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La Selva Lacandona es vigilada por cámaras escondidas

En la Selva Lacandona viven cerca del 50% de aves y 30% de mamíferos del país. Es el único lugar donde viven guacamayas rojas en libertad y en el río Usumacinta se produce el 30% del agua dulce de México.

Como si se tratara de un Reality Show, las especies que viven en la Reserva de la Biósfera Montes Azules en Chiapas, se vigila las 24 horas del día a través de una serie de cámaras escondidas. Muchas de las especies que viven en esta zona se encuentran en peligro de extinción.

En Montes Azules vive casi el 50% de todas las aves del país, el 30% de mamíferos y el 50% de las mariposas diurnas. Es una cantidad enorme de especies viviendo juntas en 331.000 hectáreas, es un ecosistema que se debe cuidar con toda dedicación.

Las cámaras se activan mediante sensores de calor y movimiento, así los cuidadores pueden saber dónde, qué hacen y cuántos son los animales que están en determinado lugar. La central de monitoreo es la Estación Chajul y desde aquí se han vigilado diferentes especies de mamíferos durante 4 años.

El jaguar y el tapir son de las especies más vigiladas porque se encuentran en peligro de extinción. Pero también se tienen en el radar al pecarí de collar, venados y pumas. En las selvas tropicales hay muchos animales nocturnos, las cámaras se colocan en lugares estratégicos que permitan observar a estas especies expertas en ocultarse.

Con la información obtenida del monitoreo constante en la reserva se ha entendido mejor la ecología y el comportamiento de las especies que habitan en ella. Los biólogos ahora conocen mucho más sobre su alimentación, apareamiento e interacción entre las distintas especies que comparten Montes Azules.

Se está iniciando el monitoreo a animales que viven en los árboles. También se vigilan anfibios, reptiles y aves, esperando cubrir la totalidad del ecosistema. Esto permite conocer el estado de conservación en el que se encuentran cada una de estas especies y a ello se le suman los diferentes programas de recuperación de nidos, rehabilitación y liberación.

La Selva Lacandona, por ejemplo, es el único lugar en el país donde aún hay guacamayas rojas viviendo en libertad. En la cuenca del río Usumacinta se produce el 30% de agua dulce del país. Tener la selva monitoreada por cámaras no es un recurso tan loco sino necesario.

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