Dans le Noir, un restorante para comer a ciegas

Una propuesta culinaria diferente que no deja de llamar la atención en ciudades como París o Londres.

Son muchas las ideas novedosas que se han llevado a cabo con el propósito de renovar en lo que a gastronomía respecta. Desde un almuerzo en una mesa suspendida a 45 metros de altura en “Dinner in the Sky” hasta un restorante lleno de inodoros en Taipei, el Modern Toilet, ya lo hemos visto todo. O bueno, casi todo, porque una cena completamente a oscuras sí que suena como una propuesta diferente a la hora de comer.

Se trata del Dans le Noir, una cadena de restorantes en la que la experiencia sensorial cobra mayor importancia al comer sin ver nada de lo que hay alrededor ni , mucho menos, en el plato. Presente en ciudades como Londres o París, ya ha ganado gran popularidad entre todos aquellos amantes de las nuevas experiencias.

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La oscuridad en el salón es absoluta, por lo que moverse solo no es una posibilidad. Por lo mismo, meseros no videntes son los encargados de acompañar y atender a la clientela. No sólo guían a los comensales a sus mesas, sino también llevan bandejas y platos sin ningún problema.

La gracia de comer a oscuras es poner a prueba la agudeza del sentido del gusto. Aunque hay tipos de menús que pueden elegirse antes de ingresar, ninguno está descrito en su totalidad. Además, está la posibilidad de elegir el “menú sorpresa”, el que los clientes deberán adivinar a medida que  descubren los diversos sabores y texturas de los alimentos que los componen.

Por otra parte, Dans le Noir también ofrece catas de vinos, que en medio de la oscuridad pueden ser mucho más enriquecedoras para los apasionados por el mundo de la enología. Asimismo, en el lugar se organizan verdaderas citas a ciegas (literalmente), conciertos y celebraciones de fiestas populares.

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Ciudades como Londres o Paris cuentan con una gran gama de sitios originales y destacados para comer, pero ninguno como Dans le Noir: un verdadero desafío para los sentidos y, claro, también para la destreza, porque comer en la oscuridad sin mancharse debe ser bastante más difícil de lo que parece.