimientos tradicionales y las expresiones culturales tradicionales deben ser protegidas porque hacen parte de la cosmovisión de estas comunidades y su trabajo merece ser reconocido y respetado, su saber ancestral puede ser incorporado en nuevas creaciones y darle nuevas aplicaciones, pero tratar que sea una co-creación, donde se le dé valor a su trabajo, donde se muestre el verdadero origen de estas creaciones, su significado, la comunidad que está detrás y también se dé un pago justo por éste.

Hubo otro caso hace rato de apropiación cultural muy debatido, el de CH con motivos artesanales mexicanos. Los mismos medios de allá subestimaron eso.

–En el caso de México, desafortunadamente no es la primera vez que se ven enfrentados a casos de apropiación cultural por parte de diseñadores reconocidos como fue el caso de Isabel Marant, Dior, Michael Kors y el más reciente de Carolina Herrera. En este último, la secretaría de cultura de México le solicitó a la marca que explicara el uso de diseños de pueblos indígenas mexicanos, que además de hacer parte de su cosmovisión, son parte del patrimonio cultural mexicano. En este caso, también les pidieron que señalaran si existía alguna colaboración con pueblos indígenas para la creación de esta colección, lo cual no fue así y se convirtió en un caso de apropiación cultural, ya que no contaban con la autorización de las comunidades para incorporar estos elementos en sus prendas.

En México actualmente se encuentra en marcha un proyecto de ley que busca modificar la ley de derecho de autor de este país, con el fin de incluir específicamente la apropiación cultural y evitar así que se sigan usando diseños de estos pueblos, sin darles el reconocimiento que merecen.

TE RECOMENDAMOS EN VIDEO