¿Por qué prohibir la caza en Chile?

El Estado debe dejar en claro, que no ampara ni valida una práctica tan violenta, cruel, destructiva, ambientalmente insostenible y abusiva, como es la Caza.

En general, se suele clasificar la caza como ‘deportiva’, ‘de subsistencia’ o ‘de control’. Sin embargo, cualquiera sea el tipo de caza -y a diferencia de la pesca- siempre se termina matando al animal.

Pero, asumamos que hay una clasificación. Empecemos por la Caza ‘Deportiva’: ¿Debe una sociedad civilizada, permitir que se maten seres vivos sólo por diversión? Claro que no (Costa Rica ya la prohibió). Más aún, si dicha caza se hace usando jaurías de perros, o instalando ‘huachi’ (lazo de alambre, que estrangula al animal que queda atrapado, o le cercena una pata, si se trata de un zorro o el mismo perro ‘de caza’).

¿Y cómo se caza con perros? en este video se ve el acoso absolutamente desproporcionado y, por ende, abusivo, realizado contra un conejo. Lo increíble, es que este método ¡Es legal en Chile! y sólo basta contar con la licencia de caza vigente. Suponiendo que tienen licencia, la mayoría de las veces el acoso se efectúa en predios que no pertenecen a ninguno de quienes participan en la cacería, sumándose entonces el delito de invasión de propiedad privada, y la consiguiente destrucción de los cierres perimetrales de las mismas, causando daño a pequeños agricultores (los perros ‘de caza’, se lanzan en persecución de la presa, por supuesto, sin medir las consecuencias; tanto así, que terminan heridos o degollados por los alambres de púas).

En resumen, resulta totalmente contradictorio autorizar la caza, si se sabe que será realizada atentando contra la propiedad privada. Y si la restringimos a los cotos de caza, estaríamos discriminando a quienes no pueden pagar el derecho de uso.

En definitiva, y atendiendo al daño a seres vivos y a la propiedad, lo más justo es prohibir totalmente la Caza ‘Deportiva’ (y de paso, reducimos sus daños colaterales: animales silvestres mutilados o que mueren lentamente debido a las trampas o a tiros errados) ¿Y qué hacemos con los cotos de caza existentes? Una alternativa, sería reconvertirlos a criadero para producción de carne ‘de caza’.

Sigamos con los supuestos. Caza ‘de Subsistencia’: ¿Cazar para comer? ¿Se justifica matar a un animal silvestre para comer? ¿Es razonable destruir su hábitat y competir deslealmente con sus depredadores naturales, ya arrinconados en los pocos espacios naturales existentes? Obviamente, no. Y menos en Chile, donde no existen pueblos o tribus cazadoras como en Costa Rica.

A propósito de comida, la definición de la FAO para Seguridad Alimentaria:

 “Existe Seguridad Alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida activa y sana.”

Cumbre Mundial sobre la Alimentación, FAO, 1996

 

En consecuencia, la caza no es un medio para dar Seguridad Alimentaria a una familia y, por tanto, es irresponsable que un Estado la valide como tal. Mucho mejor y sostenible en el tiempo, es criar animales de granja como medio de subsistencia: gracias a ello, cumplirán cabalmente con los parámetros de la FAO para conseguir una vida activa y sana. Y para quienes no cuenten con medios, en vez de bonos en dinero, el Estado podría entregar a las familias grano y pasto para los animales, idealmente, incluyendo un programa de “huerto familiar intensivo”.

Y tiene más ventajas: se fomenta la disciplina requerida para la crianza; y, eventualmente, se incentiva el desarrollo del espíritu emprendedor, por ejemplo, comenzar crianza de aves ‘de caza’ o exóticas.

Finalmente, está la Caza ‘de Control’. Si necesitamos ‘controlar’ la población de una especie nativa en una zona determinada, es porque existe un desequilibrio en el ecosistema que naturalmente existía allí. Luego, debemos enfocarnos en resolver la causa del problema (recuperar el ecosistema original) y no perder tiempo y recursos en atacar los efectos (eliminar ‘sobrepoblación’ de especies). Por ejemplo, en la Patagonia parece razonable crear una franja que amplíe el límite entre las haciendas y las zonas de caza de pumas y zorros, además de establecer como norma, para la crianza extensiva de ganado, el uso de perros pastores (con subsidio escalonado para su adquisición) y, por supuesto, no permitir la caza de depredadores -ni de sus presas naturales- porque produzcan mermas a ganaderos, ya que no podemos equiparar la vida de un animal silvestre, con un rol invaluable en el ecosistema, con la de un animal doméstico, cuya pérdida puede compensarse. En resumen, debemos trabajar porque la crianza extensiva de ganado sea sostenible, tal como se le exige a las demás actividades económicas en nuestro país.

Esperamos que los argumentos antes expuestos, sirvan para comprender la necesidad de prohibir la Caza en Chile. Por supuesto, no creemos que una Ley la eliminará de un plumazo (como tampoco otras leyes hacen desaparecer otros delitos), pero sí estamos convencidos que el Estado debe dejar en claro, que no ampara ni valida una práctica tan violenta, cruel, destructiva, ambientalmente insostenible y abusiva, como es la Caza.

 Además de [email protected] [email protected] comunes y corrientes, quedan respetuosamente invitados a leer esta carta el Sr. Presidente de la República, las demás autoridades de Gobierno, y los y las honorables Diputados y Diputadas, Senadores y Senadoras de la República, para que tengan a bien trabajar por derogar la Ley Nº 19.473 de Caza, con el fin de prohibirla en todo el territorio nacional. Como complemento a dicha medida, resulta imperativo realizar modificación a la Ley 17.798 de Control de Armas y Elementos Similares (y al Reglamento de la misma) para incluir (y explicitar) al rifle a aire comprimido, hondas, ‘huachis’, arcos y ballestas como armas afectas a control de la autoridad respectiva.

 *Respecto a las especies exóticas, se debe determinar la mejor alternativa de control, consultando a investigadores y especialistas en vida silvestre. Para evitar suspicacias, dichos profesionales no deben tener relación de dependencia ni con el  Servicio Agrícola y Ganadero, ni con asociaciones de ganaderos ni similares.

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