Quito no solo enamora por su historia, su arquitectura colonial o su ubicación privilegiada en la Mitad del Mundo. Hoy, la capital ecuatoriana suma un nuevo motivo de orgullo: ha sido reconocida como el segundo destino gastronómico más auténtico del mundo, según un estudio internacional de la empresa InsureandGo. Un logro que confirma lo que locales y viajeros saben desde hace años: en Quito, la comida cuenta historias.
El informe se basa en el análisis de más de 1,3 millones de reseñas en Google Maps, recopiladas en más de 140 ciudades del planeta. El objetivo fue identificar aquellos destinos donde los visitantes perciben experiencias culinarias genuinas, alejadas de lo artificial o excesivamente comercial. Quito destacó por su capacidad de mantener vivas sus tradiciones gastronómicas y por ofrecer sabores profundamente conectados con su identidad cultural.
Autenticidad que se sirve en cada plato
Desde un locro de papa humeante hasta una fritada preparada a fuego lento, la cocina quiteña no busca sofisticar en exceso, sino emocionar desde lo simple. Esa es precisamente una de las claves que valora el ranking: la fidelidad a las recetas, los ingredientes locales y las técnicas heredadas de generación en generación.
En mercados tradicionales como San Francisco, Santa Clara o Iñaquito, la gastronomía se convierte en una experiencia multisensorial. Allí, los aromas, colores y voces se mezclan para ofrecer platos que no solo alimentan el cuerpo, sino también la memoria colectiva.
Mucho más que alta cocina
Uno de los datos más curiosos del estudio es que la autenticidad gastronómica no se mide por restaurantes de lujo, sino por la percepción real de los comensales. En Quito, puestos callejeros, huecas, fondas y cocinas familiares fueron protagonistas de las valoraciones positivas.
Platos como las empanadas de viento, el caldo de gallina, los quimbolitos, el yaguarlocro o los helados de paila aparecen constantemente en reseñas de turistas que destacan la sorpresa de encontrar sabores intensos, historias familiares y hospitalidad genuina en cada bocado.
Un ranking que habla de identidad
En la clasificación global, solo Bogotá superó a Quito, lo que convierte a la capital ecuatoriana en un referente regional y mundial. Este reconocimiento no solo impulsa al turismo, sino que pone en valor el trabajo de cocineras tradicionales, productores locales y emprendedores gastronómicos que preservan la esencia de la cocina andina.
Además, Quito se posiciona como un destino donde la gastronomía dialoga con la historia: recetas prehispánicas, influencias coloniales y saberes contemporáneos conviven en un mismo plato, creando una experiencia única para quienes visitan la ciudad.
Comer en Quito es conocer su alma
Más allá de rankings y cifras, este reconocimiento confirma algo esencial: la comida en Quito es una forma de contar quiénes somos. Cada plato es una invitación a sentarse, compartir y comprender la riqueza cultural de una ciudad que se expresa con sabor, memoria y corazón.
