Ciclovías, entre el amor y el odio al ciclismo urbano

Nueva infraestructura en la ciudad de México, genera rechazo a la bicicleta entre vecinos y comercios, todo por falta de planeación urbana.

Ante cualquier cambio, siempre encontraremos alguna resistencia. La bicicleta no podría quedar al margen de esta situación. En la ciudad de México se ha dado su adopción paulatinamente; con algunos tropiezos. En términos de infraestructura, está causando conflictos, en especial para los comerciantes.

El pasado viernes comenzó la construcción una ciclovía sobre la avenida Eduardo Molina, misma que va a la par de la nueva Línea 5 del Metrobús. Para los ciclistas significa un espacio seguro para transitar, dedicado enteramente a ellos. Para los ojos de los comerciantes es “quitarles su trabajo”.

Para un negocio, su vista a la calle es una prioridad. La accesibilidad que tenga, el espacio de estacionamiento, el área de carga y descarga. Con una ciclovía enfrente, estas opciones se limitan. De obstaculizar el paso, sería blanco de multas y sanciones por arriba de los MXN $2000 pesos.

Esta situación compleja genera rechazo al ciclismo urbano, esta alternativa transporte verde que deberíamos impulsar. Ahí quedó su ciudad humana.

Ayer, con el anuncio de Transporte Urbano Elevado Personalizado (TUEP), comentaba que la ciudad necesita apostar en la movilidad en bicicleta. Sí. Para ello se necesita una planeación urbana, que considere pros y contras; que sea una decisión consciente, informada y consultada con las partes. Construir una ciclovía podría ser una buena opción, siempre y cuando se adapte al entorno.

Hemos visto que la adopción del transporte a causado algunos conflictos viales; nada que no se pueda solucionar a largo plazo — recordemos que se trata de un proceso —. Tampoco se soluciona con calles tengan límite de velocidad a 30km/h, que se eleve a la bici como prioritario en arroyo vehicular, con isletas y circulación en zigzag. Se debe encontrar un punto medio que beneficie a todos; encontrar acuerdos entre las partes. Posiblemente hasta impulse la adopción de la bici.

Consideremos que por un momento la idea “toda vía debería ser una ciclovía“. Una gran frase que debería aterrizarse en acciones. Recordemos por un momento que la bicicleta es considerada como un vehículo, con todos sus derechos y obligaciones. Con esto el ciclista recibe poder y, con ello, una gran responsabilidad. En sus acciones depende su vida y la vida de los demás; lo mismo ocurre con los automovilistas. Entonces, la clave está en impulsar la educación vial para todas sus partes, automovilistas y sobre todo ciclistas.

Ser ciclista urbano suena tan fácil como subirte a la bici y pedalear. No es así. Se debe aprender su lugar en la calle, respetar los sentidos, saber comunicar su siguiente movimiento, las vueltas a derecha o izquierda, cuándo pasar entre automóviles, en que momento evitarlo. Es toda un estilo de vida. Esto es lo que realmente deberían fomentar, una cultura y una educación vial.

Mientras tanto la construcción de esta ciclivía, que fomenta el rechazo a la bicicultura. Lo mismo que la falta de conocimientos sobre el tránsito y las responsabilidades del ciclista urbano.

Link: Planeta Azul
Foto: Reporte