¿Qué hay detrás de un árbol de Navidad mexicano?

Los árboles de Amecameca, en Estado de México, provienen de un exitoso proyecto ecológico en el que la venta controlada financia la reforestación.

En estas fechas, donde todo parece que debe ser ‘paz, unión y amor’ entre todos; cuando reunimos a la familia para ‘poner el arbolito de Navidad’ en muchas ocasiones olvidamos el trabajo y la esperanza que hay tras él si es que éste es natural.

Si tú tienes un árbol de Navidad natural, haz de saber que probablemente éste viene de alguna de las 550 hectáreas de Amecameca, en el Estado de México, -la entidad del país donde más hectáreas de árboles de este tipo se siembran y comercializan-.

Sin embargo, no es necesario sólo saber de dónde viene el árbol que nos iluminará las noches decembrinas, sino cuestionarse lo que sucederá con él después de que nos aliente.

Para ello, aunque se estima se vendan más de 290 mil ejemplares, el gobierno del Estado de México implementará campañas de difusión y acciones coordinadas con ayuntamientos para que en las explanadas municipales se puedan vender los pinos y, a la vez, concluida la temporada navideña, se recolecten para elaborar composta y artesaníasen Santa María Rayón, en el Estado de México.

Así que cuida y respeta a estos árboles, sin importar a qué especie pertenezcan; si oyamel, zeudochuga o menziessei que provienen de uno de los pulmones del área metropolitana, el Bosque de los Árboles de Navidad, ubicado en el kilómetro 53.5 de la carretera México-Cuautla, en el municipio de Amecameca, muy cerca de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, los dos grandes fondos de la metrópoli.

Cada vez que adquieras un árbol navideño (si es que viajas hacia Amecameca para comprarlo o no) recuerda que en especial, los de este Bosque enfrenten plagas, y que allí no existe un solo tubo que conduzca agua para regar los plantíos.

No hay infraestructura hidráulica y aun así es un proyecto forestal exitoso, con un trasfondo más que ecológico: captación de agua de lluvia en ollas que pueden almacenar hasta cinco millones de litros y que logran que durante todo el año nunca falte el líquido para irrigar los sembradíos.

Si se hace de forma adecuada, como en este bosque, los grandes logros que se obtienen es que después de ocho años donde se cortó un árbol, hay otro y dos más, se ayuda al medio ambiente y plantar árboles para ser cosechados y vendidos hace, aunque parezca paradójico, que haya más árboles en nuestro país.

Fuente: Impulsan producción de árboles de Navidad (El Universal)