3 acciones para reducir el riesgo de muerte súbita en los bebés

Este síndrome, en el periodo de lactancia, se define como la muerte repentina de un niño menor de un año.

El síndrome de muerte súbita del lactante se define como la muerte repentina de un niño menor de un año de edad. Explica el pediatra Leonardo Escobar @pediatraleoescobar que “tras un caso de muerte súbita se realiza un estudio completo y si no se descubre la causa que la provocó, se considera Síndrome de Muerte Súbita del Lactante”.

Aunque la causa exacta se desconoce, estudios lo relacionan con una “inmadurez del sistema nervioso y de la función cardiorrespiratoria”.

Sin embargo, expertos consideran que estas causas no son suficientes para desencadenarlo. Existen una serie de factores ambientales que sí favorecen su aparición. Entre ellos: que el bebé duerma boca abajo, abrigarlo en exceso, fumar en el embarazo o mantenerlo en ambientes de humo.

El doctor Escobar acota que el síndrome de muerte súbita es ligeramente menos frecuente en las niñas que en los niños. Tiene su mayor incidencia entre los bebés de 2 a 4 meses y es excepcional a partir del año de edad.

Ahora bien, el pediatra precisa 3 acciones para reducir el riesgo de que el bebé sufra este síndrome. Toma nota de ellas:

Respirar un ambiente limpio

Fumar durante el embarazo y en presencia del bebé aumenta el riesgo de sufrir este síndrome. La nicotina interfiere en la maduración del centro respiratorio del pequeño. No permitas que fumen en su presencia y evita llevarlo a lugares con humo.

Elige un colchón rígido

No lo pongas a dormir sobre superficies muy mullidas en las que se hunda. El colchón ha de ser rígido y ajustarse bien a la cuna. No pongas peluches o almohadas en la cuna, favorecen un ambiente peligroso.

Dale el pecho

La leche materna protege de muchas infecciones que pueden desencadenar el SMSL. Apuesta por la lactancia materna como mínimo durante los primeros seis meses e intenta mantenerla el mayor tiempo posible.

¿Qué niños tienen más riesgo?

El especialista es quien determina qué niños pueden tener más riesgo que otros.

Estos bebés son los que han sufrido algún Episodio Aparentemente Letal (EAL), que se manifiesta con apnea severa (el niño deja de respirar durante 20 segundos), falta de tono muscular y color morado o muy pálido en la cara.

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