4 maneras de evitar el estrés en tus niños

La pediatra Lucas Quintero explica que “el estrés puede ser un precursor de la ansiedad y la depresión en los niños”.

Aunque para algunos adultos el tema del estrés infantil les parece difícil de creer, los psicólogos confirman que sí existe esta situación en los niños. Cada vez es más común por la vida acelerada que los padres llevan diariamente.

Y es que los pequeños se enfrentan a períodos de cambios, adaptaciones y nuevas situaciones para poder superar las transiciones de una etapa a otra. Y son esas situaciones las que le producen ansiedad y tensión, llevándolos a comportarse de una manera distinta.

Dependiendo de cada niño, algunas de las formas de manifestar el estrés son:

Factores emocionales y de conducta

Sensibilidad.

Temor

Poca confianza en sí mismos

Preocupación innecesaria

Tristeza

Ansiedad

Indiferencia

Despistados

Bajo rendimiento escolar

Son exigentes y desafiantes

Su temperamento se exalta, molestan a otros niños

Síntomas Físicos

Lloran sin causa alguna

Están sudorosos en las palmas de las manos

Padecen de dolores de cabeza y de estómago

Se arrancan el cabello, se muerden las uñas

Pueden orinarse

No duermen bien, tienen pesadillas

La pediatra Lucas Quintero (@dralucasquintero) explica que “el estrés puede ser un precursor de la ansiedad y la depresión en los niños. A partir de los 3 años y hasta los 6 aproximadamente, existe una gran cantidad de desarrollo neurológico y puede verse afectado por culpa de un estrés excesivo, algo que podría perjudicarles para siempre”.

La doctora precisa cuatro claves básicas para evitarle el estrés a los niños desde casa:

Ayúdale a buscar soluciones. Es importante guiarlos por el camino correcto.

Normaliza el estrés. Busca cuentos en los que los protagonistas pasen por períodos de estrés y ver cómo lo solucionan. Así tu hijo podrá ver que hay soluciones.

No discutas delante de tus hijos. Si vas a tener una conversación complicada con tu pareja, intenta no tenerla cuando los niños están presentes.

Dile que no es su culpa. Los niños suelen pensar que tu malestar es culpa suya. Deberías hacer que sienta que él no tiene nada que ver y que solo te vas a centrar para sentirte mucho mejor.

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