Rafael Gumucio: “Tratar de humanizar a los animales es un retroceso evolutivo”

El escritor chileno vuelve hablar de los animales, ahora en The Clinic.

En 2014 el escritor chileno, Rafael Gumucio, se vio en medio de una gran polémica por un tweet que publicó en el marco del terrible incendio que afectó a pobladores del sector de La Pólvora en Valparaíso.

“Algunos hipster fueron a salvar gatitos y perros mientras Valparaíso ardía y miles de sus compatriotas luchaban por sus vidas #verguenzaajena”.

Tras estas declaraciones fue atacado en masa en la red social. Y esta semana reaparece hablando de los animales y los animalistas en The Clinic, donde hace un interesante análisis del trato que reciben las mascotas en el mundo contemporáneo.

“Tratar de humanizar a los animales es un retroceso evolutivo” , es una de las cuñas que se destaca en una amplia entrevista realizada por la periodista Macarena Gallo.

Gumucio habla sobre cómo fue “atacado por una jauría salvaje” al publicar ese comentario y que  “pensaba que el animalismo era algo superficial, una especie de liberación de Walt Disney mezclada con sentimentalismo barato, y que tenían una visión muy triste y escasa de la ética. Después descubrí que estaba equivocado”.

Es evidente que Gumucio siempre se refugia en el sarcasmo, es experto en ironías. Desde ahí también debemos interpretarlo. Se ha hecho famoso por eso. Pero de todas formas mucha gente se enfureció y hasta le desearon la muerte.

Uno de los pasajes que mejor explican lo que le pasa al escritor con los animales es el siguiente:

No entendía bien la relación del mundo popular, o chileno, con sus animales y mascotas. Me cuesta mucho entenderlo, porque les tengo fobia a los perros. Y tengo total indiferencia por los gatos y total admiración por los caballos. Y por el resto de los animales, nada. Me costaba mucho entender que no era solamente una cuestión hipster o un movimiento posero, o la lógica de alguien que no tiene nada, pero que si tiene un plato de comida, lo comparta con su perro. O que duerma con él. O toda esa gente que le pone ropa a los perritos, pero que es gente pobre, no señoras de Nueva York. Ese fue el primer error. Y el otro fue minimizar al mundo del animalismo, ridiculizarlo. Ahora me di cuenta que es algo grande, importante, esencial, pero ahora mi desacuerdo es más profundo.

Evidentemente, amamos a los animales y queremos que se desarrollen lo más natural posible. Pero también hemos sido testigos de ciertas exageraciones que cometen algunos amantes de los animales, que más bien a mi parecer son más obsesos que nada, y ahí concuerdo un poco con lo que quiere decir el escritor. Una vez vi a una señora caminando por la calle junto a un perrito que iba con vestido y zapatos rosados, el cachorro se veía muy incómodo y no podía caminar con facilidad. Creo que ese tipo de hechos también es un abuso.

¿Y usted qué opina?