Graves problemas a la salud humana podría provocar la crianza de cerdos

Tras el caso de Freirina se suman nuevos antecedentes sobre los peligros que conlleva la insalubridad en la crianza de animales para consumo humano.

La localidad chilena de Freirina, ubicada en la provincia del Huasco, en la III región de Atacama a 179 kilómetros de la ciudad de Copiapó, estuvo todo el 2012 y parte de este año, en el ojo del huracán luego que se conocieran las precarias condiciones en que se criaban millares de cerdos de la empresa Agrosuper, los cuales eran mantenidos en un nivel de insalubridad que no solo afectaba a ellos sino que a toda la comunidad aledaña que tenía que soportar fuertes olores pestilentes y la contaminación de las aguas y tierras, producto de las fecas y los miles de cadáveres de cerdos en descomposición.

Aunque la empresa fue condenada a cerrar sus puertas el 25 noviembre pasado, esta hizo caso omiso a la ordenanza y prometió que el desalojo se efectuará sin demoras este marzo que se avecina. Esperemos que así ocurra, pero mientras analicemos solo algunas de las irregularidades de esta empresa.

Un informe de la Brigada de Delitos del Medio Ambiente (Bidema) y la Brigada de Investigación Criminal (Bicrim) de la Policía de Investigaciones (PDI), comprobó que existen niveles altísimos de mercurio en el agua que se le da de beber a los cerdos de la planta Agrosuper en Freirina ¡Sobre un 1.760% de los niveles permitidos por la norma chilena de agua potable!

Los cerdos de Freirina son hidratados con agua sacada del río Huasco, el cual contiene gran contaminación de las mineras de la zona que se han encargado de esparcir sus desechos por todo el valle. El mercurio es metal pesado calificado como posible agente carcinógeno. Además no sería el único metal pesado que beben los cerdos, pues también se encontraron altos niveles de sulfato en la muestras que obtuvo la Bidema de durante varios días de mayo pasado.

La PDI ha trabajado incansablemente para demostrar la toxicidad que varias empresas están dejando en el Valle del Huasco, pero mientras no se pueda demostrar a cabalidad el número de personas exactas que han sufrido con el mercurio u otros metales, es muy difícil que se pueda procesar a los culpables y menos terminar con estas prácticas que afectan notoriamente a la salud de los chilenos con o sin informes detallados.

Como si fuese poco, un estudio reciente en criaderos de cerdo comprobó que el excesivo uso de antibióticos que se les da a esto animales (para que no enfermen ni fallezcan) también afecta notablemente la salud humana. El mayor daño sucede en personas enfermas cuyas drogas y otras medicinas para tratar enfermedades pueden quedar sin efecto tras consumir durante un tiempo carne de cerdos medicados o bien están expuestos a las bacterias resistentes que quedan en el ambiente de los criaderos y sus alrededores. O sea, que tras consumir tantos antibióticos desde el cerdo u otro animal, los microorganismos se vuelven inmunes al uso de otras medicinas, lo que podría ser mortal en el caso del tratamiento de una enfermedad grave.  Lo peor es que las personas y médicos difícilmente podrán averiguar por qué las medicinas no están dando resultados, lo cual influirá en el diagnóstico y posible tratamiento.

Este estudio fue realizado en criaderos de China y luego fue publicado por la revista de la Academia Nacional de Ciencia de EE.UU (PNAS por su sigla en inglés), que también contó que las irregularidad de la sobremedicación no solo se dan en los cerdos sino también en peces, aves y vacunos.

Muy pocos lo saben pero la mitad de los antibióticos que se usan en el mundo son destinados para los animales de criaderos, no para los humanos, por lo mismo lo animales han desarrollado cientos de genes que resisten los antibióticos, los cuales también pueden habitar cuerpo de las personas. Lamentablemente el riesgo  no termina por dejar de comer carne, pues las fecas de los animales son utilizadas como abono para la tierra o bien penetran el suelo y contaminan las napas subterráneas que son utilizadas por agricultores para regar sus siembras, así podemos encontrar microorganismos resistentes a los antibióticos incluso en una lechuga, el mismo ciclo ocurre con la contaminación de mercurio en el agua que beben los porcinos, y nadie parece tener responsabilidades al respecto.

Una vez más las autoridades chilenas y de otras naciones han demostrado ineptitud e ignorancia en este tipo de prácticas que tendrían que ser vigiladas muy de cerca. En Chile, el SAG ni siquiera tiene atribuciones legales para fiscalizar el uso de antibióticos y otros fármacos en los criaderos de animales para consumo humano.

Fuente: Excesivo uso de antibióticos en animales afectaría la salud humana (El Mercurio)

Detectan alto nivel de mercurio en agua destinada al consumo de los cerdos de Agrosuper en Freirina (Ciper Chile)