¿Cómo poner un altar de Día de Muertos?

Este gran platillo que celebramos cada año para conmemorar a nuestros difuntos tiene una gran y larga historia que combina cosmovisiones, culturas y religiones diferentes.

¿Cómo poner un altar el Día de Muertos?

El culto a los muertos es una parte natural de la vida humana, es una dualidad necesaria, para que haya vida debe haber muerte. El ciclo de la vida. Es un elemento en común a todas las culturas humanas. Pero si se han puesto a revisar el calendario mundial alguna vez, ¿Se les hizo mucha coincidencia que en muchos países se celebrara el mismo día?

Más allá, incluso en los países latinoamericanos donde esa costumbre venía de la época precolombina. En realidad, no es coincidencia, sino resultado del sincretismo cultural de las tradiciones de ambas partes. Pero nos estamos adelantando.

El culto a la muerte en las culturas mesoamericanas

Las culturas precolombinas tenían una idea del alma que le atribuía a cada individuo varias entidades anímicas y cada una tenía al morir un destino diferente. Es decir, no creían en el cielo y el infierno como tales, sino que su destino en el Mictlán o inframundo dependía de la manera en que morían.

Segun expertos de la Universidad Veracruzana:

Dentro de la visión prehispánica, el acto de morir era el comienzo de un viaje hacia el Mictlán, el reino de los muertos descarnados o inframundo, también llamado Xiomoayan, término que los españoles tradujeron como infierno. Este viaje duraba cuatro días. Al llegar a su destino, el viajero ofrecía obsequios a los señores del Mictlán: Mictlantecuhtli (señor de los muertos) y su compañera Mictecacíhuatl (señora de los moradores del recinto de los muertos). Estos lo enviaban a una de nueve regiones, donde el muerto permanecía un periodo de prueba de cuatro años antes de continuar su vida en el Mictlán y llegar así al último piso, que era el lugar de su eterno reposo, denominado “obsidiana de los muertos”.

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Fuente: INAH

Los entierros prehispánicos

Los entierros prehispánicos estaban colmados de dos tipos de objetos: los que en vida habían sido utilizados por el muerto, y los que podía necesitar en su tránsito al inframundo. Pero hasta este punto, el altar no lo era como tal.

O bueno lo era, pero se quedaba instalado de forma permanente. Una costumbre que claramente los evangelizadores católicos trataron de erradicar a su llegada, sin muchos resultados.

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(CC) Diógenes a 3 | Flickr

Para contrarrestar este efecto, se logró un acuerdo: celebrar a los muertos una sola vez por año, el día de todos los santos. Y de ahí fue evolucionando hacia el altar de muertos que conocemos hoy en día. Muchos simbolismos se conservaron, otros como el pan de muerto y las calaveritas de azúcar que algunos cuentan vienen de la costumbre de los sacrificios humanos.

Niveles y elementos del altar

Ya platicamos un poco sobre la comida que hay que poner siempre en el altar, que es en realidad la heredera de ese tributo prehispánico a los muertos. Pero además de esto, también se involucra el tributo a los elementos naturales y claro, se fueron incorporando también elementos católicos como cruces y rosarios.

En un altar, además de comida, existen los niveles, que representan la visión del universo y la muerte. Muchos altares tienen siete de estos porque eran justamente los que tenían que atravesar las almas de los difuntos antes de llegar al eterno descanso, pero también los hay de dos que representan el cielo y la tierra, y los de tres que incluyen al inframundo.

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(CC) cfrausto | Flickr

También se representa a la tierra con flores, el viento con el papel picado, se coloca agua para que el difunto no tenga sed pero igualmente para representar este elemento y claro las velas para representar al fuego. Aunque también se hace por la costumbre católica de colocar veladoras por los muertos.

Se incluyen igualmente aromas de especias y copal entre los elementos del altar, para simbolizar la purificación del alma, al igual que un poco de sal. También se realiza un arco formado por flores de cempasúchitl, esto para representar la entrada al ansiado descanso eterno: el Mictlán.

El toque final para tu altar

Como pueden observar, muchos de los elementos conviven en una extraña simbiosis de dos pasados culturales y religiosos diferentes. Con la mayoría, es probable que no podamos decir dónde comenzaron, sólo que en algún punto comenzaron a mezclarse. Y a ellos se integraron otros platillos mestizos por excelencia: los tacos, el mole, los tamales.

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(CC) fotos_gratis | Flickr

El festejo comienza cuando se encienden las velas del altar diciendo los nombres de los familiares difuntos. Se realizan rezos para que lleguen con bien. La comida preparada es compartida en familia, mientras se escucha la música que le agradaba al difunto. De esta manera, es como si se comiera con esa persona, se habla de su vida, de los recuerdos. También de las novedades de los familiares para que esté actualizado. Es un breve y feliz reencuentro, donde los vivos comparten la comida de la ofrenda.

Claro, para que sus festejos estén completos, les tenemos algunas recetas para su día de muertos:

¿Tú vas a celebrar el Día de Muertos?

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