Desde los años 90, un tercio de los gorilas y chimpancés han muerto a causa del ébola

Científicos trabajan con urgencia en la búsqueda y aplicación de una vacuna para ellos.

Desde que el mundo se enteró de la gran capacidad mortífera del virus Ébola en 2014, las noticias no dejaron de mostrar caso a caso cómo éste se iba expandiendo desde África a Europa y luego América. De acuerdo a datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro para Control y Prevención de Enfermedades (CDC),  el virus ha dejado un total de 7.905 fallecidos. Todos estábamos alerta.

Sin embargo, según estimaciones actuales, un tercio de la población de gorilas y chimpancés ha muerto a causa de este virus desde comienzos del siglo XXI, sin que el tema tenga mayor presencia en los medios. Hoy sabemos que los gorilas y chimpancés son las especies más vulnerables ha este virus, el que proliferó hasta convertirse en una peligrosa epidemia en 2013.

Según explica la  doctora en política de conservación en la Universidad de Sheffield, Meera Inglis, en The Conversation, el virus tiene una tasa de mortalidad de aproximadamente 95% para los gorilas y del 77% para los chimpancés; especie en peligro de extinción que comparte un 98% de material genético con los humanos.

Salvarlos de la extinción

Lamentablemente la desaparición de los primates es una gran posibilidad. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ha puesto al gorila oriental en la lista de especies en peligro de extinción y ha catalogado a los gorilas occidentales como en peligro crítico. Si bien, la caza indiscriminada, la guerra y la deforestación son otras de las causas importantes, la supervivencia de estos animales es tan frágil que se hace urgente la creación de una vacuna.

Si bien hace un tiempo se diseñó una vacuna para gorilas y simios -no para chimpancés-, ésta no ha podido ser implementada, ya que la mayoría de los países europeos la experimentación médica con grandes simios está prohibida o muy restringida, debido a su similitud cognitiva con los seres humanos.

En Estados Unidos, este trabajo ha sido publicado en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS).

Hay una enorme cantidad de vacunas experimentales que muestran una seguridad excelente y perfiles de inmunidad en ensayos en primates pero que nunca llegan a licenciarse para su uso en humanos“, dice en un artículo el director del estudio de la División de Antropología Biológica de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), Peter Walsh.

Mientras tanto, la comunidad científica apuesta por disminuir el contagio a largo plazo por evitando el contacto con humanos y luchando por la conservación de los grandes bosques, ya que este hábitat evitaría que se acercaran unos con otros.