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¡Cuidado! Lee con detalle las desventajas del uso de hormonas sintéticas y semisintéticas.

En la menopausia estas sustancias son utilizadas, pero es mejor consultar a un médico antes.

Todas las hormonas están centralizadas en la glándula pineal (epífisis e hipófisis), y la alteración de una puede afectar el equilibrio de todas las otras, una cuestión que debe tenerse en cuenta a la hora de iniciar un tratamiento hormonal.

Además, lo ideal es asistir primero al médico antes de empezar a tomar las hormonas sintéticas ya que hay muchos factores de riesgo que no se deben dejar a un lado como se verá a continuación:

Tratamiento hormonal sustitutorio

Es un tema de debate en la actualidad. En realidad, la menopausia no es una enfermedad, aunque según el Dr. José Luis Berdonces los programas de preparación para la menopausia parecen dar a entender que sí, porque existe el riesgo de la descalcificación.

Esto es una falacia, porque la osteoporosis ha aumentado de forma epidémica desde hace pocas décadas, precisamente a partir del descubrimiento de las hormonas semisintéticas, pero su causa es, ante todo, el estilo de vida, la dieta refinada, el sedentarismo”, afirma el especialista.

En cuanto a los otros problemas de la menopausia (ansiedad, sequedad vaginal y de las mucosas, sofocaciones…), podrían en un 95% tratarse con una alternativa no hormonal, como, por ejemplo, las isoflavonas de la soja y otros fitoestrógenos presentes en los alimentos.

Para el citado médico, “se dice que las hormonas semisintéticas previenen el cáncer de endometrio, porque reduce la incidencia, pero se calla que en una proporción igual o mayor aumenta el riesgo de cáncer de mama, y no sólo eso, sino, en general, la mortalidad cardiovascular”.

El riesgo cardiovascular de la terapia hormonal no natural aumenta con la edad

En la publicación Cuerpo Mente aseguran que un macro estudio que preveía estudiar los efectos de la terapia hormonal en 16.000 mujeres menopaúsicas y postmenopáusicas ha sido suspendido al poco tiempo de empezarse al ver que los riesgos superaban claramente a los beneficios de esta terapia.

No nos aventuremos jamás a tratamientos recomendados por el vecino o la cuñada, y menos con éstas peligrosas sustancias.

—  Dr. José Luis Berdonces
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