La comida chatarra es más mortífera que cualquier guerra o genocidio

En las últimas décadas hemos dependido de la comida rápida e industrializada. Ahora vivimos las graves consecuencias.

Muy en el fondo de nosotros sabemos que esas papitas fritas empaquetadas o las deliciosas barras de chocolate con nuez son dañinos a la salud. Por el contrario, los comemos como snack cuando estamos en el trabajo y no tenemos tiempo para otra cosa. ¿Seguirías comiendo esos alimentos si supieras que te están matando?

Un nuevo estudio realizado por la Escuela de Ciencias Médicas de la Universidad de Nueva Gales del Sur revela que la comida chatarra es más mortífera que las guerras, el hambre, cualquier genocidio, de los últimos años. Esto por el efecto específico que causa en nuestro cerebro, que está ligado con nuestra sensación de satisfacción y hábitos alimenticios.

En otras palabras, la comida chatarra tiene un efecto tan fuerte en nosotros que altera las conexiones cerebrales, lo que nos puede llevar al camino de la obesidad… sin darnos cuenta.

Para este estudio se realizó un experimento en ratas. Un grupo estuvo expuesto a comida rápida de cafetería, el segundo grupo fue alimentado con una dieta estándar. Los resultados son sorprendentes.

  • El consumo de comida chatarra nos hace incapaces de activar la “saciedad sensorial específica.”
  • Sin este indicador, nuestro cerebro es incapaz de mandarnos una señal de alto cuando estamos satisfechos.
  • Como resultado, tendemos a comer muchas más calorías — las que realmente no necesitamos.
  • Al retomar una alimentación estándar, el rastro de la comida chatarra es tal que seguimos comiendo más.

¡Ahora entiendo todo! Si crecimos comiendo chatarra — como la mayoría de nuestra generación — tendemos al sobrepeso porque estamos desconectados; nuestro cerebro es incapaz de reconocer las señales de satisfacción en el momento indicado. Y si adoptamos una alimentación sana, va a pasar un buen tiempo para desintoxicarnos y reconectarnos con esa saciedad sensorial específica.

Esto significa una bomba de tiempo. Según datos revelados en el mismo estudio, 2.8 millones de personas mueren al año por enfermedades relacionadas con la obesidad, como enfermedades del corazón, diabetes, derrames cerebrales. Todo por nuestra adicción a la comida chatarra.

En el último siglo se han registrado 203 millones de muertes por guerra, genocidios, asesinatos masivos, hambre. Esto significa que la comida chatarra a cobrado 40% más muertes y todo por una decisión tomada por cada uno de nosotros.

Por esta razón es tan importante preparar nuestros propios alimentos, recuperar esa conexión tan especial con la comida, con los productos que vienen directo del suelo, del agua, del sol.

El Mundo Moderno nos ha atrofiado. Ha llegado el momento de abrir los ojos y establecer prioridades, regresar a la cocina y disfrutar de lo natural, sabores que seguramente no apreciamos al inicio — con una buena desintoxicación descubriremos los sabores explosivos de la comida real.