Me liberé del maquillaje por siete días y esto fue lo que sucedió

Decidir alejarte de la base, el labial y la mascara de pestañas no es una decisión fácil

El maquillaje es parte de nuestra rutina diaria, estamos tan acostumbradas a llevarlo que muchas veces no sabemos por qué lo hacemos.

Personalmente me encantan las sombras y los labiales, podría pasarme el día entero combinando colores y creando looks que usaría después.

Decidí hacer este reto porque llegué a un punto en el que no salía de mi casa si no tenía maquillaje, por mínimo que fuera; por ello quería asegurarme que fuera un accesorio y no una necesidad. Aquí está toda mi experiencia en el reto:

Día 1: desnuda

Me despierto, tomo una ducha rápida, hago mi rutina facial para la mañana, por primera vez no tomo mi cosmetiquera y salgo de mi casa.

La gente en la calle parece no importarle, me siento un poco insegura, no estoy acostumbrada a salir así. Me siento “desnuda”.

Sin maquillaje

Día 2: ¿granos?

Me despierto con un par de granos en la barbilla y digo “¿Por qué esta semana?”, no puedo cubrirlos con nada y son gigantes.

Es normal sentirse insegura por tener imperfecciones pero después pienso que es de lo más normal y que a todo mundo le pasa. Y eso cambia mucho mi perspectiva y mi ánimo.

Día 3: ¿enferma?

Justo este día alguien me dijo lo que no quería escuchar en estos siete días “¿estás bien? Te ves enferma” ¿¡Qué!? No me siento mal. Me molesta el hecho de que las personas crean que por no usar maquillaje te ves “cansada o enferma”. Estoy consciente que están acostumbrados a verme con maquillaje, pero ¿Por qué al universo le parece raro que decida no llevarlo?

 

sin maquillaje

Día 4: ¡qué rápido!

Hoy voy a aprovechar las rebajas de fin de temporada, me pongo un bonito outfit y ¡listo!, nada más. No tardo ni 30 minutos en arreglarme, esto de no maquillarme es muy eficiente.

Mi novio me dice que me veo muy bonita y pienso “¿habrá notado que no llevo maquillaje?”.

Día 5: te sube el ánimo

Día familiar, todo perfecto, salimos al parque, a comer y de compras (sí, de nuevo) y nadie comenta nada negativo de mi apariencia, de hecho sólo dicen cosas bonitas como “qué bien te ves” e incluso un familiar me dice “no sabía que tenías pecas”.

Debo admitir que el hecho de que las personas piensen que te ves bien sin maquillaje aumenta mucho tu autoestima.

Día 6: no te extraño

Penúltimo día, mi piel nota los cambios y mi autoestima también, me siento más segura con mi aspecto, más feliz. ¡maquillaje no te extraño!

sin maquillaje

Día 7: el final

Es mi último día y mi piel se siente libre, respira y tiene brillo propio. El no aplicar ni una gota de maquillaje ha ayudado a que tome un aspecto lindo y natural. Debo admitir que aunque al principio fue difícil y pensé que no lo iba a lograr, hoy me siento más cómoda conmigo misma y con mi piel.

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