¿Existe Educación Ambiental en Chile?

Se han creado planes y proyectos a nivel internacional, pero no son los suficientes para crear una real conciencia medioambiental en nuestro país.

Estoy firmemente convencida de que la educación empieza por casa. Cuando yo era pequeña, mi mamá me enseñó a no botar la basura al piso, a cerrar el agua cuando me lavara los dientes y no usar auto si no era necesario. Estas son cosas que no se me han olvidado y aún las hago. Mi mamá, quizás sin saberlo, me estaba enseñando educación ambiental.

Claro que en el colegio aprendí más cosas sobre cuidar el medio ambiente, y en la Universidad otro poco, pero no tanto en clases, sino con mis compañeros y amigos.

Según la ley 19.300, la educación ambiental es definida como un “proceso permanente de carácter interdisciplinario, destinado a la formación de una ciudadanía que reconozca valores, aclare conceptos y desarrolle las habilidades y las actitudes necesarias para una convivencia armónica entre seres humanos, su cultura y su medio biofísico circundante”

Ahora bien, si la educación empieza por casa, debe seguir en el colegio y la universidad o instituto profesional. Pero, ¿cuán efectiva es la educación ambiental en Chile? ¿Existe?

En 2002, se organizó la Cumbre Mundial de Desarrollo Sustentable en Johannesburgo, Sudáfrica. En esta reunión, los países concluyeron que la educación es fundamental para lograr un Desarrollo Sustentable. Los Gobiernos se comprometieron a mejorar y fortalecer la educación para el desarrollo sustentable en sus estrategias nacionales y planes de acción. En Chile, se definió una Política Nacional de Educación para el Desarrollo Sustentable (PNEDS) en el año 2009, donde han colaborado instituciones públicas,  privadas  y otros actores civiles relacionados con la problemática.

En el 2003, se crea el Sistema Nacional de Certificación Ambiental de Establecimientos Educativos. Gracias a esto, hasta el día de hoy, más de 1300 colegios (parvularios, básicos y de educación media), han implementado el cuidado ambiental en su metodología educativa, infraestructura y en su relación con el entorno. Con esto se busca un cambio en la relación de los alumnos con el entorno, que lo sepan cuidar y amar, para aspirar a un futuro sustentable.

Ahora bien, si en los colegios se están esforzando por crear una conciencia medioambiental, en las universidades no se ve un real esfuerzo por crear conciencia en este sentido. De hecho, hay muy pocas donde hay cursos electivos sobre medio ambiente y cuidado de la tierra. La mayoría de los grupos ecologistas en los establecimientos están organizados por los propios alumnos.

En estos días luchamos por una educación gratuita y de calidad, pero no debemos olvidar la educación ambiental, que es una parte importante en la formación integral de cada uno de nosotros, sobre todo en estos tiempos en que ya estamos experimentando los efectos de las acciones de nuestros padres y abuelos, que no pensaron en que se agotarían los recursos naturales y que la Tierra moriría por no saber cuidarla.

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