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Cohousing femenino: la alternativa para vivir acompañadas y evitar la soledad que conquista a las mujeres mayores

Cada vez más mujeres mayores eligen el “cohousing” para evitar la soledad y envejecer acompañadas en comunidades donde la autonomía, la amistad y la vida colectiva reemplazan el modelo tradicional de residencias.

Cohousing femenino: la alternativa para vivir acompañadas
Cohousing femenino: la alternativa para vivir acompañadas

Durante décadas, muchas mujeres crecieron con la idea de que en algún punto tendrían que depender de los hijos, vivir solas o terminar en una residencia. Pero hoy, miles están cambiando ese destino con una propuesta que mezcla independencia, amistad y comunidad: el cohousing femenino.

Se trata de una tendencia que gana fuerza en países como España, Reino Unido y Canadá, donde grupos de mujeres mayores deciden compartir un espacio de vida sin renunciar a su privacidad. Cada una mantiene su vivienda individual, pero comparte áreas comunes. La meta no es solo convivir, sino construir una vejez más libre, activa y acompañada.

Cohousing femenino: la alternativa para vivir acompañadas
Cohousing femenino: la alternativa para vivir acompañadas (Max Kuzin)

Vivir juntas para no envejecer solas

El cohousing nació en Dinamarca durante los años sesenta, aunque en la actualidad vive uno de sus momentos más fuertes gracias al envejecimiento poblacional y al aumento de personas mayores que viven solas. Sin embargo, el fenómeno tiene rostro femenino.

Un estudio de la Universitat Oberta de Catalunya reveló que las mujeres mayores de 65 años, con educación media o superior, son quienes más se inclinan por este tipo de viviendas colaborativas. Muchas trabajaron en áreas como educación, salud o servicios sociales y buscan una forma distinta de atravesar la última etapa de la vida.


La investigación, detectó que por cada 10 mujeres interesadas en cohousing apenas aparecen 3,5 hombres. Entre las razones principales están el deseo de mantener autonomía, evitar la soledad y no convertirse en una carga para familiares o hijos.

Cohousing femenino: la alternativa para vivir acompañadas
Cohousing femenino: la alternativa para vivir acompañadas (alvarog1970)

Mucho más que compartir una casa

Aunque algunas personas creen que se trata simplemente de vivir con amigas, el cohousing funciona como una comunidad organizada en la que las residentes cuentan con apartamentos privados, pero también con espacios colectivos como jardines, lavanderías, bibliotecas, cocinas, huertos o salas de actividades. En varios proyectos, cerca del 40% de la infraestructura se destina a zonas comunes.

La idea atrae especialmente a mujeres divorciadas, viudas o que nunca tuvieron hijos. Muchas consideran que este modelo les permite mantener independencia sin aislarse emocionalmente. En este sentido, especialistas señalan que estas comunidades ayudan a combatir el “autoabandono” que puede aparecer durante la vejez, ya que la convivencia impulsa nuevas rutinas, actividades y vínculos sociales.

Cohousing femenino: la alternativa para vivir acompañadas
Cohousing femenino: la alternativa para vivir acompañadas

La amistad como nueva red de cuidado

Uno de los aspectos más llamativos del cohousing femenino es que transforma la amistad en una red de apoyo real. En lugar de depender de familiares, las mujeres crean comunidades donde el cuidado se comparte. Algunas cocinan juntas, organizan talleres, practican jardinería o simplemente acompañan a quien atraviesa momentos difíciles.

El proyecto Older Women’s Cohousing, en Londres, es uno de los ejemplos más conocidos. Allí, mujeres entre 50 y 80 años conviven en apartamentos independientes mientras desarrollan actividades colectivas y toman decisiones en conjunto. El objetivo principal es enfrentar la llamada “soledad no deseada”, un problema que afecta especialmente a las adultas mayores.

Una generación que quiere decidir cómo vivir

El auge del cohousing también refleja un cambio cultural, y es que muchas mujeres mayores actuales pertenecen a generaciones que lucharon por independencia económica y libertad personal. Por eso, ahora quieren decidir cómo vivir la vejez y rechazan modelos donde sienten que perderían autonomía.

Incluso algunas describen esta etapa como una oportunidad para comenzar de nuevo. Viajes, teatro, huertos urbanos, lectura, yoga o cenas comunitarias forman parte de la rutina. Lejos de la imagen triste asociada al envejecimiento, estas comunidades muestran que las mujeres convierten la amistad en hogar y la compañía en una forma de libertad.

Mientras el fenómeno continúa expandiéndose, cada vez más personas ven en el cohousing femenino no solo una tendencia inmobiliaria, sino una revolución silenciosa sobre cómo envejecer con dignidad y comunidad.

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