10 conductas que nos convierten en padres sobreprotectores y dañinos

La sobreprotección daña la autoestima del niño y lo hace vulnerable a las relaciones con su entorno.

Prestar atención a los niños es fundamental, pero cuando los padres exageran ese cuidado y cercenan la libertad de moverse, decidir y opinar del niño con un propósito de sobreprotección se convierte en un arma de doble fino que pone en peligro el desarrollo integral del infante.

La psicóloga María Fernanda Oviedo (@psicoinfancia) precisa que la sobreprotección de papá o mamá hace al niño un ser inseguro y un adulto con problemas para enfrentar los cambios de la vida.

“He creído que la sobreprotección es tan perjudicial como la falta de atención en los hijos, esta limita y suspende al niño, es un daño letal a su autoestima.

Enumeramos 10 acciones que te convierten en padre sobreprotector:

Evitan que vivan situaciones difíciles

Evitan a sus hijos cualquier situación desagradable, difícil o resuelven por ellos sus problemas. Es un ejemplo de esta situación los padres que realizan los deberes escolares de sus hijos o los que intervienen cuando otro niño o niña “molesta” a su hijo en lugar de permitir que se defienda solo.

Limitan la oportunidad de aprender

Impiden que sus hijos exploren el mundo por sí mismos, privándoles de la oportunidad de aprender, por ejemplo– no les dejan gatear porque el suelo está sucio, evitan a toda costa que se lleven cualquier cosa a la boca,– no dejan que nadie les de nada o les carguen.

Complacen en todo sus hijos

Tienen una alta tolerancia a multitud de demandas y exigencias que el niño muestra. Responden inmediatamente a sus demandas sin poner límite.

No les permiten experimentar por sí solos

En cambio, limitan en exceso las demandas de independencia o autonomía. No les permiten salir a la calle porque hace excesivo frío o calor, eligen la ropa que se van a poner o los amigos con los que deben relacionarse.

Hacen todo por ello a pesar de la edad

Los padres sobreprotectores siguen haciéndolo todo cuando el niño está perfectamente capacitado para hacerlo solo: le siguen dando de comer, le siguen vistiendo y calzando o peinando, le siguen acompañando al baño.

Hablan por ellos

Suelen contestar por el niño cuando otros adultos se dirigen a él, privándole de este modo que exprese su opinión o sus deseos.

Justifican los errores del niño

Cuando sus hijos cometen algún error ellos los ignoran, tapan o justifican.

Limitan el contacto con sus iguales

No permiten que su hijo o hija realice salidas con compañeros de su edad, aun teniendo la madurez suficiente para hacerlo.

Educan bajo el miedo

Utilizan el miedo para tener el niño bajo su control. Es típico oírles decir “no subas ahí que te caerás y te harás mucho daño”, “si vas tu solo puede pasarte algo malo”.

Sienten culpa

Se sienten culpables cuando no ayudan a sus hijos a resolver sus problemas o dificultades, se sienten responsables de todo cuanto les ocurre, ya sea que se hayan caído en el parque o cogido un resfriado.

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