Sin murciélagos, no hay agave

Las abejas no son los únicos polinizadores que está a la baja. Este murciélago cumple una tarea importante en la producción de uno de los productos más emblemáticos de México.

Mientras en algunos municipios del país se encargan de desarrollar programas de recuperación del agave, una estudiante de doctorado en la Universidad de Texas A&M dio con una pieza clave en el rompecabezas. El murciélago hocicudo mayor está desapareciendo dramáticamente; este es ¡el principal polinizador de la planta tequilera!

Emma P. Gómez-Ruiz, ganadora del Premio a Jóvenes Investigadores 2013 promovido por la Infraestructura Mundial de Información sobre Biodiversidad (GBIF, por sus siglas en inglés), realiza una investigación para la conservación del murciélago. Entre los datos que aporta, lo cataloga como el mejor polinizador del agave tequilero mexicano. Su tarea permite que haya diversidad genética entre los especímenes, lo cual fortalece al agave.

Actualmente las plantas de agave tienen un material genético débil, que no ha evolucionado. “Si todas las plantas en una población son clones (con el mismo material genético) y llegara algún virus, bacteria u hongo sería devastador ya que todos los individuos serían afectados, como ha pasado en plantaciones de agave tequilero”.

En los últimos 10 años, la población del murciélago hocicudo mayor ha reducido en un 50%. Esto se debe a diversos factores como la disminución de alimento — a consecuencia del distinto uso de suelo —; la temperatura y los cambios en la cantidad de lluvia. Actualmente se traza una ruta de migración del murciélago para, posteriormente, diseñar un plan de conservación apropiado para la especie.

El murciélago hocicudo mayor es una especie en peligro de extinción. Se le puede ver desde el sur de Texas, pasando por México, hasta Guatemala. Se alimenta de néctar y polen de agaves y varios tipos de cáctus. Vive en desiertos y en bosques. No hay mucha información sobre el periodo de reproducción del murciélago, se conoce poco de sus hábitos, por ello es importante su estudio. Y, bueno, imagínense si llega a desaparecer.

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Foto: Smithsonian Institution: National Museum of Natural History