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El Sótano de las Golondrinas [Maravillas Naturales]

En San Luis Potosí se encuentra una de las cuevas más profundas de México, donde las aves ofrecen un hermoso espectáculo al amanecer.

En el barrio Unión de Guadalupe, perteneciente al municipio de Asquión, San Luis Potosí, rodeada de cafetales y una densa vegetación, se encuentra esta cueva vertical conocida desde hace miles de años por el pueblo huasteco. Para todo el resto de México y el mundo fue dada a conocer gracias a una expedición realizada por ornitólogos de la Universidad de Texas, realizada en diciembre de 1966.

Antes de estudiarse a la cueva en sí y su formación, desde la espeleología o la geología, el Sótano de las Golondrinas fue observada como un hábitat seguro a varias especies de aves; un lugar alejado de depredadores potenciales.

Regalo de la naturaleza

El Sótano de las Golondrinas es una cueva de origen kárstico, formado por la meteorización química en rocas compuestas por minerales solubles al agua. Esta falla se encuentra en una planicie de piedra caliza. En temporada de lluvias, aún se forman cascadas dentro de la cueva, agua que fluye hasta las profundidades.

La boca de la cueva, que se encuentra a nivel del piso, está rodeada de una densa vegetación. Lo mismo ocurre al interior, en el suelo que está formado por escombro y guano. En él se puede encontrar un ecosistema único, formado de plantas, diplópodos, una gran variedad de insectos, serpientes y escorpiones.

Desde el exterior se puede observar uno de los mejores regalos de la naturaleza, al amanecer y al atardecer: el vuelo de miles de aves.

El gran descenso

Las dimensiones de esta cueva son espectaculares. Se considera la sima más grade del mundo, la segunda cueva más profunda en México y la onceava de todo el mundo. Es tal su tamaño que en ella entra la Torre Eiffel o el Edificio Chrysler de Nueva York.

La apertura de la cueva, su parte más angosta, tiene unos 60 metros de diámetro; en el fondo, su apertura máxima es de unos 300 metros. Tiene una profundidad de 512 metros; 376 de ellos son en caída libre. En el fondo existe una especie de hueco estrecho, un fallo de baja calizas cretácicas que baja al menos otros 500 metros más.

Hogar de aves hermosas

Este lugar es un refugio natural para las aves. A pesar de ser conocido como el Sótano de las Golondrinas, curiosamente esta especie no habita sus profundidades. Su nombre viene de una confusión muy común: en realidad son vencejos los que vuelan cada mañana al exterior y regresan al atardecer con un vuelo lleno de pasión y gracia.

Las dos especies predominantes en la cueva son aves consideradas bajo preocupación menor.

  1. Vencejo acollarado. Tiene una cola ligeramente bifurcada. Los adultos son negros, azul glosado en la parte de atrás, y tienen un collar blanco, más amplio y más apagado en el pecho.
  2. Perico verde mexicano. Conocidos por los locales como pericos de cueva. Mide 30 cm de longitud. Es mayormente verdoso y tiene pico amarillo.

Al amanecer las aves salen de la cueva en un vuelo circular y ascendente hasta alcanzar el cielo. Por las tardes, el ritual de regreso es magia pura. Las aves se bajan en grupos de unas 50 aves. Al llegar a la entrada, guardan sus alas para iniciar la caída libre; extienden sus alas justo antes de llegar a sus nidos.

Esta cueva es hogar de un hermoso ecosistema, donde las aves tienen un refugio natural. Con el tiempo, el Sótano de las Golondrinas se ha vuelto un destino popular para turistas, amantes de la naturaleza y deportistas extremos. Debido a la cantidad de visitas, a la mano de hombre, se ha comprobado que la población de aves ha disminuido de manera considerable.

Sin duda es un destino que hay que conocer, siempre y cuando se haga con respeto a la naturaleza.

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