5 formas de mejorar la digestión

Integrar algunos hábitos alimentarios nos permiten mantener el placer de la comida sin sacrificios, ni malestares digestivos.

Después de un fin de semana de grandes comilonas o una tarde de postres decadentes, aparecen terribles consecuencias como el estreñimiento, las náuseas, los gases, y la terrible inflamación abdominal. El hedonismo y la capacidad fisiológica se encuentran en una batalla gástrica. Primero gozamos de la comida, después nos enfermamos y luego pasamos días en dietas inhumanas tratando de desintoxicarnos. Pero en lugar de vivir en desequilibrio, podemos integrar hábitos que mejoren nuestra digestión a largo plazo, y nos permitan disfrutar de los placeres culinarios.

1. Masticar adecuadamente

La digestión inicia desde la boca. De hecho, se dice que con la vista, ya que al ver la comida, el cerebro manda señales para comenzar a segregar saliva, y facilitar la creación del bolo alimenticio. Si masticamos rápido, la comida pasa casi en su estado original, dificultándole al cuerpo su descomposición. En cambio al moler completamente la comida desde el inicio, acelera la digestión. Así ahorramos energía que podría ocupar en aprovechar  nutrientes.

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(cc) Jacqueline (Flickr)

2. Regula cantidad y horario

Si  pasas mucho tiempo en ayuno, y después le das mucho alimento a tu cuerpo, es normal que se irrite y le cueste trabajo digerir.  Al dejar el estómago vacío por un largo tiempo, secreta fluidos que en lugar de asimilar el alimento, provocan acidez e hinchazón. Aparte lo más seguro es que tendrás mucha hambre y cuando comas te darás un atrancón que será muy agresivo, considerando que tus órganos llevan tiempo sin recibir comida.

Satisface tu cuerpo cuando tenga hambre y con cantidades estables. Es decir, no comas una manzana, y 10 horas después una comida de 6 tiempos. Manten tu metabolismo activo, con refrigerios y platillos entre cada 3 o 5 horas. Recuerda que cada cuerpo es diferente y puede pedirlo en horarios distintos. Lo importante es que escuches cuando tengas hambres, y lo mantegas satisfecho con cantidades prudentes. Trata de encontrar las porciones que te sacien sin sensación de pesadez.  Integra un horario alimenticio que vaya con tu cuerpo y estilo de vida.

 

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(cc) Mary Ann Enriquez (Flickr)

3. Come fibra… pero ¡toma agua!

Comer alimentos ricos en fibra, como fruta y cereales, es esencial para mantener al sistema digestivo en movimiento. Sin embargo, estos no pueden moverse sin líquido vital. El agua es quien echa a andar todos los elementos de nuestro cuerpo, sino se quedan estancados y causan grandes malestares, como el estreñimiento. Al tomar agua la fibra entra en acción, y mantiene activo el proceso digestivo.

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(cc) 2day929 (Flickr)

4. Evita tomar y comer al mismo tiempo

Al tomar agua mientras comemos podemos provocar dos dificultades en nuestro estómago. Por un lado, lo llenamos de tanto líquido, que nos sentimos a reventar cuando apenas empezamos a comer. Por otro lado, entorpece la asimilación de los alimentos sólidos,  requiere de mayor esfuerzo por parte de nuestro cuerpo. La mejor opción es tomar agua unos minutos después de haber comido, dando tiempo a que el estómago digiera los sólidos.

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(cc) *Manda (Flickr)

5. Disfruta, relájate y escucha tu cuerpo

Si comemos nerviosos y estresados, no estamos conscientes de lo que estamos haciendo, y el cerebro no manda las señales necesarias para preparar al cuerpo. Estamos tan preocupados por otras cosas, que ni nos damos cuenta de lo que estás comiendo.

Comer tranquilo es el primer paso para que todos los demás hábitos se vuelvan parte de tu vida. Al relajarte poner más atención al goce culinario, y puedes distinguir las porciones, los horarios, y los alimentos que le van bien a tu cuerpo.

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(cc) Nick Dawson (Flickr)

Finalmente no existen técnicas universales sobre la “forma correcta de comer”, sólo poniendo atención a nuestro propio sistema digestivo podemos integrar una forma placentera y equilibrada de alimentación.

Imagen:(cc) Daniela Vladimirova (Flickr)

Fuente: un largo historial de gastritis, y colitis, acompañado de un recorrido de doctores alópatas y homeópatas