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Hablar con las manos: La ciencia detrás de esta habitual costumbre

La gestualidad de las manos nos ayuda a expresarnos y a entender ciertas ideas, pero también esconden otras claves en torno al lenguaje, comportamiento y al cómo procesamos la información

La comunicación no verbal es tan importante como la verbal. A través de los gestos, miradas y cómo movemos las manos al hablar podemos identificar ciertos rasgos. Incluso podemos conocer si alguien está mintiendo o no.

Y este tipo de comunicación ha sido estudiada por los psicólogos, quienes han observado cómo éstos gestos, principalmente el movimiento de manos, puede expresar más aspectos de la personalidad y del pensamiento. De hecho, un grupo de especialistas ha indicado que este modo de comunicación permite expresar  los pensamientos de manera más eficaz.

Un estudio descubrió que los presentadores y exponentes más populares y virales de TED Talks- organización sin fines de lucro dedicada a las “Ideas dignas de difundir”- utilizan un promedio de cerca de 465 gestos de las manos, que es casi el doble que los presentadores menos populares.

Otras investigaciones han concluidos que las personas que más “hablan con sus manos” son vistos como cálidos, agradables y llenos de energía, mientras que los que no están tan animados son vistos como muy lógicos, fríos y analíticos.

La Dr. Carol Kinsey Goman, experta en lenguaje corporal y autora del libro “La Ventaja No-verbal: Secretos y Ciencia del Lenguaje Corporal en el Trabajo” indicó al medio Huffington Post que los gestos de las manos nos ayudan a tomar lo que está en nuestra mente y hacerlo inteligible a los demás.

Los gestos están muy ligados a la voz, y hacer gestos mientras se habla realmente puede alimentar hasta la forma de pensar. Gesticular puede ayudar a las personas formar pensamientos más claros, hablar en oraciones más estrictas y utilizar un lenguaje más declarativo.

Nos ayuda a entender un discurso

El responsable de esta conexión es una pequeña área del cerebro llamada “Área de Broca”. Está conectada a la producción del habla y también  está activo cuando movemos nuestras manos.

Este tipo de gestos ayuda también a comprender el mensaje del emisor, puesto que este movimiento de las manos destacan los puntos importantes de un discurso. Así lo explica la Dr. Kinsey Goman:

En el receptor, mucho de esta información se procesa de forma inconsciente. No puedes estar al tanto de las conexiones, pero siente instintivamente que cuando alguien es más apasionado, sus gestos se convierten automáticamente en más animados y se ven más entusiastas. Tú estás procesando de que sus gestos son más expresivos, por lo que debe ser algo realmente importante.

Esta situación de prestar más atención a una persona cuando gesticula más expresivamente, se debe a que el lenguaje corporal es crucial para ayudar a comunicar nuestras emociones y motivaciones hacia los demás:

Tenemos una emoción, nuestro cuerpo responde, y luego hablamos. El cuerpo responde primero, lo que realmente se está comunicando es la emoción y la motivación que subyace  sobre cómo se está sintiendo realmente acerca de algo.

Los gestos son una “segunda lengua”

Según la profesional, los movimientos de las manos también pueden revelar información que puede estar ausente en nuestro discurso. Por ejemplo, un gesto puede indicar que un cierto punto es más importante que los demás:

La investigación demuestra que los movimientos que hacemos con nuestras manos cuando hablamos constituyen una especie de segundo idioma, añadiendo información que está ausente de nuestras palabras.

Son parte esencial del desarrollo de un niño

El uso de gestos con las manos a temprana edad, puede predecir que un niño tenga mayores habilidades pra desarrollar un vocabulario más amplio, así como habilidades relacionadas con la estructura de la oración y la narración, según un estudio publicado el año pasado en la revista Journal of Child Language.

Para el estudio, los investigadores pidieron a niños de seis años de edad para que retransmitieran lo que ocurría en un dibujo animado. Se pidió a los niños a repetir la tarea cuando tenían siete y ocho años.

La capacidad de los niños para estructurar una narración había mejorado durante este período y los niños que habían expresado su punto de vista utilizando gestos con sus manos a los 6 años, fueron capaces de contar historias mejor estructuradas a los siete y ocho.

Nuestros gestos y palabras no siempre coinciden

Por lo general, los movimientos de las manos trabajan juntos con nuestra expresión para indicar un punto – pero esto no es siempre el caso.

Estos “desajustes en gestos del habla” se producen cuando transmitimos algo con nuestras manos que no parecen coincidir con lo que estamos diciendo. Dependiendo de la edad, esto puede ser una señal de que se está en un proceso de aprendizaje, de acuerdo con  la psicóloga Dr. Susan Golden-Meadow de la Universidad de Chicago:

Los niños que producen desajustes de los gestos y el habla en una tarea pueden tener información relevante para resolverla y literalmente está a su alcance y podrían estar en la cúspide de aprender a resolverla.

En los adultos, sin embargo, cuando hay una discrepancia entre el habla y el lenguaje corporal viene con un resultado diferente. Así lo indica la psicóloga Kinsey Goman:

Las personas son menos propensos a confiar en los adultos cuyos movimientos y palabras no parecen coincidir.

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