Así es como puedes liberar tu mente de un recuerdo doloroso

Es momento de liberar toda esa angustia que sientes

¿Te ha pasado que de pronto te acuerdas de alguien o algo que te pone muy triste? No importa el momento, a veces la mente juega trucos sucios y justo cuando estás muy feliz por algo, el recuerdo de algo doloroso hace que te den ganas de llorar.

Tal vez sea el recuerdo de un ser querido que ya no está, de un amor no correspondido o de la traición de alguien en quien confiabas. Aunque digan que "el tiempo cura las heridas", parece que el dolor no disminuye. ¿Qué haces con esta carga emocional? ¿Cómo aprendes a dejar ir el pasado y liberarte de aquello que te impide amar o confiar de nuevo?

El sistema nervioso tiene memoria. Existe una pequeña parte llamada amígdala, la cual determina qué recuerdos se almacenan. Algunos eventos dolorosos se almacenan en el cerebro y otros en el cuerpo, según la respuesta emocional y la intensidad que este evoca.

Nuestro cuerpo reacciona ante olores, imágenes y sensaciones por lo que cada lugar por donde pasas, cada comida que pruebas o cada persona con la que interactúas, puede traerte ciertos recuerdos de algo que ya viviste. Esto puede hacerte sentir feliz, con nauseas, que te falta el aire o muy triste…y por supuesto, nadie quiere sentir un inmenso vacío. Aunque muchas veces el cerebro es capaz de bloquear aquello que nos causa dolor, como modo de protección, a veces parece imposible liberarse, no importa cuánto tiempo pase.

A continuación te damos algunos consejos para que aprendas a dejar ir el dolor poco a poco. 

Piensa en la experiencia.

Piensa en aquello por lo que estás luchando por sobreponerte o dejarlo ir y escríbelo, esto ayuda a liberar una pequeña porción de este dolor. Si no te gusta escribir, puedes hablar de ello y grabarlo en voz alta para luego escucharte a ti misma. Esto te ayudará a analizar lo que estás diciendo y a ver si realmente vale la pena (a veces hasta se vuelve algo ridículo y terminas cambiando el chip en automático).

Reconoce que puedes sentirte vulnerable, asustada o insegura

Está bien , no tienes el control de todo pero sí de cómo te afectan las cosas. Ninguno de nosotros quiere sentirse vulnerable pero aceptar tus miedos y debilidades no te hace menos, al contrario, eres más fuerte de lo que crees. Cubre tu miedo con atributos positivos, pensando en aquello que te hace bien. Puede ser el lugar que te hace feliz, la persona con la que te sientes segura, la comida que te hace sentir satisfecha, lo que sea que te traiga más recuerdos positivos que negativos.

Sé honesta contigo misma y pregunta: ¿cuál es tu necesidad de sentirme así?

La psicología detrás de un recuerdo es fascinante y muy compleja. Podría ser que tengas una necesidad de la infancia que nunca se ha cumplido o algo en tu vida adulta que no has logrado. Analiza lo que rodea ese recuerdo y de lo que estás intentando liberarte: imágenes (foto / memoria / lugar o ubicación), sonidos (canción / música), olores (colonia / jabones / desodorante / perfume) , sabores (comida / bebida), o tacto (textura).

Abraza el dolor, está bien llorar. El dolor se mueve por etapas, desde la confusión, hasta la ira, la negación, la tristeza y la depresión. Debes llorar para liberar el dolor. Luego, cuando esté lista, agrega un nuevo pensamiento placentero a estos recordatorios sensoriales.

Vuelve a mirar y pregúntate, qué te hizo bien dentro de todo lo que sufriste

No todo es blanco o negro cuando se trata de un recuerdo doloroso. Siempre hay algo bueno que ver dentro de todo, desde un chispazo de risa hasta una lección. Está bien reconocer que eso pudo haberte lastimado pero piensa que ahora debes ver las cosas desde otra perspectiva, más sabia y menos visceral.

La herramienta más poderosa que posees es darte cuenta de que siempre tienes opciones y otros caminos que seguir. No te quedes atrapada en el rol de víctima. No permitas que te consuma y muéstrate más poderosa, aunque te de miedo o tristeza. Siempre puedes ser más fuerte.

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