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Te enseñamos 5 trucos para controlar los ataques de hambre

La falta de luz natural, dormir poco o vivir siempre estresada puede abrir el apetito.

Los ataques de hambre son muy frecuentes, en especial cuando estamos muy estresados y eso te lleva a asaltar el refrigerador o a buscar lo que sea en las alacenas.

El hambre no es más que una necesidad fisiológica que te indica que el cuerpo necesita reponer nutrientes.

Pero es importante reconocer cuando el hambre es real. Según Mediline Plus, la señal más clara es la de vacío en el estómago.

Las razones por las que puedes comer sin hambre real son variadísimas y a veces insospechadas: la falta de luz natural, dormir poco o vivir siempre estresada pueden abrir el apetito.

También algunos medicamentos como corticoides, antialérgicos o antidepresivos pueden ocasionar alteraciones hormonales que estimulan el apetito más de lo normal.

Lo importante es descubrir qué te empuja a abrir la nevera aunque no debas y aprender a controlarlo.

Aquí te damos 5 consejos que te pueden ayudar a controlar los ataques de hambre:

Consume más proteínas

La proteína es altamente saciante por lo que tendrás la sensación de estar satisfecha durante mucho más tiempo.

Un truco es incluir en tus desayunos alimentos proteicos como huevos, jamón, nueces, queso, batidos de proteína, siempre acompañados de verdura.

Las proteínas tardan más en metabolizarse en la digestión y, además, cuando las digerimos se libera una sustancia llamada fenilalanina que hace que sintamos menos hambre.

Eso evita los antojos, reduce la ingesta de calorías a lo largo del día y aumenta la quema de calorías.

Beber agua

En muchas ocasiones la sensación de sed se confunde con la de hambre dando lugar a ingesta de calorías innecesarias. Antes de comer por ansiedad, respira y toma un gran vaso de agua, espera unos minutos y si sigues teniendo hambre come algo ligero.

También son de mucha ayuda las infusiones calientes para alejar esa sensación de hambre repentina que aparece con frecuencia a deshoras.

No comprar comida con el estómago vacío

Si vas a comprar con hambre vas a traer comida de más y no precisamente la más saludable posible.

Haz la compra con el estómago lleno para, además de cuidar de tu economía, puedas ceñirte a una lista de la compra saludable y no sucumbir a la tentación del placer rápido que ofrecen los dulces y los alimentos ultraprocesados.

Evita poner en la cesta de compras dulces y sustituye por grasas saludables, proteínas, carbohidratos de lenta absorción, vegetales y fibra.

Esos alimentos te ayudarán a sentirte más saciada, combatir la ansiedad por comer y apaciguar la sensación de hambre.

Picotear sano

Hay que optar por snack sanos que te ayuden a sentirte saciada sin necesidad de que sean las recompensas inmediatas que ofrecen los carbohidratos simples, el azúcar y la comida chatarra.

Elige snacks saludables que te sacien para poder aguantar bien hasta la siguiente comida. Por ejemplo, frutos secos, frutas, yogur natural con un puñado de arándanos.

Duerme bien

Si no duermes bien se produce un desajuste hormonal que hace que al día siguiente te tienten más las grasas saturadas y los azúcares, así que para no caer presa de la comida basura intenta que tu sueño sea reparador.

Para ello, debes crear un ritual antes de acostarte como por ejemplo darte un baño caliente, tomar una infusión relajante o leer un libro. Practicar meditación también va a ayudarte a conciliar el sueño y a mantener la ansiedad a raya.

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