El boom de la agricultura ecológica

La agricultura ecológica produce artículos de calidad, que ofrecen seguridad al consumidor, cuidando el medio ambiente y contribuyendo al desarrollo sostenible.

En los últimos 10 años, los productos orgánicos y ecológicos son preferidos por las personas, sobre todo para evitar alimentos transgénicos, que pueden causar algún daño en nuestro cuerpo y sobre todo, en el medio ambiente. La agricultura ecológica  se basa en el cultivo que aprovecha los recursos naturales para combatir plagas, mantener o aumentar la fertilidad del suelo, entre otros, sin recurrir a productos químicos como fertilizantes, plaguicidas, antibióticos, y similares, y en la no utilización de organismos que hayan sido modificados genéticamente.

La agricultura ecológica, considerada marginal por varios años, hoy es un elemento importantísimo en la distribución alimenticia mundial. Además, se producen artículos de calidad, que ofrecen seguridad al consumidor, cuidando el medio ambiente y contribuyendo al desarrollo sostenible.

Países en vías de desarrollo, como Perú, se ven enormemente beneficiados con la agricultura ecológica, ya que los pequeños productores ecológicos del país pueden encontrar en la producción ecológica un sustento económico, accediendo a mercados diferenciados. Sin embargo, aún se está en la etapa en que la mayoría no logra acceder a mercados diferenciados que valoren los alimentos orgánicos.

“Desde luego necesitamos enfrentar retos de diferentes índole; apostar al desarrollo de programas que generen, fortalezcan y consoliden las cadenas de valor de la producción ecológica, con horizontes al mediano y largo plazo; deben ampliar el número de pequeños productores que logren participar y beneficiarse de la agricultura orgánica”, dice Luis Ravello, coordinador de Mercados Ecológicos y Sistema de Garantía Participativo (SGP), del Instituto para el Desarrollo y Medio Ambiente (IDMA, Perú).

Para consolidar este acceso al mercado nacional, los pequeños productores agroecológicos tienen que ser competitivos. Requieren trabajar en toda la cadena de valor, partiendo de la producción, organización de la oferta, certificación, hasta la distribución, promoción y venta de los alimentos, desarrollando un modelo de gestión productiva y comercial eficaz y eficiente y así poder llegar a precios justos, no solo para el productor sino también para el consumidor final, sin que esto repercuta en la rentabilidad.

Fuente: Beneficios económicos de la agricultura ecológica