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Sólo el 5% de los españoles puede respirar aire limpio

El gobierno no crea planes de acción para contrarrestar la contaminación porque es lo correcto sino porque la gente está sufriendo enfermedades más severas cada vez.

El aire limpio es un derecho que todos tenemos pero también hemos contribuido a perderlo. En España, por ejemplo el 95% de su población respira aire contaminado según el Informe anual de la Calidad del Aire. El problema se ha extendido más allá de las áreas metropolitanas y sus niveles de contaminación superan por mucho los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Tomando como referencia los valores que establece la Unión Europea (UE), este porcentaje llega sólo a 36% pues utilizan niveles más bajos para no crear situaciones de alarma. Pero, ¿qué puede ser más alarmante que haber registrado casi 20.000 muertes prematuras debido a la contaminación atmosférica? Son 8 veces las muertes provocadas por accidentes de tráfico. Lo triste es que no se tome con la seriedad requerida.

Si bien los contaminantes que más producen alteraciones en la salud son las partículas suspendidas (PM10 y PM2,5), el dióxido de nitrógeno (NO2), el dióxido de azufre (SO3) y el ozono troposférico (O3), es este último el que representa el problema más grave con repercusiones sanitarias que alcanza a más de 40 millones de personas.

Otra situación de preocupar es que se han registrado niveles excesivos de benzopireno, un potente cancerígeno. Este aumento se achaca a la elaboración de combustibles por la quema de materia orgánica. Una buena noticia es que el gobierno español sabe de dónde provienen la mayoría de estos contaminantes: la actividad industrial, centrales térmicas, tráfico diario, refinación de petróleo y tráfico marítimo. Ahora lo malo será esperar a que tengan un plan de acción para contrarrestar la contaminación.

Lo crítico del asunto es que el gobierno tome medidas no porque sea lo correcto sino por la gente que está sufriendo enfermedades severas, lo que causa bajas laborales y que los costos de salud pública aumenten. Según el Observatorio de Sostenibilidad en España (OSE), las consecuencias de la contaminación del aire generan una pérdida del 4,7% del PIB.

Nuestra parte para mejorar la calidad del aire está en el hecho de reducir el uso de automóviles y participar cada vez más del transporte colectivo y programas de bicicletas compartidas. Vale la pena dejar a un lado la comodidad del auto por la salud aunque no hay que dejar de exigir que el gobierno haga su parte para regular a los principales emisores de contaminantes.

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