La historia de Noelia Castillo, una joven de 25 años de España ha vuelto a poner en el centro del debate el derecho a la eutanasia.
Tras dos años de procesos legales y personales, la joven prevé acceder a la muerte asistida este 26 de marzo.
Noelia quedó parapléjica en 2022 tras un intento de suicidio, lo que derivó en una lesión medular irreversible. Esto, ya que fue víctima de una violación múltiple.
Desde entonces, asegura vivir con dolor físico y emocional constante, situación que la llevó a solicitar la eutanasia.
La autorización fue concedida en 2024, pero el proceso se retrasó debido a recursos legales impulsados por su padre, quien se opuso a la decisión.
Despedida en su “zona de confort”
La joven ha decidido que el procedimiento se realice en la residencia donde permanece internada, un espacio que considera seguro.
Incluso ha definido detalles personales para ese momento, desde su vestimenta hasta la forma en que quiere despedirse.
“Yo les he dicho cómo quiero que sea. Quiero morirme mona. Siempre he pensado que quiero morirme guapa. Me pondré el vestido más bonito que tenga y me maquillaré; [será] algo sencillo”, dijo en entrevista en Antena 3.
Según relató en el programa Ahora Sonsoles, ha invitado a su familia a despedirse previamente, pero prefiere estar sola en el instante final.
Conflicto familiar y postura personal
El caso también ha estado marcado por tensiones familiares. Mientras su madre ha optado por respetar su decisión, su padre mantiene su rechazo, lo que ha profundizado el distanciamiento.
“Quiero irme ya y dejar de sufrir y punto. Ninguno de mi familia está a favor de la eutanasia. ¿Y yo todo el dolor que he sufrido durante todos estos años?“, se preguntaba al anunciar su decisión.
“No tengo ganas de nada: ni de salir, ni de comer, ni de hacer nada. El dormir se me hace muy difícil y tengo dolor de espalda y de piernas”, dijo.
A pesar de ello, Noelia sostiene que su elección responde únicamente a su deseo de poner fin al sufrimiento.
Un caso que reabre el debate
La situación de Noelia ha generado amplio debate en España sobre los límites de la eutanasia, el papel de la familia y el derecho individual a decidir sobre la propia vida.
Mientras tanto, la joven asegura estar en paz con su decisión, convencida de que es el único camino para dejar atrás el dolor que ha marcado su vida en los últimos años.
“Por fin lo he conseguido. A ver si ya puedo descansar porque no puedo más con esta familia, con los dolores, con todo lo que me atormenta en la cabeza de lo que he vivido”, ha dicho la mujer. “No quiero ser ejemplo de nadie, simplemente es mi vida y ya está”, mencionó Noelia en la entrevista.
